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Lunes, 09 de Diciembre de 2019

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La canción que salvó a Eric Clapton

‘Tears in heaven’ es la canción que el guitarrista inglés escribió para intentar sobrellevar la muerte de su hijo de cuatro años

El guitarrista Eric Clapton durante una actuación en Holanda en julio de 1989 /

Hay canciones que nadie debería versionar. Canciones que son tan personales que no tiene sentido que las cante alguien que no sea su autor. Pasa con canciones de amor, pero más o menos todos hemos sentido el dolor de ser abandonado, traicionado, vendido o humillado. Son sentimientos y sensaciones que todos compartimos, parte de la cara oscura de la naturaleza de las relaciones. Esas canciones las podemos hacer propias sin robar el sentimiento original del autor. Pero no todos los sentimientos se pueden robar o tomar. ¿Quién puede entender lo que sintió Eric Clapton cuando su hijo de cuatro años se cayó desde un piso cincuenta y tres? ¿Quién puede ponerse en su lugar? Quién puede compartir el dolor de perder a un hijo al que apenas has tratado porque eres un drogadicto ajeno a todo.

Cuando Connor murió -en marzo de 1991- Clapton llevaba un tiempo sobrio y luchaba por recuperar su vida, su confianza y la de su hijo pequeño. El día antes del terrible accidente, Clapton se llevó a su hijo al zoo. Era la primera vez que el músico sacaba solo al niño y Eric estaba nervioso y feliz. No mucho tiempo atrás la responsabilidad de atender a su hijo sobrepasaba al inglés, que confesó en sus memorias que durante sus años de adicto solo esperaba que el tiempo con Connor pasase lo antes posible para poder volver a beber o drogarse. La muerte del niño puso al guitarrista contra las cuerdas, pero también supuso el comienzo definitivo de su recuperación.

Al día siguiente del accidente, Clapton tuvo que ir a reconocer el cadáver de su hijo. “Fuera cual fuese el daño que hubiera sufrido en la caída, para cuando yo lo vi habían devuelto cierta normalidad a su cuerpo. Mientras miraba esa hermosa cara en reposo recuerdo que pensé: éste no es mi hijo, se parece un poco a él, pero él se ha ido”, escribe el músico en sus memorias. Después de aquello, el músico perdió la fe. “Lo que me salvó la vida fue el amor incondicional y la comprensión que recibí de amigos y de compañeros del programa de los Doce Pasos”, relató el músico. Para sobrellevar aquel desastre, el músico se centró en su recuperación. “Caí de rodillas y pedí auxilio para mantenerme sobrio”, confesó. Su súplica fue escuchada y de algún lugar perdido de su interior surgió la fuerza para alejarse de la bebida y las drogas. En ese momento supo que o se mataba bebiendo o vivía para honrar a su hijo. “Si puedo pasar por esto y seguir sobrio, entonces cualquiera puede”, explicó.

Poco a poco, el músico fue volviendo a la guitarra, una guitarra terapéutica y curativa que alivió los terrores de Eric. Volvió a componer y a escribir y una de aquellas primeras canciones que hizo junto a Will Jennings fue ‘Tears in heaven’, una canción que comienza con los estremecedores versos “¿Sabrás mi nombre si te veo en el cielo?, ¿será lo mismo si te veo en el cielo? Debo ser fuerte y seguir adelante porque sé que no pertenezco al cielo”. Una canción dura que no fue compuesta para ser escuchada. Era una canción personal que mantuvo ocupado al cantante y que intentaba verbalizar algunos de los sentimientos y culpas que acechaban a Clapton. “Es difícil hablar de estas canciones con detalle. Su gestación y desarrollo me mantuvieron vivo a través del período más oscuro de mi vida. Cuando intento volver a aquel tiempo rememoro la terrible parálisis en la que vivía”.

Durante un tiempo ‘Tears in heaven’ fue una canción de consumo personal, un tono melancólico que aliviaba al atormentado músico. No fue así mucho tiempo. Un día Clapton tocó la canción a su amiga Lili Fini Zanuck y ésta le pidió que se la cediese para la banda sonora de ‘Rush’ (1991), la película que estaba rodando. Clapton aceptó por amistad y la canción a su hijo Connor se coló en aquella historia de policías antidrogas que acaban en la adicción. La canción salió como single en enero de 1992 y volvió a salir meses después dentro del MTV Unplugged de Clapton. El tema fue un éxito instantáneo que llegó a lo alto de la lista de ventas siendo la primera canción compuesta por el guitarrista en conseguirlo. En 1993, la canción coronó a Clapton con tres premios Grammy.

‘Tears in heaven’ fue la canción que salvó a Eric Clapton. Le salvó de sí mismo, de la bebida y las adicciones. Le dio fuerzas para seguir sobrio, para ser mejor persona y para conectar con sus otros hijos. La gente se enamoró de aquella canción por su historia y por su mensaje, por esa delicadeza con la que el guitarrista habla de ese encuentro en el cielo con su hijo pequeño. Durante un tiempo fue un clásico en su repertorio en el escenario, pero también la losa que recordaba a Eric todos sus errores como padre. Hace diez años, Clapton aparcó la canción. La dejó en reposo y pasó página en su vida. Su manera de afrontar aquel terrible accidente cambió con el tiempo. Lo superó. “Ya no siento la pérdida igual y eso es parte importante de la canción”, explicó en una entrevista. “Tengo que conectar con los sentimientos que tuve cuando escribí la canción. Siento como si se hubieran ido y la verdad es que no quiero que regresen”, confesó el músico. Diez años después, la canción volvió al repertorio del cantante inglés.

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