Sábado, 26 de Septiembre de 2020

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Científicos en el armario: Turing y Pío del Río Hortega

Vivieron de forma distinta su homosexualidad, pero ambos científicos del siglo pasado sufrieron la moral y las leyes de la época

Pío del Río Hortega en una fotografía tomada en 1910

Pío del Río Hortega en una fotografía tomada en 1910 / Archivo SEN

La Segunda Guerra Mundial tuvo un héroe inesperado y repudiado durante decenas de años. Su nombre, hoy bien conocido, es Alan Turing, pero su figura no fue restaurada completamente hasta 2009, cuando el gobierno británico pidió perdón por cómo había tratado a Turing y extendió su disculpa al resto de homosexuales.

Su orientación sexual fue la “indecencia grave” que motivó su condena a una castración química en 1952, cuando se descubrió que era gay tras un robo en su domicilio. Solo unos años antes había logrado descifrar a Enigma, la máquina de comunicaciones encriptadas nazi. Así, “Descifrando a Enigma” se llama la película de 2014 que narra su historia y, como nos cuenta Javier Armentia, presenta un retrato idealizado de Turing, asemejándolo a un espía, rodeado de chicas, y pasa por encima de su homosexualidad.

Hoy, Turing habría podido vivir con mayor libertad en la Europa que contribuyó a salvar de la barbarie, pero la vida de aquellos que se salen de la norma sigue condicionada por los prejuicios y la discriminación. En 2019, tres sociedades científicas británicas (el Institute of Physics, la Royal Astronomical Society y la Royal Society of Chemistry) publicaron un estudio sobre cómo es la vida científica siendo LGTBIQA+. Un tercio de estas personas se plantea dejar su carrera docente o investigadora por la discriminación. A menudo, sus jefes o compañeros les recomiendan mantener un perfil bajo, lo que les devuelve al interior del armario. No obstante, como decía el neurólogo Ben Barres, fallecido en diciembre de 2017, en un artículo a favor de la diversidad en la revista Nature, “el progreso de la ciencia depende cada vez más de una comunidad global”.

'Un científico en el armario: Pío Del Río Hortega y la historia de la ciencia española', un libro de Elena Lázaro Real publicado por Next Door / Cadena SER

Una de las tareas pendientes del presente es rescatar a los personajes que han quedado en los márgenes de la historia por cuestiones accesorias como su orientación sexual. Alan Turing es un ejemplo, pero no es el único. Charlamos con Elena Lázaro Real, autora de ‘Un científico en el armario, Pío Del Río Hortega y la historia de la ciencia española’ (Next Door Publishers), para desempolvar la historia de este científico español setenta y cinco años después de su muerte. Nacido en Valladolid, Pío del Río Hortega fue médico y neurólogo, descubridor de la microglía, una célula fundamental para la salud de nuestro cerebro. Trabajó con Santiago Ramón y Cajal, con quien tuvo sus más y sus menos, “en parte por los celos profesionales”. Pío llegó a estar nominado al premio Nobel en dos ocasiones por sus investigaciones, que desmontaron la idea que tenía Cajal de nuestro sistema nervioso. En palabras de Elena, “el alumno superó al maestro”.

Pese a que es conocido en los círculos científicos, Pío del Río Hortega no goza del reconocimiento que merece su trabajo y tampoco lo tuvo en vida. ¿Por qué? De nuevo, en parte, por su orientación sexual. Pío del Río Hortega era abiertamente homosexual y vivía con su pareja, Nicolás Gómez del Moral, quien le enterró en el exilio argentino una vez que la ley franquista de responsabilidades políticas lo convertío en un proscrito. Como dice Elena en el libro, “Pío del Río Hortega no vivió en el armario, a Pío del Río Hortega lo encerramos en él después de su muerte”.

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