Martes, 04 de Agosto de 2020

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"Los jóvenes deben ser conscientes de que sus padres o abuelos pueden morir si les contagian el virus"

La jefa de Epidemiología del hospital Vall d'Hebrón pide limitar en lo posible el número de contactos individuales: "Con cuantas menos personas nos reunamos, menos transmisión del virus"

Magda Campins cree que Cataluña llega tarde al rastreo de contagios: "Su papel fundamental habría sido en la fase de contención del virus y ya estamos en transmisión comunitaria"

'Todos tenemos que poner de nuestra parte. No es solo responsabilidad de salud pública y el sistema sanitario el poner las medidas para frenar la pandemia, tenemos que entender que todos tenemos una responsabilidad individual', ha explicado en La Ventana la jefa del Servicio de Epidemiología y Medicina del Vall d'Hebrón, el mayor hospital de Cataluña, ante la preocupante situación de los rebrotes. 

"Ya llegamos tarde a haber reforzado el sistema de rastreadores", lamenta Magda Campins. "Por lo menos en Cataluña, estamos ya en transmisión comunitaria cuando el rastreo de contagios habría resultado fundamental antes para no haber llegado a esta fase. Rastrear los contactos es esencial para contener el virus, luego cuando la propagación se disemina es mucho más difícil".

Ahora el objetivo prioritario es que esa propagación no se descontrole para evitar un nuevo colapso del sistema o tener que ir a medidas más estrictas de confinamiento."Y para eso es determinante mantener la distancia de seguridad de un metro y medio o dos metros, el uso de mascarilla o el lavado de manos". Llegados a este punto, limitar el número de personas con las que nos reunimos tiene una repercusión muy importante sobre el riesgo de contagio. "Con cuantas menos personas nos reunamos, menor propagación del virus. Por eso, limitar a diez personas las reuniones tanto en un ámbito privado como en espacios públicos tiene un efecto automático en la reducción de la diseminación del COVID-19.  En realidad, es una regla aritmética, cada posible infectado en un encuentro social cuando regresa a casa, a su trabajo o a sus actividades de ocio, es capaz de propagar el virus entre sus contactos y estos a su vez con los suyos. Se trata de una cadena". 

La jefa de Epidemiología del Vall d'Hebrón ha hecho un especial llamamiento a la conciencia y la responsabilidad de la gente joven, "que es la que ahora, por sus conductas de ocio asociadas al ocio veraniego, es la que tiene el mayor riesgo de contagiarse". "Hay que recordar que los jóvenes no son inmunes al Covid, sus posibilidades de contagiarse son las mismas que tiene cualquier persona de cualquier edad, ahora seguramente mayores. Y aunque en una mayoría de casos su sintomatología no sea la que causa cuadros más graves, no son invulnerables y lo que mantienen intacta es su capacidad de contagiar". 

"Los jóvenes deben saber que cuando regresan a casa después de haber salido por la noche sin mantener medidas de protección, pueden acabar contagiando a sus padres o a sus abuelos, y ellos sí están en una franja de edad donde el COVID-19 puede provocar sintomas graves e incluso la muerte. Sería muy duro darse cuenta de que, involuntariamente, pueden acabar siendo responsables de la muerte de un familiar", ha explicado Campins el mismo día que hemos conocido que la Generalitat  ha decidido multar hasta con 15.000 euros la celebración de botellones en la vía pública tras las limitaciones al ocio nocturno en pubs y discotecas. 

Campins cree que tras la primera oleada, los centros sanitarios cuentan ahora con más experiencia en la "multiplicación de camas hospitalarias, aperturas de pabellones y hoteles medicalizados, además de en el reciclaje de determinadas especialidades médicas en la atención a los pacientes de COVID-19", pero teme que el sistema pueda volver a colapsar si no se controlan los rebrotes y sobre todo coinciden en el tiempo con la gripe y los virus respiratorios estacionales del otoño. 

"Está claro que las predicciones sobre que el calor pudiera ser un aliado estaban basadas en predicciones sobre otros modelos de virus respiratorios que se han demostrado fallidas. Lo que tensionaría muchísimo el sistema es que una nueva oleada del Covid se produzca a la vez que otros fenómenos estacionales que nos esperan como todos los años a partir de octubre y que en condiciones normales ya producen muchas consultas e ingresos", alerta la jefa de Epidemiología del Vall d'Hebrón.

Poco a poco, los indicadores de presión asistencial comienzan a variar tras unas semanas de cierta tregua. "Durante un mes y medio y hasta hace quince días no hemos tenido apenas ingresos por COVID-19 en el Vall d'Hebrón... Desde hace dos semanas la media de ingresos hospitalarios es ya de cinco o seis al día. Ahora le puedo decir que tenemos catorce pacientes ingresados en la UCI.  Ahora la edad media es de 50 ó 55 años, unos diez años menos que la que tuvimos en marzo y abril, pero también tenemos pacientes en Cuidados Intensivos que no pasan de los 37 ó 38 años, mientras que los ingresados en planta rondan ya los veinticinco enfermos".

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