Lunes, 03 de Agosto de 2020

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Verano en Alaska con Rafael Santandréu

Rafael Santandréu: "La 'necesititis' es la enfermedad del siglo 21"

Estrenamos sección en La Ventana del Verano de la mano del psicólogo y autor del superventas sobre salud emocional 'Nada es tan terrible, la filosofía de los más fuertes y felices'

¿Qué hay detrás de las peticiones excéntricas de las estrellas de Hollywood?. Esta semana en El País aparecía una noticia sobre las curiosas cláusulas que incluyen en sus contratos actores famosos como George Clooney: desde una cancha de baloncesto al lado del plató de rodaje a un yacuzzi, un jardín privado o una cabaña de playa.

Y eso desde la psicología cognitiva, Rafael Santandréu lo explica con un término: necesititis. "La necesititis o creencia de que necesitamos mucho para estar bien es la enfermedad del siglo XXI, la madre de la depresión y la ansiedad, y no se dan cuenta de que incurren en un error que puede arruinar nuestra salud emocional. Cada vez que me invento una necesidad en realidad me estoy haciendo más débil. Por ejemplo, necesito tener pareja para estar bien, ¿qué sucede? Que si no la tienes, te haces un desgraciado a ti mismo y si la tienes también, porque cuando finalmente la consigas, verás que eso no te da la felicidad y te frustrarás mucho".

Lo mejor es tener muy pocas necesidades. Reducirlas a lo realmente necesario: el agua y la comida del día. Santandréu propone reflexionar sobre lo poco que necesitaban nuestros abuelos en comparación con la necesititis actual (tener estudios, estar delgado, una casa bonita, una gran pareja, muchos amigos, haber viajado....) y ellos simplemente eran más felices, aún con menos oportunidades.

‘Todo es mental. Puedes tener mucho y ser feliz, siempre que no te creas que eso que tienes son necesidades reales. Puedes tener una mansión y un Ferrari pero no creerte que los necesitas. Si te los roban, ni una lágrima, porque tú con un pisito compartido y una bicicleta puedes ser la persona más feliz del mundo’.

"El éxito no está mal pero tampoco está muy bien"

El cuarenta cumpleaños esta semana de Pau Gasol, uno de nuestros deportistas más brillantes, le sirve a Santandréu para reflexionar sobre el ‘éxito’ con una conclusión para desmontar obsesiones enfermizas: "No está mal pero tampoco muy bien. En realidad el éxito es sólo una anécdota, un divertimento más en la vida pero hay que darle un peso muy pequeño en el cómputo global de nuestra felicidad".

"La sana competición es aquella en la que compites por diversión pero, en realidad, el objetivo último te da igual. Yo por ejemplo, juego pachangas al baloncesto con mis amigos y tendrías que verme cómo juego, parece que estoy jugando la final de la NBA con Pau Gasol. Pero, en realidad, me da igual ganar o perder. De hecho, cuando hacemos los equipos, repartimos a los jugadores para hacerlo parejo; ganar fácil sería muy aburrido. ¿Cuáles son mis objetivos en esos partidos? Ser feliz, compartir, ponerme en forma... Si al final gano, pues genial: unas risas, pero lo importante en la vida es otra cosa, no el éxito o el dinero. Darle importancia a eso es absurdo".

"Eliminar la casilla del género en el DNI está muy bien, esas etiquetas no son útiles"

Por último Santandréu ha pasado revista a la decisión de Holanda de eliminar la casilla del género en el carnet de identidad, una medida que pretende que los ciudadanos pueden moldear con libertad su propia identidad sexual, sin etiquetas administrativas.

‘Me parece muy bien porque esta noticia nos habla de las etiquetas que ponemos los seres humanos a las cosas. A veces son útiles y a veces, no lo son. Y esa gran diferencia que durante siglos hemos hecho entre "hombres" y "mujeres" no es muy útil porque son etiquetas muy férreas, exageradamente férreas y no nos damos cuenta de que es así. Te explico; todos somos hombres y mujeres al mismo tiempo. Desde un punto de vista biológico: todos tenemos testosterona y estrógenos al mismo tiempo, aunque en cantidades diferentes. Y desde un punto de vista psicológico, todos somos ambas cosas. A mí, por ejemplo, me gusta mucho mi parte de mujer: sensible, presumida, cuidadora... Y las mujeres tienen partes de hombre. Yo podría vestirme con faldas y ropa interior de mujer de vez en cuando. Qué bien sentirse mujer de vez en cuando. En realidad, no hay tanta diferenciación entre hombre y mujer. Son cuestiones culturales que nos han impuesto que un hombre es valiente, no se queja, luchador... y una mujer, cuidadora, sensible. En realidad, todo está mucho más mezclado’.

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