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Cannes 2024 | 'Oh Canadá', Paul Schrader se estrella con las 'batallitas' de un artista infiel

El guionista de 'Taxi Driver' y director de 'American Gigoló' se reencuentra con Richard Gere en un drama-culebrón sobre un cineasta enfermo que busca redención

Richard Gere y Uma Thurman en 'Oh Canadá' / FESTIVAL DE CANNES

Este es un Festival de Cannes en plena transición, decía Thierry Frèmaux, máximo responsable de lo que aquí ocurre desde hace unos años. No sabemos hacía donde irá ese tránsito, si será al modo de Lampedusa y su Gatopardo, y todo cambiará para seguir exactamente igual, o si al año que viene veremos una revolucionaria sección oficial. Lo que está claro es que esta edición sirve de homenaje y despedida a viejas glorias de Hollwyood. La Palma de Honor a Meryl Streep, la presencia de Francis Ford Coppola en competición con Megalópolis, lo será la visita y master class de George Lucas. Queda un nombre de ese nuevo Hollywood que se congrega aquí en Cannes: Paul Schraeder. El guionista de Taxi driver y director de más de una decena de títulos, algunas tan icónicas como Blue Collar o Mishima.

El director americano ha venido presentando sus últimas películas en el Festival de Venecia, por eso sorprendía el salto a Cannes de su nuevo trabajo, Oh Canadá, la historia seminal de un hombre, un activista, un ejemplo, que decide, precisamente, ir al origen de todo eso para pedir perdón, clemencia o, al menos, para contar que no era tan santo como lo pintaban. Ese hombre es Richard Gere, otro de esas grandes estrellas del cine americano, que vuelve a trabajar con el director cuarenta años después de American Gigoló. "Cuando trabajamos juntos hace mucho tiempo. Paul, ya tenía muy claro lo que quería con American Gigoló y, por eso, me enseñó muchas películas de Alain Delon", contaba el actor.

Gere, de 74 años, está casi irreconocible como Leonard Fife, un hombre al final de su vida, empeñado en compartir ante la cámara los secretos de su juventud con su esposa desde hace 30 años interpretada por Uma Thurman, utilizando una técnica que perfeccionó como célebre documentalista. "Mi padre falleció unos meses antes. Paul vino a mí con el proyecto y mi papá se fue con casi 101, estaba viviendo conmigo, mis hijos y mi esposa, y estaba en una silla de ruedas y claramente estaba en sus últimos días, pero la forma en la que entraba y salía de muchas de distintos niveles de conciencia me hizo darme cuenta de lo que iba este guion", explicaba el actor en la rueda de prensa del festival donde recordaba a su progenitor y cómo le había influido para interpretar a este hombre en sus últimos días enfermo de cáncer. Schrader le mostró también vídeos de Banks, que fue un amigo cercano del realizador y que falleció en 2023, dos años después de la publicación del libro, y también de cáncer, como el protagonista de la historia.

La película, que compite por la Palma de Oro del festival, está contada a través de flashbacks, con Jacob Elordi, actor conocido por su papel en la serie Euphoria, convertido en sex symbol gracias a Saltburn en el papel de la versión joven del personaje. Las transiciones entre uno y otro es una de las pocas cosas que funcionan en este drama confuso y viejo, con olor Royal Ambré. "Cuarenta y cinco años después, creo que Paul se ha vuelto un poco más rudo, pero se lo ha ganado. Él sabe la película que quiere hacer, la elige con la gente que quiere. Confía en ellos para hacer lo que hacen", justificaba el actor que pronto se mudará a nuestro país. "Su filmografía y su liderazgo es un placer, lleva a todo el mundo a un punto en el que están desesperados por hacer su trabajo lo mejor que pueden", apuntaba la actriz Uma Thurman.

Es como si Schraeder hubiera perdido el pulso visual, pero también el foco de la historia. En lugar de indagar en los claroscuros de este tipo intachable, que fue objetor de conciencia en la Guerra de Vietman, suceso político que marcó a la generación del Nuevo Hollywood, se centra en contar sus infidelidades y el abandono de un hijo de su primera esposa. Hubo un periodo "en el que todos los jóvenes estadounidenses tuvieron que tomar una decisión" respecto al reclutamiento, algo que se ve en la película, recordó Schrader, que dijo que él fue rechazado por razones médicas, pero amigos suyos fueron reclutados y otros trataron de escaparse de todas las formas posibles. Sin embargo, la director lo único que le importa es, de nuevo, el sufrimiento de un hombre, y nada más. De nuevo, la redención es el tema de esta película, como lo fue de El jugador de cartas, de El jardinero fiel o de El reverendo, como lo está en la mayoría de sus guiones. El perdón en una sociedad protestante, que cree más en las obras que en el arrepentimiento. Pero el perdón del personaje de Richard Gere solo es hacia su mujer. Nunca hacía el mundo que lo aupó.

Por cierto, el director tiene ya nuevo proyecto: "He escrito un libro sobre una especie de obsesión sexual, llamado Non Compos Mentis, sobre las estupideces que hacen los hombres por amor", dijo el realizador con una enorme sonrisa.

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