Lunes, 14 de Junio de 2021

Otras localidades

¿Ropa barata=explotación?

Estos días nos hemos vuelto a sobrecoger con la tragedia en uno de los  reconocidos centros de explotación donde se fabrica gran parte de la ropa que demandamos los países desarrollados: Bangladesh. Cientos de vidas perdidas en un edificio derrumbado, donde se fabricaban prendas que seguramente llevamos cualquiera de nosotros. Todo un proceso de manufactura textil gigantesco, pero bajo el imperio de la esclavitud. Como en tantos y tantos otros rincones del planeta. Pero hablamos de un problema poliédrico: hablamos de una pujante industria que da 'trabajo' a cuatro millones de personas, que exporta 20.000 millones de dólares y representa un buen pellizco de su PIB, el 17%. De allí sale ropa para grandes marcas – también españolas - que ya se aprestan a mitigar los efectos de la tragedia prometiendo indemnizaciones a las víctimas. Algo es algo. Naturalmente, hay quienes ya se han pronunciado alegando desconocer esas prácticas en el Rana Plaza, y quienes aseguran que tomarán medidas para acabar con estas situaciones. Paso protocolario. Esto debe ir mucho más allá. En Bangladesh y fuera de Bangladesh. Que de forma tan rápida se haya hablado de atender a las víctimas y de buscar soluciones a estas situaciones, denota que para algo están sirviendo las numerosas denuncias de diferentes organizaciones y campañas, algunas desde hace muchos años, para erradicar estas 'fábricas de la muerte', única vía de subsistencia de miles y miles de familias del tercer mundo. La realidad es que grandes marcas y muchas pequeñas buscan cada día hacer todo tipo de ropa, calzado y multitud de productos en lugares donde la producción es tremendamente barata, lo que les permite conseguir precios más competitivos, sí, pero, sobre todo, no nos engañemos, muchos más beneficios que en centros de producción locales, que han quedado prácticamente extinguidos. Hay empresas  que extreman las precauciones para evitar que allí donde se hacen sus productos no exista explotación infantil, o en adultos, sueldos miserables, condiciones infrahumanas de trabajo… Vamos, esclavos del siglo XXI. Pero otros muchos miran solamente las cifras, las cuentas, los beneficios. Hace no muchos meses denunciaba aquí, por ejemplo, la práctica de envejecer los vaqueros a base de chorros de arena que acaba enfermando, incluso matando, a cientos de trabajadores cada año.  Silicosis asesina por unas prácticas prohibidas en la mayoría de los rincones del mundo, pero práctica común en otros países abiertos a los 'talleres siniestros'. El sandblasting es otra mancha negra en el consentimiento de la explotación de muchas grandes marcas, por mucho que algunas estén cediendo a la presión de campañas como la de “Ropa Limpia”. ¿Qué hace el consumidor? Ya hay en la red listados de empresas que informan al usuario de prácticas más y menos aceptables, que informan de quienes están corrigiendo sus posturas y las que 'pasan' olímpicamente de estas tragedias humanas. Y ahí es donde debe jugar un papel importante el consumidor. No hablo de boicot, que dañaría indirectamente a miles de trabajadores, pero si de una postura proactiva a favor de quienes toman medidas para evitar estas explotaciones y de apoyar en la denuncia sobre quienes juegan con la baza de la miseria humana para engordar sus cuentas de resultados. El Comercio Justo es, por ejemplo, una garantía de que lo que compramos esta 'testado' y certifica que detrás de una ropa, una café o una cerámica no hay un niño explotado, un trabajador que cobra una miseria. Un comercio donde se erradica la 'miseria empresarial' y nos orienta sobre compras responsables.  Pero no estaría mal dar pasos adelante y buscar, por ejemplo, mecanismos para garantizar a los consumidores que lo que compra no está 'contaminado'. Es el momento de que gobiernos, instituciones europeas y a nivel mundial aborden con seriedad y valentía un problema realmente grave: acabar con la explotación permitida en países y la perversa utilización para que algunos se hagan más ricos. Negociar con esos países condiciones que permitan la subsistencia de los trabajadores pero en condiciones mucho más dignas y atractivas también para las industrias y las marcas de todo el mundo. La búsqueda de ropa barata no debe estar asociada a la explotación en los países más deprimidos del planeta.   Ni en tiempos de crisis está justificado que muchas empresas, marcas, gobiernos, políticos, sindicatos y hasta consumidores miremos para otro lado ante una tragedia que creíamos erradicada. Como dice el slogan de SETEM en su última campaña, ¡Muévete y cambiaremos el mundo! Más información: www.setem.org www.ropalimpia.org/es/

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

A continuación

    Último boletín

    Emisoras

    Elige una emisora

    Cadena SER

    Compartir

    • Notice: Undefined variable: lb_es_acceso_con_movil in /mnt/filerprod/html/produccion/datos/rhabladas/cadenaser/ser/templates/includes/v3.x/v3.0/include_player_permanente.html on line 118

    Tu contenido empezará después de la publicidad

    Cadena SER

    ¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?