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Lunes, 18 de Noviembre de 2019

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20 años de cárcel por dar agua a dos inmigrantes

Comienza el juicio contra Scott Warren Daniels, activista de la asociación 'No más muertes', que lleva alimentos y agua a la frontera sur de EEUU, acusado de tráfico ilegal de inmigrantes. "Es toda una historia de complicidad criminal inventada por la misma patrulla de fronteras", denuncian

El activista Scott Warren Daniels, de la asociación “No más muertes”, está siendo juzgado en Estados Unidos por ayudar a inmigrantes proporcionándoles agua, comida, camas y ropa limpia en el conocido como corredor de Ajo, en Arizona, en 2018. Su arresto se produjo horas después de que su organización revelara un informe en el que se acusa a la patrulla de fronteras de manipular las estaciones de agua que se dejan para los migrantes que caminan a través del desierto de Arizona y en el que decenas de personas acaban muriendo cada año por la deshidratación y las altas temperaturas.

La fiscalía federal le acusa de encubrimiento y conspiración para el tráfico de personas, cargos que pueden suponer hasta 20 años de prisión. Los abogados de Warren alegan que su motivación para ayudar se basa sus convicciones religiosas. La ONG denuncia la vigilancia a la que se han visto sometidos por parte del gobierno.

“Cualquier persona que se acerque a la orilla del puente para brindar agua y hospitalidad, hay un observatorio criminal que detecta inmediatamente quiénes están con los migrantes. Es toda una historia de complicidad criminal inventada por la misma patrulla de fronteras”, denuncia Pedro Pantoja, sacerdote de la casa del emigrante que recibe diariamente a más de 200 centroamericanos que llegan huyendo de la pobreza y el hambre.

Voluntarios de "No More Deaths" llevan agua a los migrantes en el desierto / Carrot Quinn

Pantoja asegura que la policía incluso utiliza a algunos inmigrantes como confidentes para ayudarles a encontrar a otros indocumentados. “Van a las universidades los policías y les preguntan quién quiere trabajar para que les ayuden a descubrir migrantes para ellos ilegales”. Lo más duro, insiste, es que “los están deteniendo a la salida de las fábricas donde trabajan los migrantes, incluso inmigrantes ya con documentos, no avisan a sus familias, los desaparecen”. Todo este proceso de criminalización, lamenta, “está deshumanizando la sociedad norteamericana”.

Los inmigrantes viven “en un terror constante” ante esta situación, escondidos e incluso viéndose obligados a “comunicarse por códigos”, relata el sacerdote. “Desde que ha llegado este cavernícola tremendo ya no hay pan para esta gente”, dice refiriéndose al presidente de EEUU Donald Trump.

La situación de Scott, como la de muchos matrimonios es muy conflictiva, asegura Pantoja. Descubren, por ejemplo, que por Arizona en las ollas de agua que se colocan para los inmigrantes hay gente que está poniendo matarratas… “Estos jóvenes se opusieron a esta situación”. “Nadie puede tocar a un migrante porque se convierte en cómplice de ilegalidad”, explica el sacerdote, por eso “hay muchos que están en la cárcel detenidos por acompañarlos por el camino porque los encontraron desfalleciendo o los llevaron a un hospital”. Cualquier asociación de este tipo con un migrante es para las autoridades “completamente criminal”.

No más Muertes

El crimen organizado es un gran problema para el trabajo de la ONG, explica Pedro Pantoja. “No se atrevan a ganarnos la mercancía”, es el mensaje amenazante que les lanzan las camionetas de tráfico que transitan por los alrededores de su establecimiento en busca de migrantes. Pantoja teme que el caso de Daniels pueda resultar en una condena ejemplarizante. “En el tema de migración son despiadados”, asegura.

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