La ciudad aragonesa que llegó a tener 99 torres, una muralla de 2 km y siete puertas
La ciudad de Huesca ha sido, a lo largo de los siglos, un punto de encuentro para distintas civilizaciones

La ciudad aragonesa que llegó a tener 99 torres, una muralla de 2 km y siete puertas
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La ciudad de Huesca ha sido, a lo largo de los siglos, un punto de encuentro para distintas civilizaciones que dejaron su huella en su trazado urbano y en su identidad cultural. Íberos, romanos y musulmanes pasaron por esta ciudad, dejando una huella que aún sigue presente.
Durante el periodo andalusí, especialmente entre los siglos IX y X, la ciudad —conocida entonces como Waska— adquirió una relevancia estratégica dentro del Califato de Córdoba. Su posición en la frontera norte de Al‑Ándalus la convirtió en un bastión defensivo de primer orden, lo que motivó la construcción de una imponente muralla que rodeaba completamente el núcleo urbano.
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Aquella fortificación alcanzó aproximadamente dos kilómetros de perímetro y llegó a contar con siete puertas, que regulaban la entrada y salida de personas y mercancías.
El sistema defensivo se completaba con un impresionante conjunto de 99 torres, distribuidas a intervalos regulares de unos 22 metros, lo que permitía una vigilancia constante del entorno y una rápida respuesta ante posibles ataques.
La única torre superviviente
Con el paso del tiempo, la mayoría de estas estructuras desaparecieron o quedaron integradas en el crecimiento urbano posterior. Sin embargo, solo una torre ha logrado sobrevivir hasta nuestros días: el Torreón del Septentrión. Situado en las inmediaciones del Convento de San Miguel, este vestigio ha experimentado diversas transformaciones a lo largo de los siglos, pero sigue siendo un símbolo visible del pasado fortificado de la antigua Waska.




