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Martes, 17 de Septiembre de 2019

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Las manos que ven el cáncer de mama

Un grupo de mujeres ciegas de Colombia realiza exploraciones de seno con sus manos para ayudar en la detección temprana del cáncer de mama

En 2011 Leidy Garcia, de 28 años, sufrió una trombosis cerebral que le afectó al nervio óptico. Perdió toda la vista en su ojo izquierdo y con el derecho pasó a ver sólo siluetas borrosas. En ese momento se sintió derrumbada. “Todo se transformó, me cambió la vida entera”, dice. Le costó tiempo aceptar que tenía una discapacidad, que había perdido autonomía, que los obstáculos se habían multiplicado. También tardó en convencerse de que le quedaba toda la vida por delante.

Cuando lo hizo, tras un proceso de rehabilitación personal en el que recuperó su autoestima y su autonomía, encontró un proyecto insólito que se ajustaba precisamente a su perfil: convertirse en examinadora auxiliar táctil para realizar, con sus manos, exploraciones de seno en busca de pequeños nódulos que puedan acabar desarrollando un cáncer de mama. “Que el tener una discapacidad fuera una alternativa y que sirviera para poder ayudar a las personas me pareció algo increíble”, afirma Leidy.

Desde hace tres años Leidy es una de las tres examinadoras táctiles que trabajan en distintos centros de salud de la ciudad de Cali, en Colombia. Siguen una técnica que desarrolló Frank Hoffman, un ginecólogo alemán que se basó en la mayor sensibilidad táctil de las personas invidentes. Se trata de unas exhaustivas exploraciones que se realizan con la yema de los dedos, recorriendo las axilas, el cuello y el pecho centímetro a centímetro, guiadas por cinco cintas adhesivas marcadas en braille.

“Un médico entrenador puede detectar nódulos más o menos a partir de un centímetro de tamaño, lo que hemos visto con las chicas discapacitadas es que pueden encontrar nódulos de 0,8 centímetros. Tener esos milímetros de ganancia se traduce en tiempo, en pronóstico y en salud para la paciente”, asegura el doctor Luis Alberto Olave, que es quien ha dirigido la implantación de esta iniciativa en Colombia y quien se ha encargado de la formación médica de este grupo de mujeres.

El año pasado murieron en todo el mundo 627.000 mujeres por cáncer de mama, según la Organización Mundial de la Salud. Sólo en Colombia se diagnostican 8.000 nuevos casos cada año. Los expertos señalan que se está detectando en edades cada vez más jóvenes, de ahí la importancia de este proyecto centrado en la detección temprana.

A la examinadora táctil Sandra Camargo, que perdió la vista siendo niña por un glaucoma, lo que más le motiva de su trabajo es haber dejado de ser la persona que necesita ser atendida para pasar a ser ella la que sirve. Eso, dice, le hace sentirse útil. “Quiero servir a mi comunidad, que vean que yo, más que sentir apoyo de ellos y que tengo que ser servida quiero yo también atender, servir, ser útil”, dice.

Sandra cuenta que antes de llegar a este proyecto se topó con muchos problemas para encontrar un empleo en Cali porque a las empresas, dice, les cuesta adaptar sus entornos para que las personas con necesidades especiales puedan ejercer su trabajo. “A las personas con discapacidad no se las mira según sus capacidades sino que se les ve como una dificultad en el lugar donde van a trabajar”.

Por eso, en la clínica en la que trabaja ahora, no sólo se siente útil, también admirada por las pacientes que salen de su consulta más relajadas, más convencidas sobre la importancia de las autoexploraciones mamarias y, además, más concienciadas sobre las capacidades de las personas ciegas.

Este reportaje forma parte del proyecto ‘Una luz en la oscuridad’, financiado por el European Journalism Centre a través de su programa de becas sobre innovación y desarrollo

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