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Jueves, 22 de Agosto de 2019

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Las historias detrás de las siglas 'MENA'

'Buscar la vida', de los periodistas José Bautista y Sabela González, pretende mostrar la situación de los niños y adolescentes abandonados a su suerte en Melilla

Menores esperando en la playa tras ser rescatados en un patera en aguas del Estrecho de Gibraltar. / ()

MENA significa menores extranjeros no acompañados, es decir, niños y niñas y adolescentes, menores de 18 años, de origen extranjero, separados de sus padres y no tutelados por ningún otro adulto. La fórmula, en cambio, se ha utilizado para burocratizar, despersonificar e incluso criminalizar a estos jóvenes. 

Buscar la vida es un proyecto literario de los periodistas José Bautista y Sabela González –apoyado por la fundación porCausa– que pretende mostrarnos la realidad en la que viven cientos de menores no acompañados en Melilla. El libro, que este domingo cierra el crowdfunding para financiarlo, cuenta con testimonios de niños y adolescentes –la mayoría de origen marroquí– muchas veces abandonados a su suerte, con el telón de fondo melillense: un territorio fronterizo en el que la corrupción ha campado a sus anchas hasta hace muy poco.

Para Bautista, profundo conocedor de la corrupción en la ciudad autónoma por sus investigaciones periodísticas, "se han sobrepasado muchas líneas rojas". "El gobierno de Melilla recibe cada año una cantidad de dinero del gobierno central para tratar la situación de estos chicos que llegan a la ciudad y a menudo vemos cómo ese dinero se emplea para beneficiar a un grupo muy reducido de personas", explica. Y es que, en opinión del coautor de Buscar la vida, "se está priorizando el control de la frontera por encima de los derechos de personas tan vulnerables como los menores de edad".

Espiciencia: ciencia contra la despoblación

‘Loca’ fue una de las cosas que más llamaron a Bárbara de Aymerich cuando tomó la decisión de cambiar de vida y dejar la ciudad para mudarse a Espinosa de los Monteros, un pequeño pueblo al norte de Burgos. Allí Bárbara, doctora en Ciencias, educadora y divulgadora, fundó Espiciencia, una escuela científica para los más jóvenes con la que quería demostrar que en los pequeños núcleos de población también podía existir el espíritu científico.

Esta aventura comenzó en 2010 con tan solo seis alumnos. A día de hoy son más de 100 chicos y chicas de entre 4 y 16 años que aprenden sobre Física, Química, Robótica o Ingeniería, todo un éxito si tenemos en cuenta que el colegio de Primaria de la localidad sólo tiene matriculados a 185 niños.

Espiciencia

Espiciencia no es solo una iniciativa para estimular la curiosidad de los más pequeños en el mundo de la ciencia, sino también para luchar contra la despoblación. "Hay muchos niños que quieren ser científicos, médicos… Y queremos que puedan desarrollar su profesión, aquí en Espinosa de los Monteros", afirma Bárbara. La directora de Espiciencia está convencida de que la ciencia es la mejor arma contra la despoblación rural.

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