Jueves, 04 de Junio de 2020

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"Este respirador es una alternativa para que un médico no tenga que decidir a qué paciente tiene que salvar"

Ignacio Díaz es cirujano cardiovascular del Hospital Regional de Málaga e inventor del prototipo de un respirador que se ha probado con éxito en un paciente con coronavirus en Antequera

El prototipo usado hoy en Antequera

El prototipo usado hoy en Antequera / Junta de Andalucía

La saturación de las UCI obliga a buscar soluciones. La que este lunes ha funcionado estaba guardada en un cajón, desde hace treinta años. Ignacio Díaz es cirujano cardiovascular del Hospital Regional de Málaga e inventor del prototipo de un respirador que se ha probado este lunes con éxito en un paciente con coronavirus en Antequera.

Hace treinta años, un cirujano torácico del 12 de Octubre le retó a construir un respirador. "Yo era un estudiante de Medicina con pocos recursos y ese prototipo se construyó con piezas de fontanería". Ahora, este cirujano recordó un consejo que le dio otro maestro: "Un cirujano no es el que reacciona ante una complicación, es el que se anticipa a las complicaciones".

Así fue cómo hace doce días empezó a trabajar: "Llamé a mis colegas, les dije que podíamos mejorar el diseño que yo tenía y utilizarlo en pacientes con coronavirus", explica Díaz. Se anticiparon porque tuvieron claro que habría muchos países requiriendo respiradores y aunque España pudiera comprarlos sería difícil conseguirlos.

Fue entonces cuando se lanzaron a construir un respirador que no necesita componentes que usan los respiradores convencionales. "Con dos ingenieros de la Universidad de Málaga hicimos un nuevo prototipo más potente y mejor. Después, probamos en un pulmón artificial y después en un cerdo. Con la autorización del Comité de Ética y el visto bueno de la Agencia Española del Medicamento hemos conseguido hacer el primer ensayo clínico en un paciente", cuenta Díaz en 'Hora 25'.

No es un respirador de gama alta

Las piezas para hacerlo están pedidas hace tiempo y la maquinaria para producirlo también está disponible. El factor humano también ha sido importante, porque "la familia del primer paciente ha sido muy generosa", explica Díaz. El paciente era una persona que estaba ya en cuidados paliativos, que estaba en una fase terminal y fue elegido para evitar que el experimento pudiese ponerle en riesgo.

Ahora buscan un segundo paciente para conseguir los permisos necesarios y producirlo. "No es un respirador de gama alta, se ha construido para una situación de guerra. Es una alternativa para que un médico no tenga que pasar por el durísimo trance de tener que elegir a qué paciente tiene que salvar", zanja Díaz.

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