Patricia Fernández de Lis: "Ser hombre aumenta las probabilidades de ganar un Nobel. También tener 54 años y trabajar en Estados Unidos"
La redactora jefa de Ciencia, Salud y Tecnología repasa los premios Nobel de Ciencia otorgados esta semana

Patricia Fernández de Lis en los estudios de Cadena SER

Madrid
Esta ha sido la semana de los Nobel de Ciencia. El lunes empezó por Medicina, luego Física y luego Química. Hoy vamos a repasar unas cuestiones relacionadas, más allá de los nombres de los premiados y la razón por la que han sido galardonados
La primera es que los 7 premiados son hombres. En todo el siglo XX, solo se han dado 11 premios Nobel de Ciencia a mujeres, de un total de 554 premios. Es verdad que desde el año 2000, 15 premios fueron a manos de mujeres, sobre todo, en Medicina.
Ser anglosajón también aumenta las probabilidades de ganar un Nobel. También, tener 54 años, ser hombre, haber nacido y además trabajar en Estados Unidos, y también relacionarse con otros premios Nobel. De los 736, 702 de los investigadores que han ganado premios en ciencias hasta 2023 forman parte de la misma familia académica. Además, en el Museo del Pueblo Judío han calculado que los judíos son el 0,2% de la población y se llevan el 20% de los premios. Desde la mitad del siglo XX ya casi no se reciben ganadores en solitario. Queda patente que la ciencia es un esfuerzo colectivo, y así lo reflejan los Nobel, que en todo caso, no pueden darse a más de tres personas. Otra curiosidad es que, de media, se trabaja unos 20 años antes de ganar un Nobel. La espera tiene su recompensa porque el premio de los galardones es de un millón de euros. Por suerte para estos premiados, hay que resaltar que los premiados de este año han sido a veces premiados en biomedicina, otras veces en física y otras en química, lo que multiplica la posibilidad de llevarse otro premio en el futuro.
De hecho los ganadores del Nobel de Medicina de este año, Víctor Ámbros y Gari Rúvkun, eran estudiantes de biología en los 80. Su investigación estaba centrada en el gusano. En concreto el gusano C. Elegans.
Durante años, los microARN por los que han recibido el Nobel de Medicina, fueron vistos como una rareza única de los gusanos, con poca relevancia para el ser humano. Hasta el punto de que uno de los científicos del Nobel, Ambros, fue rechazado en Harvard al considerar que su investigación no era muy relevante.
Los microARN son pequeñas moléculas que ayudan a controlar cómo se producen las proteínas en las células. Funcionan como interruptores que pueden encender o apagar la fabricación de ciertas proteínas. Y no solo en gusanos, sino que están en todas las especies. De hecho, ya se han descubierto 2.500 microARN humanos. Esto es especialmente importante porque regulan muchos procesos en el cuerpo, como la respuesta a enfermedades.
El Nobel de Física ha premiado un trabajo que no corresponde exactamente a este campo. Lo han ganado Geoffrey Hinton y John Hopfield por ser pioneros del aprendizaje automático de las máquinas y, en última instancia, la inteligencia artificial. Uno de los premiados, Hinton, trabajó en Google. Renunció a su puesto para poder hablar libremente sobre los peligros de las aplicaciones de la IA. De hecho, ha dicho que una parte de él ahora lamenta el trabajo de toda su vida, ese trabajo por el que le han dado el Nobel. Ha llegado a decir de manera literal: "Me consuelo con la excusa normal: si no lo hubiera hecho yo, lo habría hecho alguien más". También ha dicho: “Es difícil ver cómo se puede evitar que los actores malintencionados usen la IA para cosas malas”.
La inteligencia artificial ha posibilitado el Nobel de Química de David Baker, John Jumper y Briton Demis Hassabis. Era un problema no resuelto de la ciencia. Han logrado predecir la estructura tridimensional de casi todas las proteínas identificadas hasta la fecha, unos 200 millones. Y con eso, por ejemplo, se están logrando ya hitos científicos en biomedicina, y han abierto la puerta a una nueva química.




