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Domingo, 08 de Diciembre de 2019

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El acto supremo de devorar a un ser humano

Segunda parte de la investigación sobre el asesino más sanguinario de la Unión Soviética.

Tras la primera parte de la investigación sobre Andrei R. Chikatilo, la periodista Mónica González Álvarez, nos conduce hasta el trágico final de uno de los asesinos más crueles y dementes de la historia.

Chikatilo ha sido considerado como el asesino caníbal más famoso de la Unión Soviética. Bajo una apariencia afable, mirada tímida y modélico padre de familia, se escondía una macabra mente que necesitaba matar y devorar para calmar a la bestia que llevaba dentro.

Si no has tenido ocasión de escuchar la primera parte de la historia de Andrei Romanovich Chikatilo, aquí puedes escucharla:

La prensa lo apodó como el Carnicero de Rostov, un apelativo que se ganó a pulso por sus macabros rituales en los que descuartizaba los cuerpos de sus víctimas. Llevaba al extremo todas sus fantasías. Cada una peor que la anterior. Primero les arrancaba la piel a mordiscos, después les seccionaba los senos para comérselos y por último les extirpaba los órganos sexuales. Su objetivo: excitarse.

El dolor ajeno, ver a sus víctimas sangrar y observar como se les apagaba la vida, era la única manera que encontraba de mantener una erección. Hasta el punto que, en más de una ocasión, eyaculó sobre el frío cadáver (en este enlace podrás ver algunas fotografias de sus cadáveres. Este material puede herir sensibilidades).

Consiguió sembrar el terror en Rostov (Ucrania) durante dos décadas. En esos 20 años, se llevó la vida de 53 personas. La mayoría de sus víctimas no tenían más de 20 años. Más de 700 agentes de policía se pusieron tras la pista del Carnicero de Rostov. Pasaron 15 años hasta que lograron darle caza. Los inspectores se ahogaban en un baño de sangre y pistas que no conducían a ninguna parte. Mientras tanto, Chikatilo seguía asesinando, asediando a jóvenes en estaciones de tren y autobuses para luego llevarlos al bosque. Él siempre se sintió muy seguro bajo la protección que ofrecían los bosques.

Sin embargo, un serial killer siempre caza para ser cazado. Según afirma del doctor Manuel Moros Peña, autor del libro 'Historia Natural del Canibalismo', los asesinos en serie ‘quieren que se sepa su historia, que se recuerde lo listos que han sido’, por tanto, llega un momento que, inconscientemente o no, acaban bajando la guardia. Y Chikatilo no era tan diferente al resto serial killers.

Lo detuvieron hasta tres veces. Una primera detención puso a Andrei Chikatilo contra las cuerdas. Pero su apariencia de padre modélico y una fallida prueba de ADN lo dejaron en libertad. Siguió matando y asesinando sin ningún tipo de miedo o remordimiento. La segunda vez, lo cazaron a la salida de un bosque cubierto de sangre. Pero una vez más, su apariencia de hombre modélico le salvó del calabozo. Pero a la tercera fue la vencida. ¿Cómo consiguieron detenerle?

Así se sucedió el juicio del Carnicero de Rostov. Algunas de estas imágenes hielan el alma por su dureza:


 

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