Lunes, 26 de Octubre de 2020

Otras localidades

HOY POR HOY HOY POR HOY Àngels Barceló entrevista a la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas

Unos Goya con fuste pero sin ritmo

Como preveían las encuestas, “La Isla Mínima“ ha sido la gran ganadora de una gala que se ha quedado por debajo del gran nivel del cine español este año

GRA695. MADRID, 07/02/2015.- Los actores Dani Rovira (d) y Clara Lago durante la gala de entrega de los premios Goya 2015, que se celebra esta noche en el centro de congresos Príncipe Felipe, en Madrid. EFE/Ballesteros

Ballesteros (EFE)

Todas las miradas estaban puestas en esta gala de los Premios Goya. Mucho se había opinado sobre el buen hacer de nuestro cine este año. Había ilusión y alegría, por primera vez en mucho tiempo, en un sector golpeado por las decisiones gubernamentales y por la crisis económica. Era la gran fiesta del cine español y ha sido una fiesta sin brillo, una ceremonia larga -de cuatro horas de duración- y sin ritmo, que no ha estado a la altura de la calidad y la euforia de esta cosecha cinematográfica.

Con una platea plagada de políticos de casi todo el espectro político, los Goya se han alejado de la reivindicación, hasta Wert se ha ido casi de rositas, salvo por esa alusión de Pedro Almodóvar: “Buenas noches amigos y amigas de la cultura y el cine español, señor Wert, usted no está incluido en esto último”, o por el tuteo al que le ha sometido el presentador de la gala. Dani Rovira, que ha triunfado al llevarse el Goya a mejor actor revelación, ha tenido un gran arranque, con chistes y bromas hacía los actores y actrices, pero se ha desinflado por culpa de la falta de ritmo televisivo, la innecesaria cantidad de números musicales y de un humor poco incisivo.

Nadie discute los premios. La Isla Mínima ha sido la ganadora en un año en el que todas eran merecedoras del galardón. El thriller de Alberto Rodríguez ha maravillado por su técnica y ha conmovido por tocar temas a los que hacía tiempo que el cine español no se acercaba. La cinta es más que una serie de rocambolescos asesinatos, es un retrato de la Transición, de las dos Españas, de la corrupción como ruina de un país. Por eso se esperaban discursos mucho más afilados, más elevados, que intelectualizaran el fondo de las películas y no se limitaran a agradecer el premio a todo un sinfín de familiares.

Menos mal que el Goya de Honor, Antonio Banderas, ha puesto algo de cordura con un discurso en el que ha ensalzado la Cultura Española, desde Falla hasta Almodóvar, pasando por su paisano Picasso. Una reivindicación, la de la Cultura, que era muy necesaria en un país que se ha alejado de ella.


MÁS INFORMACIÓN

Cargando

Escucha la radio en directo

Cadena SER
Directo

Tu contenido empezará después la publicidad

Programación

Último boletín

Emisoras

Elige una emisora

Cadena SER

Compartir

Tu contenido empezará después de la publicidad

Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?