Sábado, 27 de Noviembre de 2021

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SER Historia: 'Historia del Sahara Occidental'

DNI Español de una Saharaui en el Sahara Español

DNI Español de una Saharaui en el Sahara Español / DAMIAN LÓPEZ LÓPEZ / Miembro del grupo Jaima

DAMIAN LÓPEZ LÓPEZ / MIEMBRO DEL GRUPO JAIMA

Para escuchar la historia del Sahara Occidental, lo mejor sería hacerlo al estilo Saharaui, sentarnos tranquilamente en nuestra jaima, en el suelo apoyados en unos cojines y sobre la alfombra, una vez cómodos, alguien encenderá un poco de carbón para preparar el té. El té es una de las costumbre más arraigadas de las saharauis, y todas las conversaciones, ya sean asuntos de estado o asuntos más triviales y cotidianos, giran en torno al té. El té puede durar horas, y según la tradición saharaui se toman tres tes, el primero amargo como la vida, el segundo dulce como el amor, y el tercero suave como la muerte. Y a raíz del té vamos a adentrarnos en la historia del pueblo Saharaui.

"El primer té es amargo como la vida"

La historia del pueblo saharaui, como bien nos hace intuir este primer té, es una historia amarga, pues aunque es la historia de un pueblo nómada, libre, es también la historia de luchas, de adaptación al desierto, de colonización por potencias extranjeras, de una ocupación militar por un país vecino y una guerra (tal vez el peor de todos los males).

Si nos adentramos un poco en la historia de este pueblo, las pinturas rupestres del Valle de la cordillera de Lemgasem testimonian que las tierras del Sahara Occidental eran fértiles llanuras donde pastaban búfalos, jirafas, gacelas, avestruces, etc. Las primeras nómadas entraron en el Sahara hace más de 2000 años, cuando el Sahara ya era una tierra árida, eran pastoras de lengua bereber el pueblo de las Sanhaja. Durante siglos se enfrentaron a otros pueblos por el control de las rutas del desierto. Y estas luchas de poder hicieron que se desplazaran hasta esta inhóspita región. Algo fundamental fue la incorporación del camello (Dromedario) a su ganado. Primero como medio de transporte y después como medio de vida, pues le daba leche, carne, transporte y abrigo con el que hacer sus jaimas. A principios del siglo XIII el pueblo árabe beduino de las Beni Hasan procedentes del Yemen se establecen en el Sahara, mezclándose durante siglos con la población Sanhaja, y con la población afro-negra originaria de esta zona.

Los saharauis se organizan en tribus y confederaciones de tribus. Entre los siglos XIII y hasta finales del XIX se desplazaron por el desierto por rutas regulares de norte a sur. Las condiciones del desierto son extremas para la vida humana, la cual no hubiese sido posible sin la simbiosis creada entre personas y ganado. El pueblo saharaui siempre ha estado mirando al cielo, unas veces para buscar las viejas rutas guardadas entre las estrellas para atravesar el desierto, otras para anticiparse a la llegada del Irifi (Siroco), o simplemente leyendo las nubes. Las rastreaban, las estudiaban y llegado el momento oportuno mandaban a dos personas montadas a camellos a explorar el lugar donde intuían que las nubes habían dejado su preciada carga. Cuando encontraban el lugar, si la lluvia había sido suficiente generosa, una de ellas se quedaba custodiando el lugar, y la otra se dirigía de nuevo de regreso donde estaba su tribu, para dar la señal de levantar todo el campamento. Se recogía todo, y el grupo ponía rumbo hasta ese lugar, a veces tardaban días. Las lluvias hacían crecer pasto para el ganado e incluso podían dejar agua estancada. Y por este nomadeo de un lugar a otro siguiendo donde las nubes dejaban su preciado tesoro, al pueblo saharaui se le conoce como "Las Hijas de las Nubes".

A partir del siglo XV Europa empieza la era colonial en África. El objetivo de estas expediciones era hacerse con el control del comercio del oro y de la sal. La intención de las expediciones españolas era asegurar la costa saharaui situada frente a las Islas Canarias. Tras la conferencia de Berlín, el Sahara Occidental quedo como una colonia española. Después de la entrada de España en la Organización de Naciones Unidas (ONU), en lugar de permitir la independencia del Sahara Occidental, como estaba pasando con los países vecinos (Marruecos, Argelia, Mauritania, etc.) España optó por hacer al Sahara Occidental como la provincia número 53. Esta situación se mantuvo así hasta los últimos días de la dictadura franquista, donde ante la invasión del Sahara Occidental (aun una provincia española) por Marruecos mediante la autodenominada "Marcha Verde", España abandonó el Sahara Occidental. Firmando para ello los Acuerdos Tripartitos de Madrid el 14 de noviembre de 1975, por los que entregaba el territorio saharaui a Marruecos y Mauritania.

Empezó, entonces, una guerra entre las saharauis por un lado, y Marruecos y Mauritania por otro. Con la invasión de su territorio la población saharaui tuvo que exiliarse en el desierto argelino, construyendo con dignidad y sangre los Campamentos de Refugiadas Saharauis. Mauritania se retiró de la contienda en 1979, y con el auspicio de Naciones Unidas y la Organización para la Unión Africana, el Sahara Oc. y Marruecos firmaron los Acuerdos de Paz en 1991. Uno de los puntos claves de este acuerdo era celebrar un referéndum de autodeterminación para el pueblo saharaui en enero de 1992. Por las trabas de Marruecos por un lado, y la pasividad de la comunidad internacional por otro, las saharauis siguen esperando la celebración de ese referéndum.

El segundo té dulce como el amor

Para el pueblo saharaui, la parte más dulce de su historia sería la situación jurídica internacional, puesto que el Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, todas las Resoluciones de Naciones Unidas y de la Unión África, reconocen el derecho del pueblo saharaui a celebrar un referéndum de autodeterminación donde decidir libremente su futuro.

El tercer té suave como la muerte

Ahora para el pueblo saharaui es el momento de regresar a su país, las hijas de las nubes estuvieron demasiados años varadas en el desierto, toca recoger las jaimas y regresar a sus pastos y a sus valles. Los tiempos cambiaron y las formas de lucha también, atrás quedaron guerras, ahora toca una parte más suave de la historia, (suave como el último té), que es la lucha cívica y pacífica para conseguir regresar a su tierra. Sobre esta lucha son las noticias que todas hemos seguido por los medios de información, como la huelga de hambre de Aminetu Haidar, o el Campamento por la Dignidad (Gdeim Izik) que levantaron en la ciudad del Aaiún (en octubre de 2010), una protesta pacifica que sirvió de precedente para la revoluciones de todo el mundo árabe, que han denominado la "primavera árabe", y que después se extendió a nuestro país con el nombre de "15M". El origen de todo este ímpetu puede ser el inconformismo de un pueblo que un día se negó a sucumbir en el desierto y decidió que las cosas se pueden cambiar. Ante todo pronóstico de sobrevivir ante condiciones más extremas, hace 20 siglos las primeras nómadas consiguieron habitar los desiertos, como muestra de que cuando se quiere, se puede.

Después de tomarnos el té en compañía del pueblo saharaui, seguro que todas hemos aprendido algo de su historia, que a la vez es nuestra historia. No debemos preocuparnos si al mirar el reloj nos damos cuenta de que se nos ha hecho un poco tarde, pues como siempre dicen las saharauis "ustedes tienen los relojes pero nosotras tenemos el tiempo".

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