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Miércoles, 13 de Noviembre de 2019

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Una casa de botellas de plástico contra la pobreza

Alfredo Santa Cruz convirtió su situación de pobreza en una iniciativa única y beneficiosa para el medio ambiente que ahora da trabajo a quienes viven de la basura y ofrece una vivienda a personas sin recursos

Fachada de la casa de botella en la que vive la familia de Alfredo en Iguazú, Argentina /

Alfredo Santa Cruz es electricista, pero la necesidad económica le llevó a encontrar la forma de vivir de los recursos que todos tiramos a la basura. La crisis que sufría su familia en el año 2.000 le hizo dedicarse a la recolección de residuos para el reciclaje. Pero pronto añadió mucha imaginación y talento para crear lo que hoy se ha convertido en una oportunidad de salir adelante para la suya y otras muchas familias.

Como no podía regalarle a su hija una casita del árbol, inventó una técnica que se ha convertido en la solución para los millones de personas en el mundo que no tienen recursos para construir una vivienda con materiales tradicionales.

El proceso es más rápido y barato de lo imaginable. Jorge, voluntario del proyecto, nos explica que con unas 1.500 botellas se puede hacer un habitáculo en menos de cuatro días. Cuando entramos en la casa original de Alfredo, en Puerto Iguazú, en la provincia argentina de Misiones, vemos paredes armadas con filas de botellas de plástico encastradas. Los techos son de cartones de tetrabriks o tejas que fabrica planchando botellas. Y no falta ni un detalle… sillones, lámparas, cortinas y todo tipo de accesorios.

La casita original que Alfredo construyó para su hija / Lucía Riera

Además, ha inventado toda una serie de juguetes para su hija, todos ellos con envases reciclados. Organizaciones de todo el mundo se han interesado por su técnica, que permite crear viviendas ecológicas con todos los servicios.

Muebles y juguetes en el interior de la casa de botella / Lucía Riera

No solo contribuye al cuidado del medio ambiente, sino ahora puede dar trabajo a otros a los que compra los residuos que encuentren en las calles. Y regalar hasta dos casas cada año a personas sin hogar.

Hoy en día hay más de 70 casas construidas con esta técnica, la mayoría en Argentina, pero también han llegado a Ecuador, Colombia, Paraguay, Brasil y Perú, mientras Alfredo sigue enseñando su técnica para que cualquiera pueda construir su propia vivienda.

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