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Documental | festival de gijón

Tras el rastro de Benjamina Miyar, la fotógrafa republicana torturada y olvidada

La cineasta Celia Viada presenta en el Festival de Gijón su primera película, 'La calle del agua', un documental en el que dialoga con la figura de Benjamina Miyar, fotógrafa pionera que fue encarcelada durante el franquismo

Una de las fotografías de Benjamina Miyar

Una de las fotografías de Benjamina Miyar / CEDIDA

El franquismo no solo persiguió a intelectuales y artistas, o usó sus figuras de forma propagandística, también se encargó de borrar cualquier testimonio de sus manifestaciones. Silenciar y enterrar un legado que, en el caso de Benjamina Miyar, es difícil de reconstruir. La cineasta Celia Viada bucea en la historia de esta fotógrafa asturiana, pionera en su trabajo profesional, que fue torturada y encarcelada por republicana y colaborar con la guerrilla. En 'La calle del agua', un proyecto experimental que une imágenes evocadoras del presente y el archivo fotográfico conservado, la joven directora compone un encuentro entre la imagen y el tiempo, entre la memoria desdibujada y el presente, entre dos mujeres y su mirada al mundo desde un mismo lugar.

¿Cómo surge este proyecto y cómo fue ese encuentro fortuito o accidental con la figura de Benjamina Miyar?

Estaba desarrollando en el Máster de Documental de Pompeu Fabra en Barcelona y tenía una atracción por volver a Asturias e indagar un poco por si encontraba alguna historia vinculada con mis orígenes. Había algo ahí que me atraía. Descubrí en ese proceso a este mujer y me quedé fascinada por su trabajo, por toda la fotografía que ella había hecho, lo que había aportado a la memoria colectiva de ese lugar y por el hecho de que nadie la conociera. Había ahí una contradicción, ella se encargó de guardar y mantener la memoria de un lugar y al final ese lugar se encargó de borrarla. Por eso pensé que había que recuperar esta figura de alguna manera.

Imagino que lo complicado ha sido el trabajo de investigación, de documentación, para intentar componer ese retrato aproximado ante lo poco conservado

La película va sobre todo de eso, sobre lo que se ha perdido. Yo quiero hablar de la desmemoria precisamente. Entender que había mucho más de lo que se podría saber que de lo que se sabe. Decidí llevar ese camino y llenar la película de preguntas, de incógnitas, de tratar de recuperar un poco a esta figura como un fantasma que queda en la memoria pero del que no podemos saber muchas cosas.

Es curioso ese juego entre la fotografía, que ayuda a tener memoria o acercarte de alguna manera, pero que necesita ser completada, y la tradición oral, algo que se pierde

Empecé haciendo entrevistas a la gente que la conocía o la recuerda. Fueron en esas entrevistas donde entendí que la película no lo podía conseguir porque la memoria funciona de esa manera donde las cosas se pierden, divagan, se contradicen… Y luego también los documentos contradecían muchas de las cosas que me decían. Busqué otra manera de utilizar esas fotografías, y en lugar de irme al testimonio directo, donde el personaje perdía fuerza, decidí meterme yo en la película y que sea mi propio proceso de búsqueda y encuentro con este personaje el que el espectador va a ver.

Te encargas de la narración en un diálogo con la propia Benjamina Miyar, ¿cómo ha sido ese proceso con ecos poéticos?

Ha sido una narración también un poco ficcionada, es lo que yo me imagino y yo te cuento. Me tienes que creer, si no la película no funciona. Ha sido un proceso de escritura en montaje, viendo las imágenes y poniendo, quitando, y sobre todo, de sustraer. Buscar el equilibrio para no contar demasiado, sino lo suficiente para hacernos un esbozo, una idea general de esta mujer. Me he guardado muchas fotografías, material filmado en el pueblo… No quería que fuera redundante con la imagen y mantener cierta intriga, todo un poco más borroso.

En esta corriente del cine documental más experimental, siendo tu primera película, ¿es cómo lo habías imaginado? Esa combinación de imágenes evocadoras filmadas hoy y el material de archivo, que también dialogan en la película

A mí el archivo visual me interesa muchísimo. Vivimos súper contaminados de imágenes todo el rato y sí que me parece que tiene algo de atractivo el reciclar, resignificarlas y darles una nueva vida. Al principio me hubiera gustado hacer una película toda con material de archivo, y tenía fotografías o grabaciones, pero aún así me faltaba conectarlo al presente, por eso decidí adentrarme en el pueblo hoy en día. Hablar de esa memoria hoy.

¿Has sacado alguna conclusión sobre su figura tras todo el proceso? ¿En qué sentido fue pionera y se ha silenciado?

Creo que fue casi pionera en España, mi intención es que se hable de ella cuando se hable de la historia de la fotografía en España. No había muchas mujeres en esa época y tengo fotos fechadas en 1914. Fue de las primeras. Luego el hecho de que viviera en un pueblo alejado de las ciudades, que fuera mujer, el componente político… Era republicana, ingresó en prisión por primera vez durante la Guerra Civil, su propia relación con la guerrilla asturiana la convirtió en una mujer represaliada, la metieron en la cárcel muchas veces. Ahí es donde está el motivo del por qué no sabemos nada de ella. Fue la dictadura, el silencio y más en los pueblos. Todavía eso está, sigue siendo una figura incómoda y a la gente no le gusta mucho hablar.

¿Cuánto cuesta levantar un proyecto así, tu primera película?

A nivel económico, en mi caso, es una película muy pequeñita, casi no hemos cobrado. Es un equipo reducido, he grabado con mi cámara y la he montado en mi portátil. Hay que hacer malabares para tirar para adelante. No somos conscientes de la dimensión y la cantidad de trabajo que requiere. Es complicado, no es un oficio para ganar dinero, desgraciadamente.

La película se puede ver estos días online en el marco del Festival de Gijón, ¿qué camino esperas?

Acabé la película hace poco y todavía estoy asimilando todo. La película se proyecta estos días y después, este tipo de cine, su circuito natural es el de festivales. El documental está en auge en España, cada vez hay más interés, y esta película puede encajar en muchas de esas programaciones. Espero que empiece un recorrido en festivales y que interese fuera, más allá de España.

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