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Jueves, 20 de Febrero de 2020

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'Dios es mujer y se llama Petrunya': la cruz del machismo

La directora macedonia Teona Strugar Mitevska denuncia las tradiciones machistas de la iglesia ortodoxa

Zorica Nusheva es la protagonista de 'Dios es mujer y se llama Petrunya'

Zorica Nusheva es la protagonista de 'Dios es mujer y se llama Petrunya' / KARMA FILMS

Cada 19 de enero, coincidiendo con el día de la Epifanía, los ortodoxos del Este de Europa celebran la ceremonia de la Cruz. En Stip, un pequeño pueblo de Macedonia, un sacerdote arroja una cruz de madera al río. Decenas de hombres se lanzan al agua para cogerla. Quien lo consigue, tiene garantizada, según la tradición, un año de buena suerte. Pero en 2014 una mujer se lanzó a las aguas y cogió la cruz, un acto que fue considerado un ultraje por las autoridades religiosas.

En Dios es mujer y se llama Petrunya, la directora Teona Strugar Mitevska ha recreado este hecho poniendo rostro a esa mujer que se atrevió a romper con una tradición exclusivamente masculina. “Siempre comienzas escribiendo sobre algo que conoces. Algo particular y específico que define lo que eres y cuál es tu cultura”, afirma la realizadora. “Lo que para mí es evidente es que esta película y la historia de esta mujer que va en contra de las reglas establecidas es algo que encontramos en todas las culturas en un nivel o en otro”.

Una de las escenas de 'Dios es mujer y se llama Petrunya' / Karma Films

La protagonista de la historia es Petrunya, interpretada por la actriz Zorica Nusheva, es una joven que no tiene trabajo y que lleva una vida prácticamente marginal, pero que ese día se lanza al río, atrapa la cruz y desafía a todo el poder masculino, desde el religioso al político. Para la realizadora Teona Strugar su película quiere no solo denunciar el sistema religioso y patriarcal de su país, sino que quiere lanzar un mensaje a las jóvenes generaciones para que luchen contra la intolerancia y la desigualdad. “Estoy verdaderamente preocupada por el futuro de las nuevas

generaciones”, nos cuenta la realizadora macedonia. “¿De qué van a vivir? ¿Cómo van a construir su futuro? Vivimos en unos tiempos de cambio y tenemos que cambiar nuestras expectativas y compartir más cosas. Hablando de las nuevas generaciones creo que tenemos que ayudarles a hacer esas transformaciones”, dice.

Dice Teona Strugar que lo que más le enfadó de la historia real es que todo quedara en una anécdota, que los medios de comunicación no trataran en profundidad lo que ese hecho significaba. Por eso uno de los personajes de la película es una periodista que intenta por todos los medios cubrir con rigor la noticia e intentar explicar lo que significa de verdad, huyendo del sensacionalismo. “Las dos primeras críticas que tuve de esta película fueron de dos mujeres. Una me dijo: Teona. Tienes que dejar ya de hacer películas. Y la otra me dijo: este film es horrible porque es un insulto a nuestro trabajo como periodistas. Y yo le dije que por supuesto era un insulto y que era una película incómoda, pero que alguien tenía que tener un gesto valiente”, afirma.

Dios es mujer y se llama Petrunya ha traspasado las fronteras de Macedonia. El film se ha estrenado en varios festivales internacionales, entre ellos el de Berlín y el de Sevilla, y ha ganado el premio Luz del parlamento europeo por su defensa de la igualdad. Porque precisamente eso es lo que quiere denunciar el film película: cómo amparándose en la tradición perviven muchísimos comportamientos machistas y discriminatorios en toda Europa.

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