Domingo, 05 de Julio de 2020

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Las películas y series con las que Hollywood lleva advirtiéndonos del racismo policial

La nueva hornada de directores afroamericanos llevan años denunciando la brutalidad political y el racismo de instituciones en películas como 'Detroit' o en series como 'Así nos ven'

Fotograma de 'Detroit'

Fotograma de 'Detroit' / CEDIDA

El cine de Hollywood y las series norteamericanas llevan años advirtiendo de la desigualdad y el racismo en las instituciones de Estados Unidos que se han puesto de manifiestos estos días, tras los disturbios y las manifestaciones en protesta por el asesinato de George Floyd, un chico afroamericano que murió asfixiado por un policía que le apretó el cuello hasta materle. 

En los últimos años, una nueva hornada de directores y directoras afroamericanas, junto con el apoyo de algunas estrellas, han denunciado el racismo de la industria y han levantado proyectos que les representaran como colectivo, con sus denuncias, sus problemas y sus debates identitarios. La denuncia de los #OscarSoWhite resuena cada año y a Academia de Cine ha tratado de reducir la desigualdad sin éxito.

Más allá del racismo en el propio Hollywood, la llegada de plataformas ha hecho que nuevas voces irrumpan en el espacio audiovisual haciendo más diversa una industria que siempre ha sido demasiado blanca y masculina. Entre esas nuevas voces ha habido mucho espacio para denunciar el racismo estructural presente en instituciones como la judicatura, el propio gobierno o la policía.

De todos los directores, el más combativo es, sin duda, Spike Lee. El cineasta neoyorquino lleva mostrando la violencia contra los negros desde Haz lo que debas, película estrenada en el año 89, que mostraba el día a día en el barrio neoyorquino de Brooklyn, con la difícil convivencia entre americanos blancos, italianos, hispanos y negros, que acababa en un rebrote de violencia policial con una escena final premonitoria de lo que hoy está en todas las televisiones del mundo.

Toda la carrera de Spike Lee está atravesada por el activismo político, más acrecentado en los últimos años con la llegada de Trump a la Casa Blanca y con la permisividad del racismo. Hace dos años ganó el segundo premio en Cannes con El infiltrado del KKKlan. La película adaptaba un caso real, el de un policía negro que se infiltró en el Ku Klux Klan en la década de 1970. Un alegato lleno de chistes que une el racismo de los tiempos de la guerra de secesión, con la actualidad. De hecho, la cinta acaba con imágenes de la Marcha Nazi de Charlottesville del año pasado, donde murió asesinada Heather Heyer y con la reacción de Trump a ese asesinato. "A ese hijo de puta que está en la Casa Blanca se le dio la oportunidad de decir 'estamos a favor del amor y no del odio', y ese hijo de puta no denunció al (Ku Klux) Klan, ni a la extrema derecha, ni a los hijos de puta de los nazis", dijo en la rueda de prensa del festival francés. 

También nuevos directores más jóvenes se han sumado a las denuncias. Por ejemplo, Ryan Coogler en Fruitvale Station, con la que ganó el Gran Premio del Jurado en Sundance. Contaba otro suceso real, el asesinato de Oscar Grant, un joven afroamericano asesinado por un policía en Oakland, California. Su muerte ocurrió pocos días antes de que Obama llegara al poder.

Coogler, años más tarde, dirigiría la película del primer superhéroe negro, Black Panther, protagonizada también por Michael B Jordan, una de las más taquilleras de los últimos años. Marvel no quiso quedarse atrás en la lucha por los derechos civiles y realizó esta cinta donde todos los protagonistas eran actores afroamericanos que luchaban por combatir el racismo en el mundo.

George Tillman Jr. rodó en 2014 El odio que das, donde una joven negra era testigo del asesinato de un amigo a manos de la policía. Malik Vitthal, en ese mismo año, estrenó Imperial Dreams, película protagonizada por John Boyega, ahora estrella de la saga Star Wars. Era un joven que salía de la cárcel lleno de sueños, pero al que su racialización y su marginalización social hacían imposible salir del mundo del crimen.

Desde un género distinto, el terror, Jordan Peele mostró cómo el racismo también está presente en familias progresistas que, a priori, nunca se describirían como tales. Déjame salir unía terror y comedia para contar la historia de un joven afroamericano, Daniel Kaluya, que se enfrenta a los prejuicios de sus suegros blancos por primera vez. El éxito de la cinta hizo que repitiera la fórmula en Nosotros, película con Lupita Nyongo que mostraba el racismo enquistado durante décadas.

La ceremonia de los Oscar de 2016 será recordada como el error en la lectura del premio a mejor película. La La Land creyó ganar durante unos segundos, pero fue Moonlight quien realmente se llevó la estatuilla. Cine que mostraba la desigualdad racial y de clase que había vivido el propio director, Barry Jenkins, durante su infancia y adolescencia. Una temática en la que incidiría en su siguiente largometraje, El Blues de Beale Street, donde reflejaba la brutalidad policial hacia los negros, ya que el protagonista era detenido y acusado de asesinato sin pruebas, solo por ser negro.

La directora Melina Matsoukas también reflejó las detenciones racistas en Queen and Slim. Una película con guion de Lena Waithe, guionista y actriz en la serie Master of None, que contaba cómo la primera cita de una pareja de afroamericanos acababa con la detención de ambos, sin motivo aparente y su huida a lo Bonnie and Clyde.

Una de las películas más recordada estos días, quizá por su parecido ético y estético, es Detroit. Otra historia que refleja ese racismo estructural y las detenciones aleatorias. En este caso, la directora es blanca, Kathryn Bigelow, ganadora del Oscar por En tierra hostil. Un retrato, con tono periodístico, ambientado durante los disturbios raciales de Detroit en 1967, que se saldaron con varios jóvenes negros muertos en un motel a manos de la policía. Fue una de las revueltas civiles más violentas de los Estados Unidos, cuyas imágenes recuerdan inevitablemente a lo que ocurre en las calles del país estos días, tras la muerte de George Floyd a manos de la policía.

Importante es el auge de las historias y de los directores negros, pero también de las estrellas que se atreven a interpretar esos roles principales, logrando nominaciones a los premios, algo que no siempre ha sido fácil en Hollywood. Ahí queda la serie de ese mismo nombre, Hollywood, dirigida por Ryan Murphy, que muestra cómo la actriz de Lo que el viento se llevó no pudo estar sentada en la misma mesa que el resto de actores y actrices blancos. Esa nueva cantera, que ha roto también barreras en la industria está compuesta por nombres como Lupita Nyongo, David Kaluya, Michal B Jordan, Chadwick Boseman, Mahershala Ali, John Boyega, Issa Rae, Octavia Spencer, Viola Davis... 

En televisión destaca una serie de Netflix basada en un caso real, Así nos ven, dirigida por Ava Duvernay, otro de los nombres combativos contra el racismo de la industria. Cuenta el caso de Los cinco de Central Park, es decir, la condena a cinco niños inocentes, acusados de violar a una mujer blanca en Central Park, en Nueva York. Un claro caso racista ocurrido en el año 89, un año en el que hubo un aumento de la violencia en la ciudad, y en el que el mismísimo Trump pedía pena de muerte para los chicos pagando anuncios contra ellos en la prensa.

Ava Duvernay conoció el caso cuando uno de esos chicos, ya fuera de prisión, contactó con ella al ver su anterior trabajo, el documental Enmienda 13, que también puede verse en Netflix. Un trabajo que estuvo nominado al Oscar y que reconstruye cien años de maltrato para demostrar que la esclavitud solo ha sufrido una transmutación. A partir del imaginario implantado por El nacimiento de una nación, la película de Griffith, la directora desenmascara el cinismo de Reagan, Nixon o Clinton, el poder de los lobbies y el negocio de las encarcelaciones masivas. Y en esa línea se mueve ‘I am not your negro’, el sueño inacabado del escritor y activista James Baldwin. Con la voz con Samuel L. Jackson este documental explora la historia racial y los derechos civiles. El pasado como denuncia del presente para construir un futuro.

Siguiendo con las series, David Simon es uno de los directores blancos que mejor ha contado el racismo policial. Tanto en The Wire, una serie sobre la policía y las drogas en Baltimore, como en Tremé, la serie sobre la reconstrucción de Nueva Orleans tras huracán Katrina, donde la policía se cebó con los músicos negros para restablecer el orden después de la tormenta. Lo ha vuelto a hacer en su última serie, La conjura contra América, en HBO. Basada en la novela de Phillip Roth, no se centra en un hecho real, ni tampoco en el racismo hacia la comunidad afroamericana, pero sí muestra el clima de odio, de racismo y de fascismo que está resurgiendo en muchas partes del mundo. También Watchmen, la serie en la que Damon Lindelof adaptaba el cómico de Alan Moore, también denunciaba la brutalidad policial y el racismo desde el fantástico y los códigos del cine de superhéroes. Lecciones del audiovisual que ha sabido retratar antes que nadie un problema sistémico de una de los países más poderosos del mundo.

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