Microdosis, conflictos éticos y cirugías no deseadas: la era post-Ozempic en las consultas
Expertos en obesidad de toda España analizan el impacto en su trabajo de unos fármacos que consideran tan revolucionarios como mal entendidos. Su alto coste los obliga a dar la dosis mínima eficaz a los pacientes que no pueden pagar el tratamiento completo

"Microdosis, conflictos éticos y cirugías no deseadas: la era post-Ozempic en las consultas"
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Madrid
Hace siete años de la llegada a España de Ozempic, un medicamento para tratar la diabetes tipo 2 pero que la mayoría de la gente relaciona con otro de sus efectos: la pérdida de peso. La metonimia ha hecho que hablemos de Ozempic para referirnos a los medicamentos antiobesidad (Wegovy, Mounjaro) sobre los que hay un gran consenso médico: son eficaces, son un primer paso necesario, pero muchos pacientes no los pueden pagar. Y esto está afectando a su práctica clínica.
"Se someten a cirugías no deseadas porque es gratis"
Los fármacos antiobesidad requieren receta médica y no están financiados en España si no hay enfermedades asociadas, los pacientes asumen un coste que puede ir de 140 hasta 450 euros al mes, dependiendo de la marca y la dosis. "Es un conflicto ético tremendo, cuando un paciente me dice 'doctora, yo no me quiero cortar el estómago, quiero probar los fármacos, pero no tengo dinero'. Eligen cirugía porque no pueden pagar el tratamiento. Y la cirugía es gratis, sí la cubre la seguridad social porque es una intervención y no un medicamento", explica Andreea Ciudin, endocrina especialista en obesidad del Hospital Vall d'Hebron.
La respuesta de los especialistas, reconoce, no está siendo profesional en muchos casos. "Le digo, vamos a ver cómo lo hago para que te salga más barato". Y toca sacar la calculadora y trabajar con conceptos como microdosis o dosis mínima eficaz, lo que retrasa los avances del paciente. "Mejorar la accesibilidad y el coste es el mayor reto, pasar de la revolución a la democratización", defiende Sharona Azriel, especialista en endocrinología y obesidad en el Hospital Universitario Infanta Sofía.
"Hay que intentar facilitar el tratamiento a todas las personas con obesidad que lo necesitan", ha defendido en el seminario organizado por la Sociedad Española de Obesidad en el que ha participado la Cadena SER.
Un centenar de nuevos medicamentos y un reto: evitar recuperar el peso perdido
Los expertos confían en que la llegada de nuevos fármacos permita una bajada de los precios. "Ahora mismo hay 9 fármacos antiobesidad en fase III de ensayo clínico y otros 77 en fase II", explica el doctor Cristóbal Morales, responsable de la Unidad de Salud Metabólica, Diabetes y Obesidad del Hospital Vithas Sevilla.
El objetivo que busca ahora la ciencia ya no es sólo la pérdida de peso, sino mantenerla en el tiempo. "La verdadera revolución en obesidad no es perder peso sino no recuperarlo". Ana Belén Crujeiras, investigadora del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, recuerda que el metabolismo de las personas con obesidad está alterado y hace que su organismo "se defienda" de la pérdida de peso y tienda a volver al estado inicial.
Las nuevas terapias buscan "reprogramar" ese metabolismo, algo que todavía no hacen los medicamentos que hay en el mercado, y de ahí que se hable -erróneamente, recuerdan los especialistas- de efecto rebote tras el tratamiento. "Se parte de una premisa falsa. Los tratamientos no curan la obesidad, por eso no puedes hablar de rebote. Hay que entender que es una enfermedad crónica. En ninguna otra enfermedad crónica se hacen estas locuras con los tratamientos", explica la doctora Ciudin.
Según los datos que han presentado los expertos, menos del 50% de las personas que inician un tratamiento con fármacos antiobesidad lo mantiene a los seis meses. "Regresan al punto de partida también en el efecto que tiene en otras patologías", señala Sharona Azriel.
"El objetivo no es perder peso, es ganar salud": más de 250 enfermedades asociadas
Tratar la obesidad es caro pero, a la larga, es una inversión rentable en salud, según los expertos de la SEEDO, que piden la financiación de los fármacos tipo Ozempic. "Con el tratamiento de la obesidad prevenimos o remiten el 80% de los casos de diabetes tipo 2, que es poca broma, porque tiene un alto coste para el sistema, también el 55% de las enfermedades hipertensivas, una quinta parte de los cánceres en adultos y una tercera parte de las cardiopatías isquémicas", enumera Andreea Ciudin, que cifra en más de 250 las patologías vinculadas a la obesidad.
Los especialistas consideran que la evidencia científica se ha visto eclipsada y distorsionada por la popularidad y el mal uso de estos fármacos y por la dificultad para que la obesidad sea considerada lo que es, una enfermedad neuroendocrina que no tiene que ver con la falta de voluntad. Los medicamentos, explican, no son un milagro, ni un atajo, ni sólo para adelgazar, sino un primer paso en el tratamiento de la obesidad que requiere un cambio conductual, de dieta y ejercicio, que sea crónico, de por vida, y siempre acompañado por profesionales de la salud.
No es falta de voluntad, es falta de oportunidades
La evidencia científica muestra una clara relación entre obesidad y determinantes sociales (mayor incidencia en entornos vulnerables, tanto en adultos como en menores): condiciones de vida, educación, nivel de renta y una idea interesante, los entornos obesogénicos, factores externos que facilitan el aumento de peso y limitan la capacidad real de elegir hábitos saludables. Tampoco ayuda el precio de los fármacos tipo Ozempic, que supone otra barrera o motivo de desigualdad. Por eso, los expertos de la Sociedad Española de Obesidad piden abordar esta enfermedad como un problema social, no sólo sanitario, aunque reclaman la financiación de los medicamentos.
Fuentes de Sanidad explican que "una de las grandes limitaciones para la financiación de estos medicamentos es el elevado impacto presupuestario que podrían conllevar en ausencia de otras medidas de certidumbre, pero no es la única. Sobre los medicamentos existen incertidumbres sobre su pérdida de eficacia en tratamientos a medio y largo plazo, la falta de adherencia, la duración de los tratamientos, etc." El ministerio no descarta mecanismos progresivos de implantación, como la financiación para pacientes concretos o programas piloto.
"Se están valorando ambas perspectivas, y en particular la necesidad de crear criterios de restricción y/o priorización para pacientes que pudieran beneficiarse de estos tratamientos en escenarios previos a intervenciones quirúrgicas de alto riesgo o con enfermedad cardiovascular, por ejemplo. También se ha reflexionado sobre accesos desde programas piloto, si bien se trataría de iniciativas que requerirían la intervención de los Servicios de Salud de las CCAA. En el seno de la Comisión Permanente de Farmacia del SNS se ha creado un grupo de trabajo para el abordaje del tratamiento farmacológico de la obesidad".




