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Sábado, 19 de Octubre de 2019

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“La guerra acabará cuando el mundo tome conciencia de todo lo que está pasando”

Raed al Saleh relata su paso a los Cascos Blancos de Siria, un cuerpo de salvamento formado por voluntarios civiles. Estos héroes anónimos trabajan bajo una lluvia de “barriles bomba”, armamento altamente letal que sigue utilizando el régimen de Bachar al Assad.

Dice el Corán que “Si alguien mata a una persona, sería como si matase a toda la humanidad: y si alguien salva una vida, sería como si hubiera salvado la vida de toda la humanidad”. El verso 5:32 del libro sagrado de los musulmanes ha sido adoptado como lema por los Cascos Blancos, un cuerpo de salvamento formado por civiles anónimos y voluntarios que han reaccionado ante la desaparición de los servicios de emergencia en muchas poblaciones sirias durante la guerra.

El movimiento ha inspirado a 29.000 hombres y mujeres de todo el país que han abandonado sus profesiones de taxistas, profesores o panaderos para rescatar con sus propias manos a las víctimas de los bombardeos que quedan atrapadas bajo los escombros. Nacieron en Idlib, una localidad próxima a Aleppo, y poseen bases de entrenamiento en rescates en territorio turco.

El régimen les enmarca dentro de los grupos opositores a Bachar al Assad y un centenar de cascos blancos han muerto en ataques que la aviación ejecuta cuando se despliegan para salvar más vidas.

Su líder, Raed Al Saleh, ha viajado en el último año a Naciones Unidas, al G20 y a la última conferencia de donantes de Londres para denunciar el uso de armas prohibidas por parte del régimen. En concreto, de barriles rellenos de explosivos y metralla (trozos de hierro, cristales, monedas) que se utilizan indiscriminadamente y a diario en parte del territorio sirio, incluso rellenos de cloro para provocar el mayor daño posible.

Una resolución de Naciones Unidas prohíbe el uso de esos barriles bomba pero este cuerpo de voluntarios afirma que Bachar al Assad los sigue fabricando y utilizando contra los opositores sin importar las víctimas colaterales. Al Saleh explica en “Punto de Fuga” de la Cadena SER cómo es la vida y la labor de los cascos blancos en uno de los trabajos más difíciles de todo el mundo y acusa a la comunidad internacional de asistir con indiferencia a esta masacre mientras intenta buscar respuestas al éxodo de refugiados hacia Europa.

Usted procede de Idlib, una localidad muy próxima Aleppo... ¿Cuál es la situación allí?

Sí, yo procedo de la provincia de Idlib. Vengo de una localidad muy cercana de la capital de la provincia y muy cerca de Aleppo. Allí vivían unas ciento veinte mil personas pero ahora quedan muy pocas por los fuertes bombardeos. Desde que la ciudad fue liberada hay bombardeos todo el rato incluso en las zonas residenciales.

Yo soy uno de los desplazados. Ya no vivo allí. No es seguro para mi mujer y mis hijos.

¿A qué te dedicabas antes de unirte a los "cascos blancos"?

Trabajaba en negocios. En el sector de la tecnología. Eso fue antes de que mi ciudad quedara fuera del control del régimen. En ese momento, el régimen se llevó todos los servicios públicos... la Sanidad, los bomberos, la limpieza, los equipos de rescate... ¡TODO! Así que el gobierno dejó a toda una región sin servicios esenciales para los civiles.

Fui uno de los primeros que conoció el proyecto de los cascos blancos así que viajé a Turquía para un entrenamiento. Después de completarlo sentía una obligación sobre mis hombros... Pensaba: "Bien, ahora ya sé salvar gente así que... ¡Hazlo!"

En ese momento, mi vida cambió. En ese momento, volví a Siria y comenzamos a rescatar a gente de los escombros.

Usted asegura que los barriles bomba provocan actualmente las mayores matanzas en Siria... ¿Quién las fabrica y de qué están hechas?

Los barriles bomba son barriles normales y corrientes... de los que se utilizan para transportar petróleo. El régimen coge esos barriles y los llena de explosivos y metralla. Los llenan con hierros, con monedas, con cristales rotos... Con cualquier material que pueda hacer el máximo daño.

Lo que ocurre es que estos barriles son lanzados desde el aire y el margen de error y las víctimas colaterales que provocan es muy grande. No los usan en el frente de batalla ni los utilizan para atacar enclaves militares porque es muy poco probable que acierten.

Lo que hacen es utilizarlos contra las casas de los civiles, en aquellas áreas identificadas como opositores a Bachar al Assad. Son letales porque sólo tenemos 45 segundos desde que la bomba se lanza hasta que estalla así que siempre tienes que estar pendiente de estar fuera de su radio de acción. Suelen pesar entre 150 y 500 kilos de explosivo y metralla.

¿Y quién los fabrica?

Los barriles bomba se preparan en muchos lugares de Siria... Hay talleres del régimen en Hama, Latakia o Aleppo y es allí dónde se preparan los barriles bomba. Pero debemos recordar quién es la persona del régimen responsable de su fabricación... Esa persona es Jamil Al Assad que es el responsable de los servicios secretos del régimen y experto en las fuerzas aéreas. Él es el responsable de la fabricación de los barriles bomba y son los aviones del régimen los que lanzan esas bombas, nadie más en Siria tiene aviones... nadie más aparte de la coalición internacional y Rusia.

Pero... a veces es una trampa para vosotros, Raed... lo que hacen es esperar a que vayais a ayudar en el lugar de una explosión para lanzar otra bomba... ¿En qué piensas cuando ayudas a la gente poniendo tu vida en riesgo?

En esos momentos tan complicados no puedes pensar en nada. Lo único que puedes hacer es ayudar porque sabes que hay gente debajo de los escombros que puede morir si hay un segundo ataque... Y sólo te sale intentar salvarlos.

Lo que hacemos es intentar el rescate tomando todas las precauciones posibles. A veces no lo conseguimos... ya hemos perdido a un centenar de voluntarios por este tipo de dobles ataques del régimen. Sabemos que es peligroso pero no tenemos alternativa.

Usted asegura que los barriles bomba son la principal causa del éxodo de refugiados hacia Europa... ¿es así?

Lo era... hasta que apareció Rusia.

Usted ha recordado que el Consejo de Seguridad prohibió el uso de estas bombas hace tiempo y que Naciones Unidas estaría -por tanto- autorizada al uso de la fuerza... ¿qué tipo de fuerza y contra quién?

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó una resolución que ordenaba el cese de los barriles bomba pero no han dejado de caer ni un día en Siria. Hay algunas zonas dónde ya no se lanzan pero en otras se siguen utilizando. De hecho, hemos contado el lanzamiento de seis mil veinticinco barriles bomba en una sola zona.

Siguen ahí... esas bombas siguen ahí. Quizás en el norte del país se lanzan menos porque allí están los rusos y ellos utilizan otro tipo de armamento que es más potente pero también más preciso. El hecho es que Naciones Unidas tiene el poder para frenar la masacre en Siria. Hay muchas cosas que puede hacer... Puede establecer un área restringida a los aviones, también puede enviar tropas terrestres, pueden forzar a que el régimen deje de bombardear a los civiles... Pueden hacer todo esto.

¿Contra quién? Contra todos aquellos empeñados en atacar a los civiles sirios... Y actualmente, las mayores amenazas para los civiles son Rusia y el régimen. En todo caso, reclamamos a Naciones Unidas que tome medidas contra todos aquellos que ataque a los civiles. Nosotros estamos en contra de todo aquel que ataca a los civiles.

Usted ha planteado esto ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas... ante el G20... En la conferencia de donantes de Londres. ¿Qué le dicen los líderes mundiales en privado cuando los medios están lejos y no pueden escucharlos?

Bueno... en Londres no hubo reuniones secretas y debemos decir a los ciudadanos sirios que nada de lo que hacemos en estas conferencias internacionales es en secreto porque ellos tienen derecho a saber qué se está negociando. Qué hay encima de la mesa.

En realidad, la conferencia de donantes fue muy decepcionante a pesar de que ellos consiguieron reunir todo el dinero que querían reunir.

Fue decepcionante porque no se están abordando las causas del problema. No importa la cantidad de dinero que se consiga reunir para atender a los refugiados si no resuelves el problema que provoca que huyan de sus ciudades y de Siria... y eso se puede conseguir frenando los bombardeos sobre civiles por parte de Rusia y del régimen.

Ellos están intentando resolver la atención a los miles de refugiados que intentan llegar a Europa, a Turquía y al resto de nuestros países vecinos... Eso es un problema pero no es la causa DEL PROBLEMA. El principal problema es que el régimen y Rusia están atacando a los civiles.

Eso es lo que provoca que estos días haya setenta y cinco mil personas caminando hacia la frontera turca en el norte y otros cien mil tratando de llegar a la frontera con Jordania. Y esto va a seguir pasando e irá a más a menos que paremos de bombardear a los civiles.

Es el momento de dejar de hablar de donar dinero a los refugiados y comenzar a hablar de cómo podemos hacer para que estos desplazados vuelvan a sus lugares de origen.

Pero... ¿son conscientes los líderes mundiales de ello? ¿Reconocen que esa es la solución en las conversaciones -no secretas- sino informales que mantienen con usted?

Nunca hemos tenido la oportunidad de mantener una conversación sincera y cara a cara con ninguno de ellos. Es posible que ellos no quieran hablar con ningún sirio que tienen que soportar lo que estamos diciendo.

Si así fuera, nosotros les contaríamos lo que está pasando y les reclamaríamos soluciones... así que ellos se resisten a hablar con nosotros para no tenerse que enfrentar con la verdad.

En su intervención ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas usted habló de lo que ocurrió en Siria el pasado uno de junio... ¿qué pasó?

Hablé de lo ocurrido el primero de junio porque ese día contabilizamos más de ciento cincuenta ataques en los que murieron más de 130 personas, la mayoría eran civiles.

Hablé de aquello aquel día pero en realidad todos los días son como aquel primero de junio. Todos los días hay ataques, todos los días tenemos alguna masacre... Tenemos un gran número de civiles muertos, otro alto número de desplazados, con sus casas destruídas...

Hablaba del primero de junio pero todos los días representan un nuevo desastre. Todos los días son como el uno de junio.

Antes de terminar me gustaría destacar el papel de las mujeres dentro de los cascos blancos... Un papel muy importante, Raed...

Sí, hay mujeres que trabajan en la mayoría de los grupos por los cascos blancos. La principal razón es que las mujeres formaron parte de la revolución contra Bachar al Assad.

Así que hay médicos, hay mujeres que participan en los rescates, en la retaguardia. De hecho, en el primer grupo que se formó en Idlib había veinte hombres y cinco mujeres. Han estado ahí desde el primer grupo de entrenamiento.

La segunda razón de su participación en los grupos está en que en algunas comunidades sirias todavía es muy complicado que los hombres participen en las labores de rescate de mujeres atrapadas en sus hogares, en los baños... En muchos de esos casos las mujeres no aceptan ser rescatadas por hombres. Es por eso que las mujeres son necesarias para estos trabajos.

Y la tercera razón es porque nosotros desarrollamos campañas para enseñar a la gente qué tienen que hacer antes y después de los bombardeos. Les damos información sobre ataques con armas químicas... sobre diferentes tipos de munición... y por naturaleza, las mujeres empatizan más con otras mujeres y con los niños. Es por eso que las mujeres son importantes en nuestro trabajo cuando se dirige a otras mujeres y a niños.

¿Cuándo acabará todo este horror?

Cuando la comunidad internacional tome conciencia de todo lo que está pasando...


 

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