Martes, 26 de Enero de 2021

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El método KiVa: la fórmula finlandesa que está teniendo éxito para combatir el acoso escolar

Consiste en sensibilizar a los niños de que hay que defender a la víctima para que el acosador pierda fuerza

"Ella me dijo: mamá yo no voy al cole a aprender. Yo voy al cole a sobrevivir, no me pidas que aprenda". Este el testimonio de Teresa, un nombre ficticio ya que tiene miedo a las represalias. Teresa es madre de una niña de 14 años que lleva viviendo acoso escolar desde hace cinco. A día de hoy no puede ir a clase por el miedo que le provoca. Y en un contexto donde las nuevas tecnologías deberían de facilitar las cosas, a ella tampoco le ayuda porque también sufre ciberbullying. Según el estudio de la ONG Plan International, el 60% de las niñas de todo el mundo ha sido víctima de diferentes formas de acoso online.

Teresa cuenta que su hija estuvo a punto de suicidarse, después de que varios niños, en grupo, se lo pidieran. En esto es en lo que se centra el método KiVa. Pone el foco en el resto de los niños y no tanto en la víctima o en el matón. El objetivo principal es concienciarles de qué es el acoso, para así aumentar los defensores y disminuir los reforzadores. "De esta manera, los que acosan ya no tendrían tanto poder en el grupo". Según explica la coordinadora del programa KiVa en España del Instituto Escalae, Tiina Mäkelä: "Es importante entender que en el grupo todos somos responsables de lo que pasa y podemos todos influir de manera negativa o positiva".

El método nació en 2006 en Finlandia, consta de sesiones de sensibilización dirigidas a niños de 7, 10 y 13 años donde se pone en valor la empatía y respeto. "Trabajamos con las competencias socioemocionales de empatía, hablamos de qué es el acoso escolar y cuáles son las estrategias para enfrentar el bullying si esto pasa", dice Mäkelä. Además, este método incluye un buzón virtual para que los niños puedan denunciar anónimamente cualquier tipo de caso y el seguimiento KiVa que se ocupará de esos casos de sospecha. Mientras que los profesores ejercen de tutores de sus propios grupos y se ocupan de las sesiones de prevención. En ambos casos, los profesionales "reciben una formación sobre los protocolos de actuación en los casos de bullying", explica Tiina Mäkela.

El método se ha implementado ya en el 90% de la escuela de Finlandia. En base a los datos del Centro de Psiquiatría Infantil de la Universidad de Turku, la incidencia de casos de acoso escolar en sus centros educativos ha disminuido notablemente. En 2008, el 30,5% de los jóvenes comunicaron haber sido acosados en algún momento. Seis años después, lo notificó el 20,6%. La psicóloga especializada en familia y tecnología, María Guerrero, explica que "el acoso escolar es un fenómeno de grupo". Por lo que añade que el foco tiene que "incluir al grupo, a esos testigos mudos, a los que antes miraban para otro lado". Además, lo considera un método efectivo, incluso, para el nuevo contexto que vivimos donde el ciberacoso está aumentando considerablemente. "La tecnología hace mucho más peligroso el acoso porque si hay más público es más dañino", dice Guerrero.

¿Puede tener éxito en la sociedad española?

Frente a la mejora en los centros educativos finlandeses, el método KiVa se ha empezado a implementar en algunos colegios de España. Por ejemplo, el colegio escandinavo de Madrid lo usa desde hace cuatro años. La directora del centro, Jenny Dettmann, explica que el inicio supuso un gran aumento de los casos, porque muchos "se quedaron escondidos". Alega que "lo más importante que hemos logrado es que los alumnos hablan. Si alguien no se sienta bien, hay gente que escucha y los alumnos nos cuentan". Aunque reconoce que la cultura de los países nórdicos y España "son muy diferentes".

"Es importante identificar cuáles son los componentes universales que funcionan en todas partes y luego cuáles son las diferencias contextuales", recalca Tiina Mäkela. Bajo la experiencia de esta coordinadora del método KiVa en España, considera como una necesidad, aumentar la coordinación y confianza entre los colegios y las familias e incentivar en la idea de que "ayudar a la víctima no es ser un chivato". Por su parte, la psicóloga María Guerrero explica que "hay que trabajar mucho más en la prevención" y considera relevante que "los centros educativos se apoyen en métodos como este y tengan las herramientas suficientes para hacer frente a este problema".

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