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Martes, 19 de Noviembre de 2019

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'Los días que vendrán', el vértigo de la maternidad moderna

Carlos Marques-Marcet vuelve al Festival de Málaga con su tercera cinta tras ganar la Biznaga en 2014 con '10.000 km'. David Verdaguer y Maria Rodríguez Soto protagonizan este viaje gestacional lleno de sinceridad

David Verdaguer y Maria Rodríguez Soto, protagonistas de 'Els dies que vindran' /

David Verdaguer y María Rodríguez Soto se tuvieron que mudar durante el embarazo de su hija. Solo se movieron unos metros, al piso contiguo. El suyo se convirtió en escenario de una película durante 50 semanas, las que dedicó Carlos Marques-Marcet a grabar y seguir la gestación. El rodaje completo se extendió durante año y medio. “No había pudor alguno. Lo único real es el embarazo y el vídeo del parto de la madre de María”, aclara el actor que, junto a su pareja en la vida real, protagoniza 'Els dies que vindran' (‘Los días que vendrán’). En la ficción son Virgina y Lluís, dos treintañeros que se enfrentan al vértigo de la maternidad y la paternidad.

El joven realizador catalán, que ya ganó la Biznaga de Oro en 2014 con’10.000km’, vuelve al Festival de Málaga con su tercera cinta, un ejercicio sincero, un experimento entre realidad y ficción, en el que recupera la verdad y honestidad de su ópera prima. “Es una película que tiene mucho de nosotros, bebe del documental y el teatro, siendo ficción, pero ha sido bonito seguir todo el proceso para ver hasta dónde nos llevaba”. “Al principio no sabíamos qué película íbamos a contar, solo que yo estaba embarazada y el tiempo corría”, añade la actriz. Les llevó a grabar el parto ficticio un año después del parto real. “Noto la diferencia porque ahí sabía ya lo que era el dolor de las contracciones”.

Las dudas de una pareja en construcción, sus miedos, sus expectativas, su tránsito hacia algo desconocido que les cambiará la vida, el paso del tiempo… Marqués-Marcet construye un retrato intimista y delicado, lleno de matices por el excepcional trabajo de los dos intérpretes, y añade pinceladas de comedia a una cinta con carga poética a través de la música de Maria Arnal i Marcel Bagés. El realizador completa así un tríptico generacional sobre las relaciones modernas y sus contradicciones. Él lo llama trilogía accidental. “Hemos intentado reflexionar sobre la dificultad de construir una vida en común en el marco de una sociedad obsesionada con la búsqueda de la felicidad personal”, explica en las notas de producción.  

Ese pesar está anclado en todas sus cintas al panorama sociopolítico. Son personajes reconocibles, reales, atados a su tiempo. “Hay interés en todas las películas en cómo a partir de lo íntimo, nos relacionamos a nivel afectivo , y eso está condicionado a través del contexto social y político. Todo el cine es político. Esa capacidad microscópica del cine nos permite ver la política desde lo más íntimo”, defiende el director. En la cinta, está el contraste sutil de la Cataluña actual, los que nacieron allí y los que vinieron, el problema de la vivienda o la dificultad de las mujeres para mantener su trabajo cuando se quedan embarazadas. “El despido de ella surgió de una experiencia de la actriz en el teatro. Nos interesaba también hablar de género, de esas estructuras que creemos superadas, de cómo es difícil no dejarse arrastrar por las estructuras socioeconómicas creadas”, reflexiona Marques-Marcet.

Los tics machistas interiorizados culturalmente, la respuesta del hombre ante algo que escapa a su control. “El personaje del padre es ingrato, aquí lo importante es la madre, como hombres, aunque nos creamos my progres y de izquierdas, tenemos el ego puesto en algún sitio, y durante el embarazo somos un secundario, somos producción. La vida se crea dentro de ella y no depende de ti. Y te conviertes en un señor de la cavernas, tienes que cazar y proveer a tu familia, cambiar de trabajo. El embarazo te lleva a otros sitios”, analiza Verdaguer, que explota su versatilidad interpretativa tras años de comedia en el teatro. Convertido en su actor fetiche, es la tercera película juntos. “Son tres personajes muy distintos, el primero seguramente era más yo, porque no sabía lo que hacía, el segundo es mi parte más loca y, en este, os aseguro que no soy tan soso”, bromeaba en la rueda de prensa tras su presentación en el Festival de Málaga. “Hemos evolucionado juntos, esta tiene las cosas buenas de las dos anteriores películas”.

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