Miércoles, 24 de Febrero de 2021

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Vampiros: La obsesión por lo irreal

Se ha escrito mucho sobre el universo de los seres que pueblan la noche, pero no por ello el tema deja de fascinar a la gente

Dracula, de Bram Stoker

Dracula, de Bram Stoker / CADENA SER

CLARA TAHOCES & CONCHA LABARTA

En este especial de SER Historia dedicado al terror, no podían faltar los vampiros, un arquetipo antropológico tan antiguo como el propio hombre

Aunque no existan, los vampiros siempre han seducido al gran público. Infinidad de películas, libros, cómics y juegos se han encargado de relatarnos sus aventuras, de darnos a conocer su filosofía, su forma de vida, sus cualidades y talentos, y, por supuesto, sus defectos y debilidades. Es difícil sustraerse a su magia porque, aunque nadie haya podido ver al conde Drácula -personaje creado por el escritor irlandés Bram Stoker en 1897-, este tipo de criaturas no nos son del todo desconocidas y su mundo no es tan misterioso como la oscuridad en la que viven.

Pero los vampiros no nacen con el conde Drácula, ni con el siniestro Vlad Tepes III, figura histórica del siglo XV dela que Stoker "bebió" para dar vida a su criatura. Desde mucho tiempo antes ya formaban parte de los mitos y de las creencias populares de multitud de pueblos repartidos por casi todo el planeta, si bien se referían a ellos con diferentes denominaciones.

El mito de Stoker

Bram Stoker (1847-1912) descubrió en el British Museum las atrocidades cometidas por el príncipe medieval valaco Vlad Tepes III (1431-1476). Era la figura histórica ideal para que su fértil imaginación la aderezara con el vampirismo, la necromancia y los sistemas mágicos a los que era aficionado, posiblemente debido -aunque algunos biógrafos lo niegan- a su pertenencia a la Golden Dawn. Influido por Goethe y su poema La novia de Corinto, El vampiro de Polidori, El Viy de Gogol, La muerte amorosa de Gautier o Carmilla de Sheridan LeFanu, se benefició asimismo de los trabajos sobre el folklore transilvano de la viajera Emily Gerard.

Drácula de Stoker ha sido calificada como la novela visionaria por excelencia porque el príncipe de las tinieblas nos sumerge en la intimidad prohibida de la sangre, viola el tabú de la muerte e incorpora la homosexualidad masculina y femenina, así como todas las variedades del incesto. En una carta dirigida a su hermana, Stoker reconoce que lo que pretendía era crear una obra "capaz de romper con la falsa tranquilidad de nuestros hogares mentales". Sin duda, lo consiguió.

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