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De Buenas a Primeras
Un mal día lo tiene cualquiera

Cuando el amor te mata

El 13 de febrero de 1837 Larra se pegó un tiro cuando su pareja lo dejó

Mariano José de Larra / Getty Images

Mucho antes que el club de los 27 incorporara a estrellas atormentadas como Kurt Cobain, Janis Joplin o Amy Winehouse, en España tuvimos a un pionero que también decidió dejar llorando a sus contemporáneos. Me estoy refiriendo a Mariano José de Larra, que acabó con su vida un 13 de febrero de 1837.

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A diferencia de su tocayo Rajoy, Larra era un romántico. En el sentido literario del término. Pero no era uno de esos escritores románticos que se pasan el día escribiendo poesía sentados en un cementerio, añorando la vida en Camelot. Larra se dedicó a escribir artículos en los que esencialmente criticaba la situación política de la España que le había tocado vivir. Pese a que utilizaba un tono ácido para referirse a la ignorancia, la superstición o el sistema político que hacían de España un país en permanente atraso, resultaba también evidente que le dolía esta realidad.

Si la sociedad le causaba tristeza, no le iba mucho mejor en el ámbito personal. Pese a tener sólo 27 años, ya se había casado, había tenido tres hijos y se había separado. Y lo más importante, se había vuelto a enamorar. El 13 de febrero de 1837, el objeto de sus amores le dijo que lo suyo no podía seguir, básicamente porque ambos estaban casados con otras personas. Larra, abrumado por la ruptura, decidió coger una pistola y acabar con sus penas.

Como nos pasa con todos los otros muertos a tan temprana edad, nos queda la duda de qué podría haber hecho Larra con su vida y con España de haber vivido más años. En todo caso, mi recomendación sería: no os caséis a los 20 años ni tengáis tres hijos si no estáis muy convencidos de ellos.