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Jueves, 14 de Noviembre de 2019

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'Maravilla Martínez', el campeón de la calle

El boxeador argentino, Sergio Martínez, más conocido como 'Maravilla', ha sido uno de los mejores púgiles libra por libra del mundo. Además de la del ring, también conoce la dureza de la calle

Sergio Martínez creció en uno de los barrios más humildes de Buenos Aires, Quilmes, donde soñaba con ser futbolista como todo niño argentino. Lo intentó hasta los 20 años, cuando pisó por primera vez un gimnasio.

Tras pasar por España, donde vivió durante 8 años en Guadalajara, tuvo que ganarse la vida como camarero, portero de discoteca o monitor de gimnasio para seguir boxeando y llegar a ser junto con Mayweather y Pacquiao uno de los mejores boxeadores libra por libra del mundo.

De su infancia en Argentina no guarda grandes recuerdos. A los 13 años dejó la escuela para trabajar de jornalero en lo que surgiera, y de albañil con su padre.

Fue a los 20 años (una edad relativamente tardía para este deporte), en 1995, cuando tuvo su primer contacto con el boxeo, cuando empezó a entrenar con su tío. Entró en el gimnasio que se llamaba “La Patriada”. Tanta era su proyección y habilidad que a las cinco semanas entrenando participó en su primer combate.

Con Mohamed Ali como referente e ídolo, él siempre confió en sí mismo, y tras el primer día en el gimnasio, pensó que algún día sería campeón del mundo. En esas primeras peleas demostró la ambición y el talento que le desbordaba. Con la primera bolsa que ganó con el boxeo, la empleó para comprarles una casa a su madre y a uno de sus hermanos.

Su primera pelea en Las Vegas llegó en el año 2000. Allí perdió ante el mexicano Margarito, un boxeador que por aquel entonces era mejor que él y le ganó claramente. De aquel momento guarda la gran experiencia, ya que a pesar de perder se dio cuenta de que aquello era un negocio en el que le habían utilizado para que otros ganasen dinero pese a no estar preparado. Por aquella pelea en la que perdió, solo cobró 900 dólares.

Con la crisis económica de Argentina, Maravilla se vio en la necesidad de viajar a Europa para continuar con su sueño de convertirse en boxeador de alto nivel. Salió de Argentina en febrero de 2002 con la intención de llegar a Madrid, aunque como salía más caro fue primero a Roma en un vuelo con una novia que tenía en ese momento. De ahí, varios trenes y errores por no conocer nada sobre Europa, pasando por Niza, Montpellier, Saint-Etienne, Barcelona y de ahí a Madrid. Ahí comenzó su vida en la capital española. Fue todo muy complicado sin papeles y sin dinero.

"Fui a España indocumentado, estuve preso, pasé hambre y los domingos pedía comida en la puerta de una iglesia. Eso sí que fue duro. No fue bonito." De aquella etapa, guarda un gran recuerdo, el de la pelea ante Richard Williams en Manchester: "Nueve días antes de proclamarme campeón mundial estaba pidiendo comida en Cáritas. ¡Cómo no le voy a tener cariño a ese combate!"

Hubo veces que compaginó hasta 5 trabajos eventuales al mismo tiempo, entre ellos de camarero, portero de discoteca o monitor en un gimnasio. Cuando hablaba con su madre en Argentina, le engañaba diciendo que todo iba genial. En una entrevista llegó a decir que, durante un tiempo, su madre pensaba que se había metido a torero.

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