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Lunes, 23 de Septiembre de 2019

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"Te tachan como que no vales": la odisea de buscar empleo pasados los 45 años

En España, 1.621.570 personas de más de 45 años se encuentran en situación de desempleo y la búsqueda de un trabajo se prolonga durante años porque, en la mayoría de los puestos, consideran que son demasiado mayores

Trabajadores de una fábrica. /

Cuatro de cada diez parados en nuestro país son mayores de 45 años. Y eso no sería un inconveniente, de no ser por una filosofía empresarial que prima la juventud sobre la experiencia y aboca al 40% de los desempleados a errar buscando empleo.

La tasa de paro entre mayores de 45 años es de 6,8%; dos veces más que la media en la Unión Europea. Hablamos con Carlos Bravo, Secretario de Políticas Públicas y Protección Social. Además, conocemos el testimonio de Pilar. Tiene 54 años y hace dos quiso incorporarse al mercado laboral pero se dio cuenta que no sabía cómo funciona ahora. Señala que ni siquiera le hacen las entrevistas, pese a sus conocimientos, cuando saben su edad. Por otro lado, considera que al ser mujer lo tienen más complicados.

Rubén Darío tiene 61 años y más de tres décadas de experiencia como obrador de panadería y pastelería. Hace unos meses quedó en el paro y, desde entonces, busca un nuevo empleo pero reconoce que está siendo más complejo de lo que esperaba. El problema, su edad. "Normalmente envío el currículum, dice, y cuando miran la edad me escriben, o me envían un mensaje, o un email, donde me anuncian que no es posible, porque no reciben personal sino hasta los 45 años de edad", explica.

Contable de 58 años. Jaén. "Llevo desde que hice la mili trabajando" explica. Tampoco es suficiente. La edad sigue pesando más que los conocimientos. Reconoce que no suelen decirle explícitamente el motivo por el cual suele resultar desestimado en los procesos de selección de empleados, pero la mayoría de las veces, aunque no se lo digan, los tiene claros. "Hará dos semanas me encontré esa situación. Me llaman, me dicen que están buscando un administrativo contable, que querían que le enviase el curriculum, se lo envío, y me preguntan la edad, y entonces yo les pregunto: ¿hay algún problema en la edad? 'Ah, no no, problema ninguno', me dicen. Pero claro, ya no supe nada más", cuenta.

"Chocas en un bucle en que ya no te llaman. Te tachan como que no vales. Necesitan gente joven que lo mismo vayan a las 3 de la mañana" explica Raquel, de 58 años, tras casi diez buscando un nuevo empleo estable. Desde entonces, esta sevillana llena de energía, se ha reinventado y se ha mudado en busca de un empleo que, además de traer un sueldo a casa, le obligue a tener una rutina que, asegura, todos necesitamos. "Yo cambio totalmente de estructura de vida y de estructura de trabajo. Vengo de ser una chica sentada en una mesa en atención al cliente a buscarme la vida en los los hoteles. Y ya aquí es cuando me dan toda la torta en la cara, porque aquí no te quieren...Yo caí en una depresión" apunta.

Y su caso es más común de lo que parece. Así lo explica Elisa Sánchez, psicóloga experta en salud laboral, quien señala que "durante un primer momento, puede haber ansiedad, miedo, pero luego cuando ya lo has intentado todo aparece una sensación de indefensión aprendida, donde piensan 'da igual lo que haga porque no ya depende de mi, tiro la toalla', y son emociones de depresión y apatía...y depresiones graves".

Estas son solo tres historias, pero, en nuestro país, existen 1.621.570 historias como estas: es decir, el número de desempleados en búsqueda activa de empleo por encima de los 45 años representa casi un tercio de la población ocupada en esta franja de edad. Más de un millón y medio de historias a las que se les puede poner nombre, que tienen familia y facturas que pagar. Historias con más de cuatro décadas a las espaldas y cuyos problemas van mucho más allá de los económicos.

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