Jueves, 01 de Octubre de 2020

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Coger el paraguas con la mano derecha o con la izquierda: la diferencia entre la vida y la muerte tras un rayo

Una de las médicos que atendieron al hombre herido por un rayo en Torrelodones (Madrid) este martes explica en 'Hoy por Hoy' las heridas que producen y sus riesgos

Este martes, un hombre salió a su jardín en la localidad madrileña de Torrelodones cuando fue herido por un rayo. Entró por la mano derecha, con la que sujetaba un paraguas que ejerció como puerta de entrada a la descarga, y salió por la pierna izquierda. Las lesiones que le produjo ese impacto son de carácter moderado, aunque tiene quemaduras de tercer grado en la zona por donde salió el rayo pero su suerte no habría sido la misma si hubiera sostenido el paraguas con la mano izquierda: "Con esa misma trayectoria, la descarga lógicamente pasa por el corazón y probablemente este paciente habría tenido una parada cardiorespiratoria", asegura en Hoy por Hoy la jefa de guardia del Summa 112, Ester Armela, una de las profesionales que atendió al herido.

La médico aclara que es "excepcional" que ocurran este tipo de accidentes, especialmente en ciudades, y detalla algunas de las heridas que provocan los rayos dada "la altísima energía que aporta una descarga eléctrica". Por un lado están las lesiones externas, "fruto del propio golpe". El herido de este martes le contaba en la ambulancia que notó cómo algo le  tiraba al suelo, "como si le hubieran dado un mazazo".

Las lesiones externas más graves suelen ser las quemaduras provocadas por la entrada y salida del rayo del cuerpo y las que se producen en la zona de entrada suelen ser menos llamativas en la piel que las de salida. "Siempre decimos que es bueno que salgan porque, si sale, la energía parece que hace menos daño en el interior".

Los rayos también dejan otras lesiones secundarias que son los electrones: "Este señor tenía en la pierna una especie de hematoma que forma como un árbol de helecho, que se llaman figuras de Lichtenberg. Las describieron en 1700 y son características de las lesiones por fulguración, es decir, los efectos biológicos que producen los rayos en el organismo", explica la doctora.

Las lesiones internas son más difíciles de concretar pero los profesionales hacen una primera aproximación a partir de cómo se encuentre el paciente. En el caso de Torrelodones, "cuando llamó la familia explicó que estaba consciente pero que no podía mover las piernas y esto es que le produjo mayor angustia en un primer momento", relata Ester Armela y explica que se trataba de "paresia transitoria por la descarga eléctrica, una especie de cortocircuito entre la energía que entra y la que tiene nuestro propio sistema nervioso".

La doctora advierte de que una quemadura interna se ve entre las 24 y las 48 horas siguientes: "Se puede producir en los vasos sanguíneos, que son perfectamente conductores, y en los huesos, porque si profundiza la energía se calientan mucho y eso produce una quemadura interna bastante grave".

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