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Viernes, 21 de Febrero de 2020

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El gran Juanelo Turriano

"Contribuye a aumentar su repulsión el verle siempre con la cara, cabello y barba cubiertos y tiznados de abundante ceniza y hollín repugnante, con sus manos y dedos gruesos y enormes siempre llenos de orín, desaseado, mal y estrafalariamente vestido". Así le describe Gerolamo Vida, Obispo de Alba, en 1550. Feo y mal vestido, pero con mucho talento

Muy conocido desde joven en la Toscana, vino a España con su familia reclamado por el Emperador Carlos I y fue nombrado Relojero de Corte. En este puesto destacó como magnífico ingeniero además de fabricar ingenios mecánicos y autómatas, tanto que fue una de las escasas personas elegidas por el emperador para acompañarle en su retiro en Yuste. Le construyó el famoso “Cristalino”, reloj astronómico que le hizo conocido y respetado en todo el mundo de la época, capaz de marcar la hora y de seguir los movimientos celestes de los planetas, el Sol y la Luna, además de contener un firmamento móvil. Le llevó más que dos décadas para estar terminada. Con su sueldo de doscientos ducados, su tarea principal aquellos años se centró en mantener la colección imperial de relojes.

Pasado el tiempo, ya reinando Felipe II, es nombrado Matemático Mayor, aunque deja Toledo temporalmente para otros encargos, por ejemplo, porque el papa Gregorio XIII le encomienda la tarea de ayudar en la reforma del calendario juliano en 1582. También se encargó del diseño de las campanas del Monasterio de El Escorial, a raíz de una petición de Juan de Herrera, muy amigo de Juanelo. Si por todos estos méritos bien merece un lugar destacado en la historia, su gran creación fue la máquina hidráulica para subir el agua a Toledo desde el río, conocido como “Artificio de Juanelo”. Sus últimos años fueron ruinosos debido a la falta de pago por su Artificio tanto d ela corona como del Ayuntamiento toledano. Lo malo de tratar, a veces, con la administración pública es que puedes terminar por no cobrar. Algunas otras aportaciones fueron:

  • Diseño de la acequia de Colmenar de Oreja
  • Diseño del pantano de Tibi
  • Molinos para fines diversos y molinos portátiles
  • Relojes de bolsillo (junto a Marcuartz)
  • Una fresadora para cortar ruedas dentadas
  • Diversos autómatas danzarines o guerreros

En aquellos días, y de esto queda el recuerdo de una calle llamada Hombre de Palo, el inquieto Juanelo construyó un sirviente “robótico”. Posiblemente se trató de un autómata, como tantos otros que se fabricaron en siglos posteriores, solo que aquel engendro genial no era de metal, sino que estaba formado de madera, recogía limosnas y caminaba…

Juanelo Turriano ha pasado a la historia como una de las figuras más emblemáticas y excepcionales del panorama tecnocientífico de la Europa renacentista, pues encarna el modelo del artesano que aúna talento, capacidad, don de gentes y sobrados conocimientos técnicos.

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