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Miércoles, 20 de Noviembre de 2019

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Lucía Martínez: "La industria alimentaria debería tener un código ético"

La autora de 'Vegetarianos con ciencia' alerta sobre las consecuencia de la epidemia de obesidad y reivindica, por el bien de todos, mayor presencia y reconocimiento de los dietistas-nutricionistas en la sanidad pública

Lucía Martínez, dietista-nutricionista y responsable del Centro Aleris Valencia. /

Ha publicado libros de recetas, un ensayo (Vegetarianos con ciencia) sobre la viabilidad de la dieta vegetariana y además dirige el Centro Aleris de Valencia, pero Lucía Martínez se ha dado a conocer, sobre todo, gracias a la mordacidad y el espítiru crítico de todo lo que publica en su cuenta de Twitter (Dime qué comes).

Explica que, como la profesión de dietista-nutricionista es relativamente joven en España, hay gente "muy cañera en temas de comunicacón y redes sociales", lo cual sirve para que "el mensaje llegue con un poco más de efectividad". Muchos de sus dardos, de hecho, van dirigidos a la industria alimentaria, a la que le afea un sistema de autocontrol que no funciona y para la que propone un código ético que les impida publicitar sus productos con estrategia que, a menudo, "bordean la ley".

"También deberían tenerlo las asociaciones sanitarias para no avalar cualquier producto a cambio de dinero", señala Martínez. "Lo de las galletas Dinosaurus con la Asociación Española de Pediatría es un caso flagrante. Y lo de las asociaciones que han recibido dinero de Cocal-Cola... Eso no es una batalla limpia".

Algunos dietistas-nutricionistas se han convertido en auténticos sheriffs de Twitter ("las marcas se han dado cuenta de que les conviene tenernos como aliados y no como enemigos"), pero la responsable del Centro Aleris cree que lo ideal sería que fuesen "sheriffs con estrella", reconocidos y avalados por el Ministerio Sanidad.

De hecho, en plena epidemia de obesidad ("España no va muy detás de EE UU") y con toda una generación de niños obesos o con sobrepeso que, si nada cambia, va a ser difícil revertir, Lucía Martínez demanda que la sanidad pública empiece a contar con dietistas-nutricionistas en los centros de atención primaria y pediatría. Una decisión que, en su opinión, serviría para prevenir enfermedades y también para ahorrar mucho dinero ("en Holanda los quitaron y los han vuelto a poner").

Pero aunque parezca que todos los dietistas-nutricionistas siguen los mismo criterios, Lucía Martínez asegura que se trata de una de las disciplinas de las ciencias sanitarias con más debate, en buena medida por las connotaciones culturales, sociales, gastronómicas e incluso políticas de la comida: "La gente no es un ratón de laboratorio [...], pero es que además la nutrición es una ciencia joven en la que es muy difícil investigar y a menudo obtenemos resultados dispares con estudios bien diseñados, así que al final cada uno se queda con el que le gusta".

De lo que no se libra la profesión, a pesar de su juventud y de que el 85 % de las profesionales son mujeres, es del machismo. "Casi todos los nutricionistas conocidos son hombres", explica Martínez. "Miras congresos de nutrición y la mayoría de los ponentes son hombres. Y si miras los de nutrición deportiva, ¡eso ya es un campo de nabos! Los que publican libros son los hombres y a veces, hablando por teléfono, hasta me dicen que lo consulte con mi jefe".

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