Últimas noticias Hemeroteca

Viernes, 29 de Mayo de 2020

Otras localidades

Ley Reforma Laboral

El pacto con Bildu desata una crisis interna en el Gobierno y pone en peligro la prórroga del estado de alarma

La derogación completa de la reforma laboral vuelve a enfrentar a Pablo Iglesias y Nadia Calviño

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, durante su intervención en la sesión de Control al Ejecutivo que se celebra en el Congreso.

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, durante su intervención en la sesión de Control al Ejecutivo que se celebra en el Congreso. / Pool (Pool)

A la crisis sanitaria, económica y social se une ahora una crisis política. El pacto alcanzado el miércoles con Bildu para asegurar la aprobación de la quinta prórroga del estado de alarma ha provocado un grave enfrentamiento dentro del gabinete entre dos maneras de ver la agenda laboral española, la más 'ortodoxa', de acuerdo con los parámetros europeos, que encabeza la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, y el "sí se puede" del vicepresidente social, Pablo Iglesias, favorable a eliminar completamente la reforma laboral impulsada por el ex presidente del gobierno, Mariano Rajoy.

¿Cual fue el origen de todo?

Para entender esta nueva crisis del gobierno de coalición hay que remontarse a la votación de la quinta prórroga del estado de alarma el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, dio orden unos días antes de asegurar esa votación y, desde entonces, los vicepresidentes, Carmen Calvo y Pablo Iglesias, junto a varios ministros y la portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, se emplearon a la tarea para cerrar los apoyos con el PNV, Ciudadanos, y el resto de grupos que sueles apoyar al gobierno. ERC se desmarcó ya en la ultima votación de la cuarta prórroga y repitió estrategia esta semana al ver rechazadas sus propuestas económicas y la fijación de una fecha para la mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat. Tras días de llamadas y whatsapps entre el ejecutivo y los partidos, el gobierno parecía tener asegurados los apoyos para esta nueva prórroga con los síes del PNV y Ciudadanos. Pero, las críticas internas dentro de Ciudadanos a la estrategia de acercamiento al Gobierno llevaron a Pedro Sánchez a organizar un plan alternativo muy arriesgado: el pacto con EH Bildu , cuyas abstenciones no eran necesarias salvo que alguno de los dos socios, PNV o Ciudadanos se echaran hacia atrás.

El pacto con Bildu, en el que se comprometía la derogación "íntegra" de la reforma laboral, se gestó en los días previos al pleno pero se cerró el mismo miércoles 20 de mayo con el visto bueno final del presidente Pedro Sánchez. Uno de los puntos del acuerdo era darlo a conocer tras la votación, una petición de los socialistas y los dirigentes de Unidas Podemos a la que Bildu no puso reparos. Tras publicarse el acuerdo, saltaron todas las alarmas dentro y fuera del gobierno, sobre todo entre los agentes sociales, que no conocían nada de lo que se había gestado en los pasillos del Congreso.

Una nueva crisis política en los difíciles equilibrios del Gobierno de coalición

El 'secretismo' con el que se ha llevado el pacto con Bildu ha indignado a miembros del partido socialista, a ministros que no estaban al tanto de las negociaciones y a la clase empresarial y sindical. A ello contribuyó el propio vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, que se reafirmó en recordar que el pacto con Bildu, que fue rectificado a media tarde del miércoles para eliminar la frase de la derogación íntegra de la reforma laboral, era el contenido en el texto original del acuerdo y que los pactos que se firman hay que cumplirlos.

Después se fue conociendo el malestar de ministros que no sabían nada del asunto, entre ellos dos personas clave, la ministra de trabajo, Yolanda Díaz, muy cercana a Pablo Iglesias, y la vicepresidenta económica, Nadia Calviño.

Calviño fue quien obligó a rectificar el miércoles el acuerdo con Bildu y quien alertó ayer sobre la inseguridad jurídica que creaba derogar ahora toda la reforma laboral y calificó de absurda la estrategia. Esta lucha de poder entre Pablo Iglesias y Nadia Calviño no es nueva. Ha habido desencuentros similares con la gestión del ingreso mínimo vital que también enfrentó a ambos dirigentes.

El juego de equilibrios en el Gobierno vuelve a resentirse con este capítulo pero la tensión tendrá que bajar si quieren sacar adelante la nueva prórroga, el diálogo social y las medidas económicas de choque contra la COVID 19.

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?