Lunes, 17 de Enero de 2022

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El invierno se extiende a la primavera

El inicio de la estación registrará temperaturas más bajas de lo normal, como también fueron más altas de lo habitual las del pasado invierno. Los contrastes afectan a los cultivos, pero también a los ciclos biológicos de insectos y otros animales.

El invierno se extiende a la primavera

Getty Images

Después de un invierno relativamente cálido para lo que son las temperaturas en esa estación, la primavera recién estrenada nos ha sorprendido con un frío poco común. Unas temperaturas, por debajo de lo que suele ser normal en estas fechas, que se van a mantener al menos durante los próximos quince días. Según la física y meteoróloga Núria Seró, "las temperaturas se han ido alargando en el tiempo: se alargó el verano, y ahora el invierno se mete un poco en la primavera".

Pero, que haga frío al principio de la primavera es una situación hasta cierto punto normal. La primavera es la transición entre el invierno y el verano, y aún quedan restos de ese invierno con bolsas de aire frío que hacen bajar en picado las temperaturas y la cota de nieve. Esto se mezcla, a veces, con los primeros días casi veraniegos, de temperaturas muy elevadas, generando unos vaivenes muy marcados y también muy característicos de la estación. "Si se producen días cálidos y, de repente, llega una bolsa de aire frío en cotas muy altas, el choque de esas masas de aire, con temperaturas tan diferentes, hace que se produzcan precipitaciones en forma de nieve. La colisión hace que el aire caliente suba y, al entrar en contacto con el frío, llegan las nevadas", explica Seró.

El frío primaveral no sólo afecta al ser humano, que debe alargar el uso del abrigo unos días más. La consecuencia más negativa es la que incide directamente al ciclo biológico de algunos animales y en determinados cultivos, sobre todo cuando se producen heladas. En los próximos días se espera que los termómetros caigan por debajo de los cero grados, pero será en cotas altas, por encima de los 1.500 metros de altitud. Así que todo cultivo que quede por debajo de esa cota, permanecería a salvo. "Cuando los frutos son jóvenes, y ya ha empezado la floración en los árboles, las heladas son críticas a partir de -1,5ºC para el melocotonero y el manzano. En el caso del almendro, los frutos que ya han brotado porque las temperaturas previas del invierno han sido altas, podrían verse perjudicados si el termómetro baja de -1ºC", asegura la meteoróloga Núria Seró.

La buena noticia es que las noches van siendo cada vez más cortas, por lo que no hay tiempo para que las temperaturas bajen excesivamente, lo que reduce el riesgo de heladas. Lo que sí veremos en los próximos días es un descenso de las temperaturas diurnas, lo que incrementará la sensación de frío. Algo que notarán, y mucho, las aves migratorias a las que condicionan tanto el frío como el viento. Los insectos, por su parte, perciben con mucha más facilidad que los humanos las variaciones de temperatura. Apenas medio grado, para nosotros imperceptible, a ellos les altera el ciclo biológico y les influye a la hora de reproducirse o de buscar alimentos.

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