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Sábado, 24 de Agosto de 2019

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La indignación de estas madres de niños con autismo ante las quejas de sus vecinos

Erika Araya y Maya Castanyer son dos madres que luchan para que sus vecinos sean más empáticos con el trastorno que viven sus hijos

Niño con autismo, grita. /

Alrededor de 350.000 personas padecen autismo en España, un trastorno que presenta, entre muchos otros factores, alteraciones en la forma de comunicación verbal y no verbal de la persona. Erika Araya es madre de un hijo con autismo que ha publicado en El Periódico una carta en la que expresa su desesperación hacia sus vecinos, quienes se quejan por el ruido que hace su hijo. En Hoy por hoy con Gemma Nierga hemos charlado con esta mujer y con otra madre, Maya Castanyer, quien se enfrenta a un problema similar.

El hijo de Erika tiene 16 años y se comunica con su madre por medio de gestos y sonidos. A pesar de tratarle con terapia de forma diaria "todos los informes que tenemos apuntan a que no va a desarrollar lenguaje", explicaba su madre. El joven pasa tres horas al día a solas en casa, dentro de un programa del que forma parte para aprender a ser más autónomo. Ese tiempo lo ocupa, por ejemplo, viendo vídeos de YouTube y muchas veces reacciona a ellos emitiendo sus sonidos.

Esta acción es la que ha provocado que uno de los vecinos de Erika se queje. "Mi hijo no juega en la calle, su círculo de ocio es limitado y se siente contento, liberado y feliz viendo sus vídeos", comentaba la madre. Además, el vecino le ha hecho llegar una carta no firmada sosteniendo que hay quejas de otros vecinos y ruidos durante la noche, algo que según ella, no ocurre porque el niño duerme desde las diez.

Su vecino conoce el trastorno, pero no comprende que pueda emitir esos ruidos como parte de su comunicación y asegura que conoce a personas con Síndrome de Down que no emiten esos sonidos. "Vivimos al lado de los bomberos y frente al helipuerto del Hospital. No le molesta eso, pero sí mi hijo", comentaba con humor. 

Maya se enfrenta a una situación similar. Su hijo Teo tiene 11 años y padece el trastorno del espectro autista. "Mi vecino está enfermo de cáncer, pero hace tiempo que se queja de los ruidos de Teo", explicaba. Maya entiende la situación de su vecino, pero explicaba que es complicado hacer entender a su hijo lo que ocurre, ya que"los sonidos son su vida para él". Ante las repetidas quejas, Maya le dijo que están trabajando diariamente para solucionarlo y además, le invitó a hablar con él para ver si él le hacía entender su molestia."Hay que tener un punto de empatía porque nadie quiere tener autismo en casa", recalcaba.

Ambas madres comprenden a los vecinos, pero lamentan que ellos no les entiendan. "Si a ellos les molesta, imagínese a mí, que me he acostumbrado a vivir con un sonido constante en mi vida", explicaba Maya. "No puedo ni quiero ponerle un Velcro a mi hijo, tiene el derecho de disfrutar en su propia casa", explicaba. Maya decidió poner una carta en el ascensor porque su vecino lo habló con otros. "En esa carta explico lo que hace Teo, lo que es el autismo y que intentamos hacer el menor ruido posible durante el día", concluía.

"Estamos en una sociedad y vivimos con ruidos", decía Erika. "No los podemos evitar, pero sí podemos educar", añadía denunciando que hace falta una mayor sensibilidad y conocimiento del trastorno. "Siempre digo que mi hijo está diagnosticado dentro del espectro autista porque creo que es una manera de frenar las miradas recriminatorias", concluía Maya.

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Cadena SER

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