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En busca de la materia oscura

Desde un laboratorio excavado en una montaña del Pirineo, un grupo de científicos intenta desentrañar los misterios del Universo

Antiguo tunel ferroviario de Canfranc y actual salida del LSC /

Canfranc es un pequeño pueblo del Pirineo aragonés, justo en la frontera con Francia. En tan poco espacio encierra dos grandes historias. Una de pasado en superficie, como lugar de paso de personas, mercancías y documentos durante la II Guerra Mundial. Y otra de futuro bajo tierra. A unos 800 metros de profundidad, excavado en la roca de la montaña se encuentra el Laboratorio Subterráneo de Canfranc (LSC), un espacio aséptico y complejo en el que su director Carlos Peña Garay y varios científicos buscan probar la composición de la materia oscura.

Juan José Millás y yo accedemos a través del túnel de carretera que une España con Francia. En uno de los laterales dos puertas en exclusa se abren para dejarnos pasar. Aparcamos y antes de acceder al laboratorio pasamos los zapatos por un cepillo. El polvo no es bienvenido en un lugar donde las partículas que se esperan ni se ven ni se notan pero, como nos cuenta Carlos, nos atraviesan continuamente. Hasta 10 millones de neutrinos por segundo cruzan nuestra uña del pulgar.

En la primera sala por la que pasamos nos encontramos con una máquina que detecta muones, los hermanos mayores de los neutrinos. “Solo los muones más valientes consiguen atravesar la montaña para llegar hasta aquí” sugiere Millás. Para valientes nosotros que, sin saberlo, nos convertimos en parte de un experimento al dejarnos encerrar en un módulo oscuro y hermético en el que experimentamos el silencio cósmico.

Sala de la paciencia en el LSC / Paqui Ramos

Otra sala, la de la paciencia. Seis cajas de cristal guardan en su interior unas estructuras de ladrillos de acero y dentro de ellas nitrógeno líquido. Su misión: reaccionar con el paso de una partícula esencial que dejará su huella en forma de destello de luz que recogen los ordenadores a ellas conectados.

Sala de los pensamientos en el LSC / Juanjo Millás

Y la joya de la corona, la sala de los pensamientos. Atravesando el foso de los peligros y sobre una plataforma de metal está el experimento que comanda Juan José Gómez Cadenas: la técnica de doble detección. Ettore Majorana formuló la teoría. Era un científico muy joven y desapareció sin dejar rastro. De hecho, si se probara esta teoría se llamaría “neutrinos Majorana”. ¿Cómo funciona este proyecto? El argón es una gas que se enfría hasta llegar a su estado líquido, cuando la materia oscura colisiona con el argón se produce una señal que recoge el detector de Cadenas. El núcleo de xenón se convierte entonces en bario y emite dos electrones, los neutrinos se quedan porque se aniquilan el uno al otro. Esta es la teoría que se intenta probar y que nos acercará cada vez más a desentrañar los secretos del Universo.

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