Viernes, 03 de Diciembre de 2021

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El poder curativo de la música

scogaUna tarde de marzo de 2003, Scott H Biram salió a cenar cerca de Austin, Texas. A la vuelta, su coche chocó frontalmente con un camión de 18 ruedas. Aquel terrible accidente casi le cuesta la vida. Pero también supuso un giro en su destino profesional, un nuevo comienzo y un tremendo ejemplo del poder que tiene la música para curar las peores heridas. “El accidente me ayudó a tener más decisión y ganas de conseguir cosas. Estaba haciéndome un nombre antes del accidente y cuando me desperté en el hospital mi padre me preguntó si sabía por qué estaba allí. Tenía un tubo en la boca. Le dije que no con la cabeza. No era consciente de lo mal que estaba”, explica Biram en ‘Hora 25’.

Scott H Biram es un músico de blues, un tipo que viene del punk y que hace una década se cruzó con la muerte en una carretera de Texas. Aquel accidente le llevó a un hospital durante siete meses y a su vuelta a casa, Scott grabó un disco de viejas canciones de blues que hablan de la rehabilitación y la recuperación.

Recuperarse de aquel choque no fue sencillo, cuando salió del hospital no podía andar y tuvo que irse a casa de sus padres durante seis meses. Allí, de casualidad, saldrían las canciones de ‘Rehabilitation blues’, un álbum que capta la fuerza de la música, su poder curativo. “Un amigo de mi padre tenía un aparato portátil de grabación y quería grabarme algunas canciones. Yo estaba muy aburrido tumbado todo el día y lo hicimos por diversión. Grabamos algunas canciones acústicas, algunas que llevaba años tocando y otras nuevas. Me movían de la silla de ruedas al sofá. Mi padre hizo copias para los amigos. Yo no quería grabarlo, no lo hice para eso pero al final lo acabé escuchando en la radio y en Internet”. Tras toparse con aquella filtración, Scott decidió editar esas canciones en un EP que se ilustra con una foto sobrecogedora del músico en el hospital. “Eran canciones que estaba tocando por entonces. Estaba bajo tantos calmantes, analgésicos y drogas que quién sabe en qué estaba pensando”, confiesa el músico. “Para mí era un proyecto paralelo, por eso lo llame EP, es su mayoría son versiones y está muy poco producido y tiene un sonido precario pero a la gente parece gustarle”.

La recuperación fue dura, lenta pero la luz al final del túnel acabó por alumbrar el camino. “Me llevó 7 meses poder andar pero subí al escenario un mes después de tener el alta. Tenía un bolo cerrado y me preguntaron si quería hacerlo. Le pregunté al médico y me dijo que sí, pero que no moviera mucho el pie. Subí al escenario y acabé moviendo el pie. Toqué 45 minutos y todo el mundo parecía muy feliz de volver a verme”.

Tras aquel accidente y su posterior recuperación, la carrera de Scott H Biram ha seguido por buen camino, incluso ganó un prestigioso premio de blues. Desde entonces ha seguido editando discos, la mayoría con el prestigioso sello Bloodshot Records, tiene su propio estudio de grabación y está contratado por una de las mejores promotoras de conciertos de EEUU. La vida le ha dado una nueva oportunidad y el blues le acompañó en sus peores momentos. “La música, el blues, tienen un increíble poder curativo”, explica el estadounidense. “No solamente te hace compañía, también te eleva los ánimos y el espíritu en los momentos más bajos, en esos en los que nadie te puede ayudar”, añade.

En febrero, Biram regresó a las tiendas con ‘Nothing but blood’ (Bloodshot Records), un trabajo fabuloso que muestra las múltiples caras de este músico valiente y solitario que es capaz de ponerse en la piel de Willie Nelson para cantar sobre la vida forajida en ‘Never coming home’, pero también suena como un esclavo del Delta en ‘John The Revelator’, la fabulosa versión que cierra el disco. Entre medias hay blues sobre el alcoholismo, sonidos más garajeros y góticos como en ‘Church point girls’ o blues sureño salvaje como el que muestra ‘Jack of diamonds’. Biram, que aparece en la portada sumergido hasta la cintura en un río de sangre, firma un disco repleto de sonidos que conectan bien bajo la forma de este hombre orquesta, solitario y superviviente. Un músico que no llenará pabellones o grandes salas pero que solo se basta para llenar un escenario y para parar a un camión de 18 ruedas.

Escucha la sección y la historia de Scott en 'Hora 25'

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