La treta de un argentino para vivir como un auténtico marajá afinando pianos sin tener ni idea de música: "Era un jeta"
El argentino reconoce que le daba para vivir bien

La treta de un argentino para vivir como un auténtico marajá afinando pianos sin tener ni idea de música
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Madrid
En el último programa de SER Aventureros hemos hablado acerca de esas personas especiales que conocemos en nuestros viajes por el mundo. Mientras que José Antonio Ponseti ha recordado con cariño a la mujer que le acogió en casa en pleno huracán Katrina, Chema Rodríguez ha reconocido que sigue manteniendo el contacto con un hombre que le salvó la vida en Níger hace ya muchos años. Y entre todas estas historias ha surgido la de José Luis Angulo, quien ha compartido con la audiencia del programa la treta de un argentino para ganarse la vida como afinador de pianos sin tener ni idea de música.
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Una historia, cuanto menos surrealista, que va cogiendo sentido a medida que avanza la misma: "Pues mira, yo os voy a contar una historia simpática de un tipo con el que ya no tengo ningún tipo de relación. Le conocí hace muchísimos años, era un argentino en estado puro. Recuerdo que fui hasta el desierto de Taclamacán (China) con un amigo español para recorrer los oasis de la Ruta de la Seda. En uno de los hotelitos de allí, mientras charlábamos tranquilamente, escuchamos a un hombre preguntarnos en un perfecto argentino si éramos españoles".
Trabajaba en la India afinando pianos
Después de que José Luis Angulo le confirmaba que, efectivamente, venían desde España, este se sentó a charlar con ellos en una conversación en el que dio tiempo para todo. Entre otras cosas, el colaborador de SER Aventureros le preguntó qué hacía en la Ruta de la Seda y cómo se ganaba la vida: "El tipo, absolutamente simpático, nos explicó que trabajaba en India como afinador de pianos".

El problema es que no tenía ni idea de música: "Este era un mochilero que estaba viajando por todo el mundo y se le acabó la pasta. Entonces, cuando estaba en India, se compró un periódico en el que destacaba el anuncio de un marajá que estaba buscando a alguien que le afinara su piano: "Él no tenía ni puñetera idea de música, pero sabía que si hay un señor que pide un afinador de pianos es que no debe tener ni idea. Por lo tanto, se compró tres o cuatro libros de afinar pianos e intentaba afinarle el piano al marajá. Nos contaba que le pagaba una pasta".
Espero que nunca aprendiera a afinar los pianos
Y no solo eso, sino que le decía que tenía que venir más veces para que el piano estuviera realmente afinado en todo momento: "Siempre le decía que todavía quedaba un poquito para que estuviera afinado del todo. Era un jeta en toda regla, pero un jeta simpático. Nos contó un montón de historias y nos decía que con lo que le pagaba el marajá tenía para vivir bien". De hecho, bromeaban con el hecho de que el marajá aprendiera algún día a afinar el piano: "Espero que el marajá nunca aprendiera a afinar los pianos porque se daría cuenta de que no estaba haciendo nada".
Tras esta conversación tan agradable, ambos se intercambiaron las direcciones. Y al cabo de varios años, el argentino se presentó en la oficina de José Luis Angulo para saludarle de nuevo: "Me dio una alegría... Me contó que seguía trabajando con el marajá afinando el piano y que ahora se volvía de vuelta a Argentina. Es una historia absolutamente maravillosa".

David Justo
(Astrabudua, 1991) Periodista especializado en tecnología que aborda la vida digital desde otro punto...




