Miércoles, 05 de Agosto de 2020

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'Sostiene Pereira', el valor del periodismo y de la opinión pública en tiempos de opresión

Una novela emocionante, comprometida, con un final extraordinario y una forma de narrar que te envuelve

Antonio Tabucchi nació en Pisa en 1943 y murió en su Lisboa querida en 2012. Porque este novelista italiano era un enamorado de Portugal, y en especial de Lisboa. Fue profesor de literatura portuguesa y un estudioso de la obra de Fernando Pessoa. Es el autor de 'Plaza de Italia', 'Pequeños equívocos sin importancia', o 'Nocturno hindú', entre otras obras.

Publicó 'Sostiene Pereira' en 1994. Fue un éxito inmediato. Ganó el Campiello, el Viareggio y, por si fuera poco, también el Premio Europeo Jean Monnet. Se tradujo a 22 idiomas, a unas 10-15 ediciones de media por traducción. Es una novela, tierna, divertida, emocionante, y comprometida, con un final extraordinario y una forma de narrar que te envuelve.

Una historia basada en un caso real

La historia de la novela proviene de un caso real, como nos cuenta Antonio Tabucchi: “El señor Pereira me visitó por primera vez una noche de septiembre de 1992. El mes anterior, en Lisboa, compré un diario de la ciudad y leí la noticia de que un viejo periodista había muerto en el Hospital de Santa Maria de Lisboa. Era alguien a quien había conocido fugazmente en París a finales de los años sesenta, cuando él, como exiliado portugués, escribía en un periódico parisiense. Era un hombre que había ejercido su oficio de periodista en los años cuarenta y cincuenta en Portugal, bajo la dictadura de Salazar. En aquel periodo, Portugal vivía la vida convulsa y agitada de un país que ha recuperado la democracia después de 50 años de dictadura. Era un país joven, dirigido por gente joven. Nadie se acordaba ya de un viejo periodista que se había opuesto con determinación a la dictadura de Salazar”.

Como cuenta Antonio Tabucchi en el prólogo de su novela: “En septiembre Pereira vino a visitarme a su vez. Comprendí vagamente que un ánima que erraba en el espacio del éter me necesitaba para relatarse, para describir una elección, un tormento, una vida. En ese privilegiado espacio que precede al momento del sueño, y que para mí es el espacio más idóneo para recibir las visitas de mis personajes, le dije que volviera de nuevo, que se confiase a mí, que me contara su historia. Volvió y yo encontré para él de inmediato un nombre: Pereira. En portugués Pereira significa peral, apellido de origen judío. Con ello quise rendir homenaje a un pueblo que ha dejado una gran huella en la civilización portuguesa y que ha sufrido las grandes injusticias de la Historia. Y por otro motivo, literario: una pequeña pieza teatral de Eliot titulada 'What about Pereira?', en la que dos amigas evocan, en su diálogo, a un misterioso portugués llamado Pereira, del cual no se llegará a saber nada”.

El día que escribió la última página, una fecha muy especial para Tabucchi

Continúa Antonio Tabucchi: “Encontré para Pereira un mes crucial en su vida, un mes tórrido: agosto de 1938. Pensé en una Europa al borde del desastre de la Segunda Guerra Mundial, en la Guerra Civil española, en las tragedias de nuestro pasado reciente. Y en el verano del 93, cuando Pereira se había convertido en amigo mío y me había relatado su historia, yo pude escribirla. La escribí en Vecchiano, en dos meses, que fueron también tórridos de intenso y furibundo trabajo. Por una afortunada coincidencia, acabé de escribir la última página el 25 de agosto de 1993. Y quise registrar esa fecha en la página porque es para mí un día importante: el cumpleaños de mi hija. Me pareció una señal, un auspicio. El día feliz del nacimiento de un hijo mío nacía también, gracias a la fuerza de la escritura, la historia de la vida de un hombre. Tal vez, en la inescrutable trama de los eventos que los dioses nos conceden, todo ello tenga su significado”.

Como señala Mario Arsenal, Antonio Tabucchi reivindica, en esta novela el papel del periodismo y la opinión pública en tiempos de opresión. Pero además, cuestiona el carácter político de la cultura. 'Sostiene Pereira', más que una novela, puede ser entendida como la declaración testamentaria de un escritor militante, un valedor de la libertad, un amante del mundo.

Tal vez sea la novela de Tabucchi que más debe a la literatura de Thomas Bernhard. Tabucchi se sintió cómodo centrándose lingüísticamente en el pensamiento de su protagonista. El débito con Bernhard son las tripas, el cerebro de Pereira, no el medio en el que vive. Tal vez para él la literatura era un soliloquio, un monólogo interior a la manera de Joyce.

Gerardo Moncada explica que 'Sostiene Pereira' es la historia de un personaje que se topa con una disyuntiva inesperada y una elección arriesgada; es la crónica de un hombre mayor que observa cómo su apacible vida y su confortable mundo entran en crisis, y se ve impelido a tomar decisiones que él mismo no entiende a cabalidad.

Antonio Tabucchi comentó: “Con Pereira he creado un personaje que lucha contra su infelicidad y su soledad. Su toma de conciencia no es exclusivamente política sino producto de una maduración interna, la elaboración del luto de toda una vida pasada, la búsqueda y el deseo de una vida futura”. 

Enrique Vila-Matas concuerda acerca del personaje: “Está la posición de alguien que dice no al fascismo, al abuso, al autoritarismo, al homicidio y, en definitiva, al delito, pero el relato tiene también una dimensión existencial, porque la toma de posición de Pereira es, además, ética, estética y psicológica”.

Una "pequeña obra maestra" para Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa dijo en Letras Libres: “Pequeña obra maestra, que, además de conmover, desarrolla una problemática moral y cívica que trasciende su ceñida anécdota. La eficacia del estilo, su perfecta arquitectura, y la esencial economía de su exposición, imprimen a este texto una intensidad que rara vez logra la prosa narrativa, solo la poesía. Es muy difícil escribir novelas morales laicas en nuestra época. Pero Tabucchi, en 'Sostiene Pereira', lo ha conseguido, y acaso su mérito sea todavía mayor porque ha demostrado que la literatura liviana, de mero entretenimiento, no bastaba, que innumerables lectores añoraban una literatura que, sin dejar de ser entretenida, fuera más revulsiva y profunda que la que está hoy de moda".

Juan Villoro sostiene: “El giro maestro de 'Sostiene Pereira' es la voz narrativa. Tabucchi deposita en un relator anónimo la tarea de referir lo que Pereira 'sostiene' (aunque hay una innegable empatía en quien registra las palabras, el tono es el de una declaración legal: Pereira arrestado ante su narrador). El lector se sitúa en el mismo plano de quien transcribe las declaraciones y, en cierta forma, comparte su responsabilidad”. En opinión de Sergio Pitol, “el método es perfecto. Permite la aproximación y también la distancia. Y aquellas dos palabras: 'Sostiene Pereira', repetidas a lo largo de toda la novela, funcionan como un ritornelo que acentúa la melodía de una prosa perfecta”.

En una conferencia Tabucchi declaró: “La única certeza que poseo es la de que todo es relativo, que las cosas tienen su revés. Es, sobre todo, en esa zona en la que me gusta indagar, donde nada es visible de inmediato”.

Al día siguiente de la muerte de Tabucchi, Enrique Vila-Matas escribió un texto titulado 'Por el dolor de llamar, una búsqueda del amigo que ya no está, la evocación y la resistencia a la pérdida': “Admiro en Tabucchi su imaginación y también su capacidad para investigar en la realidad y terminar llegando a una realidad paralela, más profunda, esa realidad que a veces acompaña a la visible”.

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