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Miércoles, 11 de Diciembre de 2019

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"La carne amarillenta de los pollos camperos no es mejor"

La carne de pollo de corral que nos venden en los supermercados suele tener un color más amarillento y suele ser más cara que la carne de pollo normal, pero ¿es mejor? José Miguel Mulet, profesor de Biotecnología, despejó todas las dudas el domingo en SER Consumidor

La carne de los pollos normales tiene un color blanquecino; hay otro tipo con un color más amarillento, la de los pollos camperos. Es una carne más atractiva al ojo del consumidor, más cara, pero ¿es mejor? José Miguel Mulet, profesor de Biotecnología de la Universidad Politécnica de Valencia, divulgador, colaborador de SER Consumidor y autor, entre otros, de “Qué es comer sano”, analizó en el programa las diferencias entre estos dos tipos de carne.

“Nutricionalmente no es mejor, pero es más atractiva para el usuario y la venden más cara”, expuso. “La gente se guía por el criterio visual. Es más llamativa la carne de color amarillento, pero esto no quiere decir que el pollo se haya criado mejor, ni que haya estado suelto, ni que la carne sea de mejor calidad”.

Cambiar el color de la carne del pollo es tan sencillo como añadir distintos elementos en su alimentación. “Pues se se consigue añadiendo al pienso betacaroteno, pétalos de caléndula o algún otro pigmento natural “, explicó José Miguel Mulet en SER Consumidor.

El experto declaró que el color no es ningún “indicativo de la calidad de la carne”, y recordó, para evitar engaños, que la única denominación recogida es la de pollo campero. “A veces se vende esta carne amarillenta como carne de pollos de granja, pero esta no es una denominación recogida en el reglamento, por lo que esto no quiere decir nada. La única denominación recogida es la de pollo campero, que indica que el pollo estuvo suelto y no en jaulas, pero esto no tiene nada que ver con el color de la carne”, informó.

La elección entre una u otra carne es, según el biotecnólogo, “un tema de ética animal” y “del compromiso de los consumidores”, ya que “desde el punto de vista nutricional no hay diferencia”.

 

El color de los huevos también cambia

¿Ocurre lo mismo con los huevos que tienen los yemas más amarillas?, le preguntamos. “El tema de la alimentación también hace que cambie el color de la yema. En cada país gusta la yema de un color. En Francia por ejemplo, las yemas son amarillas. En cada país, según las preferencias del consumidor, cambian. El color de los huevos, sin embargo, depende de la raza de la gallina. En Francia son blancos”.

 

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