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Jueves, 09 de Abril de 2020

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Nadal y el partido perfecto para relanzar su carrera

“Pekín es especial para mí” decía Rafa Nadal nada más aterrizar en la capital china. Allí en 2008 logró colgarse el oro olímpico y, hace un poco más, casi once años, el balear se llevó el torneo tras vencer en la final al retirado Coria. Aquellos partidos fueron importantes para un Rafa que llegaba al alza, el de este domingo supone un reto tremendo para relanzar una carrera que llega torpedeada por la falta de confianza.

Rafa Nadal celebra la victorial sobre el italiano Fabio Fognini

Rafa Nadal celebra la victorial sobre el italiano Fabio Fognini / KIM KYUNG-HOON (REUTERS)

Hacía más de un año y medio que Nadal no jugaba una final en un torneo de pista dura. Fue en el Masters 1000 de Miami de 2014, ese que anda maldito para los españoles desde tiempos inmemoriales. Desde aquel día Rafa perdió su afinidad con las pistas duras, cediendo todo su éxito a la tierra batida.

Sin embargo en 2015 Nadal vio como esa zozobra se apoderó de todo su tenis, dejándole sin Roland Garros y marchándose demasiado pronto en casi todos los torneos. Ansiedad, inseguridad y, muchos nervios, ese ha sido el cóctel que ha llevado al mejor tenista de la historia de España a alternar varias raquetas y perder la fe en sí mismo durante algún tramo del curso.

La semana pasada Rafa jugó una exhibición con Djokovic en Tailandia en la que el serbio fue ostensiblemente superior, quizás era un partido como se suele decir, fuera de tiempo y forma. En Pekín Nadal arrancó errático y vulgar frente al local Di Wu, pero en las rondas siguientes y tras el tirón de orejas de su tío, el de Manacor se remangó y suplió con autoestima casi todos los vacíos de su tenis.

Y de repente una final en pista dura. Un partido que llega como un tren que aparece puntual. Un partido para convertir toda esa autoestima acumulada en un resultado que deje la moral a rebosar. Nadal está ante una oportunidad de oro para recuperarse a sí mismo. Al fin y al cabo, es una cosa que solo él y su tenis son capaces de hacerlo.

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