Jueves, 21 de Enero de 2021

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"Una familia comparte durante semanas la misma mascarilla": la difícil situación de Gaza por el COVID

El final de Trump en la Casa Blanca ha supuesto un acelerón en la construcción de asentamientos ilegales en la Jerusalén ocupada. El reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel es quizás el símbolo de cómo Trump entiende la política de EEUU hacia este problema: alianza indiscutible con su amigo Netanyahu y bloqueo de todo lo que venga del acuerdo internacional, es decir, de la ONU

"Una familia comparte durante semanas la misma mascarilla", ha asegurado Raquel Martí, responsable de esta agencia en España ha pasado por los micrófonos de 'Hora 25' con Pepa Bueno

Si hay un conflicto inacabado del siglo XX es el que todavía hoy perdura entre Israel y Palestina. Un conflicto que, después de cuatro años de Trump en la Casa Blanca, está aún más lejos de ver un final. Desde que llegó al poder, el 45º presidente de los Estados Unidos lanzó una ofensiva contra los organismos internacionales y la ONU ha sido su principal objetivo, hasta el punto de cortar de raíz la financiación de sus programas para los refugiados palestinos, una decisión geopolítica que, sobre el terreno, puede provocar un auténtico drama humanitario.

El mandato de Trump y el reconocimiento por su parte de Jerusalén como capital de Israel -recordemos, Palestina reclama la parte oriental- solo ha agravado el conflicto. El resumen de estos cuatro años es de un aumento importante de asentamientos israelíes en territorio palestino, enfrentamientos directos, atentados y fuerte represión militar a los ciudadanos de Palestina. Lo cierto es que la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina ha anunciado que por primera vez no tienen fondos para ejercer sus funciones.

Raquel Martí, responsable de esta agencia en España ha pasado por los micrófonos de 'Hora 25' con Pepa Bueno. 

Palestina bajo el yugo de Trump

EEUU ha dejado de aportar más de 300 millones de dólares. Hemos tenido que recortar todos los programas de ayuda humanitaria y hacer todo tipo de ajustes para poder cubrir el déficit. En la actualidad tenemos ratios de hasta 50 alumnos por clase. A fecha de hoy, los médicos tienen que atender a unos 80 pacientes porque no podemos contratar. Estamos sin fondos para poder pagar los salarios a los trabajadores de la agencia. 

Tenemos a 27.000 trabajadores, con la peculiaridad de que esta agencia prioriza los contratos a los refugiados de Palestina. El 99% de los trabajadores son palestinos. Trabajan en primera línea en zonas como Gaza, Siria o Líbano, no tenemos dinero para pagarles los salarios. 

Llevamos todo el año solicitando a nuestros donantes que hagan contribuciones extraordinarias. A fecha de hoy, todos aquellos países que han podido han hecho sus contribuciones extraordinarias, pero no han sido suficientes. Hemos pedido un crédito estos meses, pero nos han dicho que no nos pueden dar más. No podemos recortar de ningún sitio más, nuestras cuentas están a cero. Es difícil exigir a unos trabajadores que son refugiados que trabajen gratis. 

Hace una semana, el responsable de la OMS dijo que en Gaza se iba a colapsar el sistema sanitario. Los hospitales iban a tener que dejar de atender a las personas infectadas. Las camas de UCI están prácticamente ocupadas, se han venido donando respiradores porque al principio la franja solo tenía 60 respiradores. Es imposible parar la propagación. Una familia puede llegar a compartir una misma mascarilla durante semanas porque solo tienen una, no se pueden lavar las manos porque no hay agua y en una casa igual conviven 20 personas. 

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