Miércoles, 05 de Agosto de 2020

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'Demian', la fascinante novela de crecimiento de Hesse

Hermann Hesse puso de manifiesto en 'Demian' su gran crisis psicológica y la novela logró un éxito inmediato

Hermann Hesse nació en 1877 en Calw (Alemania). Fue un autodidacta. Se dedicó al periodismo por libre. Durante la Primera Guerra Mundial, Hesse, que era pacifista, se trasladó a Montagnola (Suiza) y se hizo ciudadano suizo en 1923. La desesperanza y la desilusión que le produjeron la guerra y una serie de desgracias personales, así como su búsqueda de una espiritualidad universal que diera respuestas a la existencia humana, se convirtieron en el tema principal de su obra.

Anticipó en muchos aspectos las vanguardias europeas. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1946. Murió el 9 de agosto de 1962 en Suiza y, a su muerte, se convirtió en una figura de culto en el mundo occidental. Es el autor, entre otras, de 'Bajo las ruedas', 'Siddharta', 'El lobo estepario' o 'Narciso y Goldmundo'. Publicó 'Demian' en 1919 y tuvo un éxito inmediato.

Hermann Hesse firmó 'Demian' con el seudónimo de Emil Sinclair, como él mismo contó: "Sinclair fue el seudónimo que elegí, en la época de prueba más amarga de mi vida, para algunos de mis ensayos escritos durante la guerra de 1914 y luego para el 'Demian', pensando en el amigo y benefactor de Hölderlin en Homburg, cuyo nombre me era querido desde joven, que poseía para mí una magia secreta. Bajo el signo de Sinclair se halla para mí, aún hoy, aquella época decadente, la agonía de un mundo hermoso e irrecuperable, el despertar, en un principio doloroso, después aceptado plenamente, a una nueva compresión del mundo y de la realidad, el descubrimiento súbito de la unidad bajo el signo de la polaridad, de la coincidencia de los antagonismos, tal como los maestros del ZEN la trataron de traducir a fórmulas mágicas hace miles de años en China".

Hugo Ball señala: "Demian es, en toda regla, una eclosión del poeta; una eclosión hacia sí mismo, hasta un entrelazamiento primigenio". Por su parte, el escritor Thomas Mann afirma: “Siendo «alemán», no es provinciano. Inolvidable el efecto electrizante que tuvo inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial el 'Demian' de aquel misterioso Sinclair, una obra que con impresionante precisión dio en el nervio de la época y arrastró a un entusiasmo agradecido a toda una juventud, que creía que de sus filas había surgido un portavoz de su sentir más profundo (y era un hombre de 42 años el que le daba lo que necesitaba)".

'Demian', la novela en la que Hesse plasmó su gran crisis

Con 'Demian', Hermann Hesse puso de manifiesto su gran crisis psicológica. La novela tuvo un gran éxito. Hesse se ganó, a partir de la publicación de esta obra, un nombre respetado dentro de la literatura universal. La paz, aquello que buscaba tan frenéticamente Hesse, por fin llegaba a su vida. O al menos así lo sentía.Por fin había terminado la etapa de la gran crisis: "El fin de la guerra coincidió también con la conclusión de mi transformación y la culminación de los sufrimientos que me habían puesto a prueba".

La producción de la novela sirvió a Hesse como una especie de catarsis, entendido este término como "un proceso de liberación de los instintos innatos en el hombre y que a través de la escritura se puede producir una sublimación de las pulsiones insatisfechas o reprimidas". La creación de 'Demian', junto a las terapias psicoanalíticas sirvieron a Hesse como una sanación simbólica y temporal. El personaje Pistorius, de hecho, está inspirado en la figura del psicoanalista de Hesse, J. B. Lang.

Como señala Alberto Infante, uno de los rasgos distintivos de Hesse es plantearse la vida como transición, mejor sería decir, como una suma de transiciones no siempre sucesivas, a menudo simultáneas, así como su capacidad para analizar, con especial sutileza, los conflictos íntimos que gestionan esas transiciones comporta. Transiciones que son mucho más que meros desarrollos de facultades potenciales, pues implican verdaderos cambios cualitativos, metamorfosis, no solamente físicas, al estilo de la kafkiana, sino sobre todo espirituales y morales.

Eso, y su inclinación a las filosofías orientales, explica su éxito entre los hijos del baby boom posterior a la Segunda Guerra Mundial, en particular entre los poetas de la generación beat y los hippies de los años sesenta, y entre quienes cruzan esa delgada frontera que separa la juventud de la vida adulta.

Llama la atención que los protagonistas de las novelas de Hesse sean hombres, algo que tiene que ver con el sesgo cultural de su medio, y con su propia biografía sentimental, y que es también una de las críticas más comunes al psicoanálisis de los padres fundadores (Freud, Adler, Jung) donde las mujeres o eran invisibles o aparecían sublimadas, o se les adjudicaba un rol subalterno.

Una carencia en parte compensada por su marcado anhelo de trascendencia, de unicidad ontológica y cósmica que lo emparenta con los románticos anglosajones y centroeuropeos de comienzos del XIX y, en un sentido amplio, con las escuelas gnósticas del pensamiento occidental, escindido desde la revolución jónica y, marcadamente, desde la Ilustración, entre ciencia y mística, entre sentimientos y análisis, entre religión y razón.

'Demian' es una de las bildungsroman más fascinantes de la historia de la literatura

Como señala Antonio Méndez estamos ante una de las bildungsroman más fascinantes de la historia de la literatura. En la representación de la naturaleza del personaje central y su proceso de formación, Hesse, con un absorbente tono de intriga y misterio, establece un retrato psicológico profundo, complejo, con numerosos recovecos filosóficos, existenciales e influencias en sus manifestaciones intelectuales de, entre otros, Jung y Nietzsche.

La dualidad es uno de los temas básicos de Hesse, aquí significado en la cuestión moral de la indivisibilidad de los dos mundos que conforman nuestro ser (el luminoso y el oscuro) y ejemplificado en los modales serenos y burgueses de la familia de Sinclair y las aperturas-dudas intelectuales que provocan en el protagonista las aseveraciones de Demian, con quien Emil comparte un sentir especial, diferente, individual, que les aleja del gregarismo de una masa social que participa de normas colectivas superficiales y aborregadas.

A inicios del siglo XX la literatura empezaría a optar por caminos distintos con respecto al siglo anterior. Los autores más leídos eran Fedor Dostoievski y Friedrich Nietzsche. Incluso algunos críticos literarios consideraban a estos dos autores como los grandes profetas de la Primera Guerra Mundial.

En Alemania los distintos movimientos habían tentado nuevos caminos, y en el drama, la lírica o la novela los grandes creadores venían señalando, con esperanza o temor, el final de una época. En este sentido, a partir de la sociedad o desde el fondo del individuo, coincidían los mensajes de Rilke, Hesse y Thomas Mann, o de Musil.

La crisis del espíritu era una realidad cuya negación resultaba absurda. Empezaba aparecer una literatura diferente, una más comprometida con lo que ocurría en la época y el nombre de Hermann Hesse, junto al de otros, aparecía como un autor que rechazaba la guerra.

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