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Lunes, 19 de Agosto de 2019

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Un equipo del Apolo 11 todavía funciona en la Luna 50 años después

Se trata de un retrorreflector que colocó Neil Amstrong en la superficie lunar y que sigue siendo utilizado para calcular con gran precisión la distancia a la que está nuestro satélite gracias a que rebota un rayo láser enviado desde un Observatorio situado en la Tierra.

Reflector lunar. /

Los dos primeros astronautas que pisaron la luna, Neil Amstrong y Buzz Aldrin, instalaron en su superficie un equipo llamado retrorreflector especial. Y, 50 años después del primer alunizaje de la historia, sigue funcionando.

Y una de las razones es que es un experimento científico realmente sencillo, porque consiste en un tipo de espejo que tiene la propiedad de reflejar siempre un rayo de luz láser que le envían desde la Tierra y que sigue la dirección de donde vino.

Para fácil pero gracias a este aparato el Instituto Lunar y Planetario de Estados Unidos logró, en julio de 1969, medir, con la mayor precisión posible, la distancia entre la Tierra y la Luna.

Y el experimento continúa realizándose porque, con bastante frecuencia, el Observatorio McDonald, situado en Texas, dispara un rayo láser a la luna y cuando el rayo rebota en este espejo lunar, regresa a la Tierra, aunque ha ampliado unos 20 kilómetros de diámetro.

Sin energía

Como este reflector no necesita ningún tipo de energía, sigue funcionando décadas después de que otros instrumentos que también se instalaron en la superficie lunar se quedaran sin baterías.

Este instrumento está formado por 100 semicubos de sílice, que se colocan en un panel de aluminio de 46 centímetros cuadrados, según nos explican desde el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL).

 Otras aplicaciones

Las observaciones deben realizarse durante varias horas, porque la señal que se recibe desde la superficie lunar es “débil”, pero los investigadores pueden calcular la distancia de la luna hasta una precisión de menos de 2 centímetros.

Y éste es un margen de error “muy pequeño” porque la distancia media de la Tierra a la Luna es 384.400 kilómetros.

Además, este experimento también ha permitido realizar otros descubrimientos, como demostrar que la Luna tiene un núcleo interno fluido y que nuestro satélite natural se está alejando lentamente de la Tierra.

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