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Viernes, 03 de Abril de 2020

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Honduras

Samir, doctor en biología: "Estudiaba en la calle, a la luz de una farola"

La asociación ACOES, que ha permitido estudiar a niños sin recursos en Honduras, ha recibido el Premio de Derechos Humanos Rey de España

El miércoles pasado el rey Felipe VI entregó el Premio de Derechos Humanos Rey de España a la ONG Asociación Colaboración y Esfuerzo, ACOES. Fundada hace 28 años por Patricio Larrosa, un sacerdote de Granada, tiene como objetivo la formación de las personas de las zonas marginales de Honduras. Y es que creen firmemente que gracias a esta educación pueden lograr que estas personas a las que atienden salgan de la pobreza.

Ya hace un año visitó La Ventana Álvaro Ramos para contarnos cómo un viaje a Honduras le cambió la vida. Hoy ha vuelto con este premio bajo el brazo. Un premio que dice que “también reciben miles de personas en Honduras” y en las distintas asociaciones, 25 en total repartidas por las distintas ciudades de España.

Lleva ya 6 años colaborando con ACOES, un tiempo en el que, según nos cuenta, se ha dado cuenta de los sacrificios que hay que hacer. Pero del mismo modo, cree que es necesario “invertir en las personas”. Cuenta que “muchas veces en el mundo de la ayuda se espera magia y las cosas llevan tiempo”, refiriéndose a que los resultados de las acciones que hacen en los distintos territorios no son inmediatos.

Habla de que la rentabilidad que buscan para los pobres es más dignidad y más formación: “Personas más preparadas y, por tanto, personas que salen más fácil de la pobreza”. Para esto hay 2.000 personas ayudando, lo que permite que la educación llegue a alrededor de 11.500 personas.

“Son países de los que es necesario cambiar la mentalidad de todos”, cuenta Álvaro, ya que la pobreza es algo muy arraigado en los habitantes del país. Hacen hincapié en los jóvenes porque quieren que sean ellos mismos los que “gobiernen la ayuda”, ya que serán ellos los que luego van a gobernar el país.

“De aquí a los próximos 20 años esperamos que personas como ellos sean los que cambien el país”. Y como ejemplo 12 licenciados universitarios gracias al programa que han decidido que no quieren trabajar, sino quedarse en el proyecto para ayudar a otras personas.

Han acompañado a Álvaro Ramos algunos jóvenes que se han beneficiado de este proyecto. Uno de ellos es Samir Córdoba, que ahora tiene 30 años y es doctor en Biología por la Universidad de Navarra. Recibió la ayuda del padre Patricio cuando solo tenía 5 años: “Tocaron a mi puerta y preguntaron si alguien quería estudiar”. Gracias a esa beca pudo comenzar sus estudios.

“Estudiaba en la calle, gracias a una farola de luz pública para que los que estaban en casa pudieran dormir”, nos ha dicho. Y peor eran los días de lluvia, cuando debía tener “una sombrilla en una mano y el libro en la otra”. También ha dicho que cuando vino a España se le hizo muy difícil porque la educación en Honduras no está al mismo nivel que la de nuestro país.

Por otro lado, Auxi Sorto, también de 30 años, es ahora estudiante de doctorado. En Honduras estudiaba en un pueblo a tres horas de la casa de sus padres, “para ir y para volver”. En una comunidad en la que no había “ni luz, ni agua, ni Mercadona”.

Ahora lleva tres años en el doctorado. Ha ido dos veces a trabajar en las escuelas de ACOES en Honduras, porque tiene muy claro que quiere que “lo que aprenda aquí revierta allí”.

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