Sábado, 31 de Octubre de 2020

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El plomo, veneno silencioso de millones de niños

Un tercio de los niños del mundo está envenenado con plomo

Unicef pone el foco en este veneno silencioso que afecta al desarrollo intelectual y físico de los niños y que llega principalmente del incorrecto reciclaje de baterías

Unos 800 millones de niños en el mundo están intoxicados por plomo. Se trata de una neurotoxina que se acumula en la sangre y causa daños irreparables en el cerebro de los niños. Muchos pierden una gran parte de su capacidad intelectual y presentan un menor desarrollo en el crecimiento. Además, el plomo tiene influencia en el comportamiento, provocando tendencias agresivas.

El plomo deja síntomas muy poco visibles, lo que hace que muchas personas desconozcan su intoxicación y que sea difícil conocer el alcance de la amenaza, sin embargo, sus secuelas son potencialmente fatales.

Blanca Carazo, responsable de programas de UNICEF en España, explica que, en los niños más pequeños, cuyo cerebro no se ha desarrollado todavía, el plomo puede causar un deterioro neurológico, cognitivo y físico para toda la vida.

El informe ‘The toxic truth’ de Unicef y Pure Earth detalla que uno de cada tres niños en el mundo tiene niveles de plomo en sangre iguales o superiores a 5 microgramos por decilitro, “el nivel en el que se considera necesario actuar”.

Las zonas más afectadas son los países pobres. La mitad de los casos identificados se dan en Asia meridional.

Bangladesh, 2006. Dos chicas sacan metales del interior de baterías usadas para su reciclaje / Unicef

El reciclaje incorrecto de baterías de plomo, el principal culpable

Esta intoxicación masiva está provocada sobre todo por el reciclaje de las baterías de plomo. La sustancia puede llegar a la sangre de los niños porque lo respiren o lo ingieran. “Una de las principales causas son las empresas de economía informal que reciclan baterías de plomo que tenemos todos en nuestros coches. Eso desprende muchísimo plomo que se puede inhalar al fundirse en instalaciones que no están preparadas”, explica Carazo. Así, se contaminan los trabajadores y la población de alrededor.

También puede llegar al agua que luego ingerimos. “Son metales pesados que el cuerpo no puede asimilar y se quedan generando daños”, e incluso se puede trasladar al feto si una mujer embarazada está expuesta al plomo.

Se calcula que la mitad de las baterías de plomo ácido se recicla de forma peligrosa. Las personas que se exponen al tóxico no están informadas del peligro del plomo y las nefastas condiciones de trabajo en las que se encuentran.

Los escasos recursos y la falta de sistemas de salud en las sociedades más afectadas por la intoxicación con plomo hacen que sea difícil identificar las fuentes de contaminación y protegerse o tratarse.

“No se le ha dado nunca la importancia que tiene” a este problema, lamenta Blanca Carazo. Y esto se une a la falta de medidas globales para acabar con este tipo de intoxicación que tiene que ver también con la lucha contra la pobreza, asegura la responsable de programas de Unicef en España. Por eso desde la organización reclaman que se legisle para prevenir la intoxicación por plomo y se haga una correcta monitorización de la amenaza.

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