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Lunes, 16 de Septiembre de 2019

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Muere Daniel Johnston, el músico que más escribió al amor

El compositor y dibujante ha fallecido de un ataque al corazón a los 58 años de edad

Daniel Johnston durante una actuación en Barcelona en el 2006 /

Daniel Johnston vivió la música de una manera tan intensa como extraña, lo que lo convirtió en un autor de culto encumbrado por leyendas del rock y en el protagonista de uno de los documentales más fascinante de la música, El diablo y Daniel Johnston (2005).

Su talento a la hora de componer estaba a la altura de los más grandes, pero sus problemas mentales lastraron su carrera cuando parecía que iba a despegar para acabar en los bordes de la escena alternativa.

Johnston nació en una familia religiosa y se hizo popular en el colegio gracias a sus dibujos, hoy en día esos bocetos en papel y a bolígrafo se venden por encima de los 1.000 dólares. Pero Daniel quería ser músico. Aprendió piano de niño, pero se pasó a la guitarra (que no tocaba bien) porque era la moda entre los cantantes de la época. Johnston quería ser famoso y, aunque tocaba mal y cantaba peor, era fácil ver que ese chico tenía algo especial.

En la universidad su enfermedad se hizo presente cuando empezó a tomar drogas. Se le diagnostico un trastorno bipolar y regresó a casa de sus padres, donde pasó toda su vida viviendo en una casita en el jardín y siempre controlado por su familia.

En el hogar familiar desarrolló una obra fascinante marcada por su obsesión por el diablo, el fantasma Cásper y otros personajes de cómic y dibujos animados. También por su amor de la infancia, a quien dedicó centenares de canciones, algunas tan brillantes como True love Will find you in the end.

En aquellos años ochenta, Johnston grabó con pasión. Lo hacía a su manera. En cintas caseras que repartía en busca de oportunidades. Cuando quería hacer otra en lugar de realizar una copia volvía a grabarla entera. Aquellas cintas, que el mismo pintaba y decoraba, son hoy en día objetos de coleccionismo.

Los demonios de Johnston comenzarían a lastrar su carrera. Se negó a fichar con el sello Elektra porque allí estaba Metallica y al cantante le dio miedo la relación de la banda con el demonio, más tarde firmaría por otro gran sello para lanzar Fun (1994), las ventas fueron mal y le despidieron, fue su último tren para convertirse en una estrella de la música, aunque sus dibujos se hicieron populares después de que Kurt Cobain apareciese en varias fotografías con una camiseta con un dibujo suyo, el cantante de Nirvana siempre le destacó como un músico especial.

A pesar de su éxito en el mundo independiente y alternativo de aquellos años, Johnston era una persona inestable que necesitaba cuidados. Cuando tomaba la medicación estaba controlado, pero el control le lastraba como artista y dejaba las medicinas antes de las actuaciones, al regreso de un festival en Austin tuvo un accidente. Regresaba en una avioneta, pilotada por su padre, cuando tuvo una visión y acabó apagando el motor de la avioneta y tirando las llaves por la ventana. Su padre, piloto experimentado, consiguió aterrizar, destrozó la avioneta pero salieron ilesos del accidente. Después de aquello fue ingresado en un centro psiquiátrico durante un tiempo, allí siguió componiendo, incluso llegó a dar un concierto. Su tren al éxito había pasado de largo, pero con su música, sus dibujos y su historia se hizo un hueco entre los artistas de culto venerados por los músicos, unos músicos que le rindieron homenaje grabando sus canciones en The Late Great Daniel Johnston: Discovered Covered (2004), un disco en el que participaban estrellas como Tom Waits, Beck o Teenage Fun Club. Su último disco de estudio llegó en 2012, Patos Espaciales se titulaba. Aunque su última grabación fue Daniel Johnston At Home Live, un retrato de lo que fue su carrera y su vida ajena al éxito.

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