Domingo, 29 de Noviembre de 2020

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Un artista español en Reino Unido: "La mitad de mis compañeros ha tenido que cambiar de trabajo"

Los artistas ingleses, en pie de guerra contra el Gobierno tras insinuar éste que quizá deberían buscar otras alternativas laborales

El seísmo económico que está provocando la pandemia del coronavirus ha hecho tambalearse a varios sectores, muchos de los cuales aún no ven la luz al final del túnel. Si a esta situación se le añade el utilitarismo frenético en el que está sumida nuestra sociedad, la industria del arte y la cultura sufre como ninguna. En el caso de nuestro país, llevamos meses observando las protestas desesperadas de los trabajadores de este sector, que reclaman al gobierno un mayor apoyo económico para sobrevivir a su peor momento en décadas.

Pero parece que no sólo en España se produce este fenómeno. En Reino Unido, las instituciones de este ámbito están atravesando también un verdadero calvario. Prueba de ello es la noticia publicada el mes pasado, que contaba que la Royal Academy se estaba planteando vender una escultura de Miguel Ángel para evitar tener que despedir a 150 trabajadores. En este contexto, el gobierno británico ha protagonizado en las últimas semanas dos polémicas en las que desdeñaba al mundo del arte y la cultura, poniendo en pie de guerra a los profesionales de este sector.

La discordia empezó con una campaña publicitaria del gobierno, en la que aparecía una bailarina junto a la leyenda “El próximo trabajo de Fátima podría ser en tecnología, pero ella no lo sabe todavía”. Por si fuera poco, Rishi Sunak, el ministro de finanzas inglés, pronunció días después unas declaraciones en las que sugería a los músicos con dificultades y otros trabajadores del arte volver a capacitarse y conseguir un nuevo trabajo, alegando que no puede “pretender que todos puedan hacer exactamente el mismo trabajo que estaban haciendo al comienzo de esta crisis”.

Aunque el ministerio de cultura de Reino Unido se desligó rápidamente de esta posición, y el propio Sunak matizó poco después sus palabras, los trabajadores del mundo del arte han interpretado estas declaraciones como un desprecio hacia su sector, sosteniendo que el Gobierno debería proporcionarles ayuda económica en lugar de aplastar sus sueños, ya que su trabajo, dicen, es tan valioso como cualquier otro, y no tienen ninguna necesidad de reciclarse ni volver a formarse en otra dirección.

Para comentar esta polémica, hemos invitado a los micrófonos de La Ventana a Pablo Tato, guitarrista profesional español afincado en Londres, que coincide con sus colegas en que “son momentos durísimos para el sector, y en todos los países la cultura siempre es la última”. Algo que interpreta como un problema sociocultural, ya que se suele entender el arte como “un lujo, algo secundario, o un hobbie glorificado”.

Además, Pablo señala la hipocresía de los gobiernos con la cultura, pues “en los momentos de crisis siempre se castiga al arte, pero, cuando todo va bien, son los primeros en ir a un teatro a hacerse la foto”. Por otro lado, enfatiza que “desde que comenzó la pandemia, los artistas no han parado de crear, y la gente no ha parado de consumir cultura, porque necesitamos cultura en momentos como éste”. Por ello los profesionales del arte reclaman ayudas para un sector que aporta cada año a la economía inglesa el equivalente a 12 mil millones de euros. Un grito desesperado para sobrevivir a una situación que no pinta nada bien. Prueba de ello es que la mitad de los compañeros de Pablo han perdido su trabajo desde el inicio de la pandemia.

Noticia elaborada con la información de Begoña Arce, corresponsal de Cadena SER en Londres.

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