Lunes, 17 de Mayo de 2021

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UNIVERSOS PARALELOS

Amasamos la literatura para sacarle toda la miga

Recorremos algunos de los títulos de la literatura universal para homenajear al pan, este alimento sencillo donde los haya.

"Los niños que aprendimos a besar el pan hacemos memoria de nuestra infancia y recordamos la herencia de un hambre desconocida ya para nosotros, esas tortillas francesas tan asquerosas que hacían nuestras abuelas para no desperdiciar el huevo batido que sobraba de rebozar el pescado. Pero no recordamos la tristeza".

Los amantes de la lectura, seguramente hayan reconocido este fragmento de la última obra de Almudena Grandes, Los besos en el pan. Una novela que habla del hambre que vivieron los abuelos de los protagonistas, y quienes intentan entender eso de besar el pan.

Alguna relación debía tener con escasez de alimentos de la época, y un buen mendrugo de pan algo alivia. En este sentido, se dice, por cierto, que el filósofo Demócrito de Abdera consiguió prolongar su vida tres días oliendo pan.

Y el refranero español no son pocas las referencias que hace a este alimento, sencillo donde los haya. "Con pan y vino, bien se anda el camino", o "más largo que un día sin pan", cuando algo se convierte en más pesado de la cuenta. No es la intención de este reportaje...

Decía que el pan es un alimento sencillo donde los haya porque los ingredientes no tienen mucha miga, (permítanme el guiño): harina, levadura, sal y agua. A pesar de esta sencillez, sin duda, tiene una gran simbología en todas las culturas, y también en la literatura universal.

Como me comentaba el otro día el profesor de literatura francesa de la Universidad Complutense, José Manuel Losada,: "¿Sabe que el desencadenante de la novela y las películas de Los Miserables es un robo de pan? Si Jean Valjean no hubiera robado ese pan para alimentar a su familia, no habría existido esa epopeya", me dijo.

Como saben, acabamos de escuchar, con acento latino, la adaptación al cine de la novela del poeta y escritor francés Víctor Hugo, referente en el siglo XIX.

De nuevo aparece el pan para calmar el hambre en uno de los pasajes del Nuevo Testamento de la Biblia: La multiplicaciones de los panes y los peces que hizo Jesucristo al compadecerse de quienes le acompañaba día tras día en su retiro.

No solo cuando se tiene hambre se extraña el pan, también cuando estamos fuera de nuestra tierra añoramos el crujir del pan de toda la vida, la esponjosa miga... Y eso mismo le pasó a Azorín cuando se exilió a París, y en uno de sus escritos enumeró los panes españoles de la época. Aquí van unos cuantos:

"Hogaza, mollete, rosca, libreta, tetera, morena, oblada, bodigo, zatico, cantero, corrusco, pan leudado, o con levadura, o leuda; pan ácimo o cenceño, sin levadura, pan pintado..."

 Y a Lope de Vega, los de tierras sevillanas, le inspiraban versos:

"Pan de Gandul de mi vida.

Roscas de Utrera del cielo!", escribió

Y no solo quita el hambre, y alimenta el espíritu al recordarlo sino que puede ser un recurso para intentar marcar el camino de regreso a casa, como en la de Pulgarcito... claro que todo le hubiera sido mas fácil si los pajaritos no se hubieran comido las migas, y les hizo terminar en casa de un ogro aficionado a comer niños. Qué crueles pueden llegar a ser algunas historias...

Otros títulos de los títulos reconocidos internacionalmente que hace mención al pan es El pan desnudo del marroquí Mohamed Chukri, donde se cuentan las aventuras y desventuras de un joven que se ve obligado a huir de su casa por la violencia de su padre; Si les suena argumenta quizás les cuadre mejor si les digo otro título: El pan a secas. Este es la sergunda versión de la traducción del árabe pues, según Juan Goytisolo es la más fiel.

Otro de los escenarios literarios en los que aparece el pan es en el querido Lazarillo de Tormes. Estando con el segundo de sus amos, la avaricia del clérigo lleva al pobre Lazarillo a pasar tanta hambre que se desarrolla su picaresca hasta el punto de conseguir la llave del arcaz donde el cura guardaba todos los panes. El joven le hizo creer que eran animales quienes comían el pan escondido.

Al Lazarillo no le importaba aquel dicho de: pan con pan, comida de tontos. Él necesitaba llenar el buche. Y solo o acompañado. El pan es el complemento que siempre mejora los alimentos a los que acompaña. Y ya sea por el respeto al hambre que pasaron los antepasados, o por profundo amor, el pan siempre se merece un beso.

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