Domingo, 28 de Febrero de 2021

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El debate político soñado por Regina King y los últimos días de Robin Williams

La actriz debuta en la dirección con 'One Night in Miami', un drama teatral de Amazon que imagina un encuentro entre Malcom X, Muhammad Ali y otros activistas negros en 1964

A salas llega '23 paseos', tragicomedia británica con trasfondo social sobre el amor en la vejez

Y entre los documentales, 'El deseo de Robin', un trabajo sobre la enfermedad y los últimos días del actor Robin Williams

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Cierre de algunos cines este mes de enero por la falta de grandes títulos y por las consecuencias de la pandemia, así que hay mucho cine en plataformas como One Night in Miami, película que dirige la actriz Regina King y que cuenta la reunión entre Malcolm X y Muhammad Ali en un hotel. En plataformas también se estrena la comedia inglesa Fishersman Friends (Música a bordo), es la historia real de diez marineros de Cornualles que lograron editar un disco de música tradicional y colocarse entre los más vendidos de su país. Y llega también a Filmin El deseo de Robin, un documental que indaga en la muerte de Robin Williams y analiza la enfermedad, nunca diagnosticada, que padecía el actor. En salas, tenemos 23 pasos, una comedia romántica con trasfondo social que también viene de Inglaterra y en la que los protagonistas superan los sesenta. En Sucedió una Noche, Antonio Martínez nos hablará de Abierto hasta el amanecer y de un director que siempre nos fascina, David Lynch. Y en televisión, esta semana tenemos al Sherlock Holmes francés, Lupin es la serie más vista de Netflix esta semana y la primera que protagoniza Omar Sy, la estrella de Intocable.

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One night in Miami (Regina King)

El 25 de febrero de 1964 un joven boxeador, con fama de ambicioso y arrogante, ganaba el campeonato mundial de los pesos pesados en Miami. Su nombre era Cassius Clay y tenía solo 22 años. Días más tarde, cambiaría su nombre y apellido, de origen esclavista, por el de Muhammad Ali para convertirse en una de las mayores leyendas de la historia del deporte.

El guionista Kemp Powers -uno de los directores de la celebrada última película de Pixar, ‘Soul’- escribió en 2013 una obra de teatro ambientada en esa noche de celebraciones. Imaginó un encuentro ficticio entre cuatro de las figuras afroamericanas más influyentes de la época. El propio Muhammad Ali, el jugador de fútbol americano Jim Brown, considerado el mejor corredor de todos los tiempos y que luego hizo carrera como actor, el activista político y religioso Malcom X, y el cantante y compositor Sam Cooke, pionero y referente del soul.

Los cuatros se conocieron pero nunca se reunieron en esa habitación de hotel en Miami. La actriz Regina King, veterana secundaria en televisión, protagonista de Watchmen y ganadora del Óscar por El blues de Beale Street, debuta en la dirección de largometrajes con la adaptación de este texto. Un drama titulado ‘One night in Miami’ con el que examina la relación de la fama con el activismo y el racismo. "Cada uno de estos hombres está afrontando a su manera cómo lidiar con muchas cosas de la vida, pero lo que tienen en común es que son hombres negros. No importa cuánto dinero tengas, cuánto no tengas, no importa tu pasado o adónde quieras llegar, tú vas a ser juzgado por el color de tu piel y eso nunca va a cambiar. No importa el éxito, la educación, cuántos libros hayas leído… tienes que conducir con eso, y es tanto una exploración como una celebración”, declaraba en el pasado Festival de Venecia tras presentar la cinta fuera de concurso.

Entre bromas, profundas reflexiones y algunos reproches, los cuatro conversan sobre su poder como figuras públicas, su responsabilidad y su compromiso con las luchas de la comunidad afroamericana. Entre otros asuntos, debaten sobre la independencia económica como camino para la liberación, la religión -con la adhesión de Ali y Malcom X a la Nación del Islam-, su excepcionalidad en un mundo donde el canon del éxito lo marcan los blancos y el desafío de incorporar la conciencia política a sus trabajos. Hay un momento brillante en el que Malcom X interpela a Sam Cooke con ‘Blowin’n in the wind’ de Bob Dylan. “¿Cómo un chico blanco de Minesota, que no tiene nada que ganar, escribe una canción que habla más de las luchas de nuestra gente y nuestro movimiento que lo que tú hayas escrito nunca?’”, le espeta.

King filma el encuentro con sobriedad y elegancia, la cámara se mueve por esa habitación sin renunciar al origen teatral ni buscar efectismos, confiando todo a la exhibición interpretativa de los cuatro actores, Eli Goree como Cassius, Kingsley Ben-Adir como Malcom X, Leslie Odom Jr -también cantante a cargo de la excelente composición musical- como Sam Cooke y Aldis Hodge como Jim Brown. “Muchas veces el mensaje se pierde, hay momentos en que no adviertes la realidad, el conocimiento del otro, no haces distinción más allá de ti mismo. Esta película muestra algo muy específico, los efectos de que son cuatro hombres que viven en un mismo escenario pero en diferentes realidades, y cómo se unen para tener esa conservación y descubrirlo”, afirma el intérprete.

Una conversación que resuena hoy, 60 años después, con el movimiento Black Lives Matter y la implicación de los artistas afroamericanos contra la violencia policial. "Para cada uno de nosotros, una de las razones para involucrados en esta película es que esta historia sobre americanos negros plantea una conversación de hace 60 años pero desafortunadamente podría estar pasando hoy. Meses después de la pandemia, George Floyd y Breonnaa Taylor fueron asesinados y para todos era importante que la película se estrenara pronto, tener la oportunidad de ofrecer una obra que diera un giro en la conversación para una transformación real”, añade la directora.

Un acercamiento humanista a la influencia política y social detrás de los mitos que produce y distribuye Amazon y es una de sus grandes apuestas por la temporada de premios. Desde el levantamiento público contra aquellos Óscar ‘So White’, sin presencia de intérpretes afroamericanos, el cine comercial abrió nuevas ventanas y las plataformas recogieron el guante dando oportunidades a muchas historias que no se habían contado hasta ahora. Esta temporada Netflix adapta otra obra teatral, ‘La madre del blues’, con Viola Davis y Chadwick Boseman, para competir en los galardones, lo que asegura, con otro puñado de producciones, representación afroaamericana delante y detrás de las cámaras en unos premios que ya han dado pasos para contrarrestar la falta de diversidad que arrastraban.

A descubierto (Mikael Håfström)

En Netflix hay cine de acción. Es A descubierto, cinta protagonizada por Anthony Mackie. Es un piloto de drones que se une a un oficial androide para localizar un dispositivo que amenaza con acabar con la vida sobre el planeta.

Fisherman's Friends - Música a bordo- (Chris Foggin)

Comedia inglesa de Chris Foggin. Es la historia real de diez marineros de Cornualles, que consiguieron que su grupo de folk tradicional grabara un disco con una multinacional y lograra estar en el top ten de ventas. James Purefoy y Dave Johns son dos de los rostros más conocidos. En Movistar.

23 paseos (Paul Morrison)

Director de películas como Sin límite, sobre Buñuel y Lorca, o Solomon and Gaenor, con la que estuvo nominado al Oscar a película extranjera, Paul Morrison deja claro en 23 paseos, que llega este viernes a los cines, que puede haber comedia romántica que no idealice el amor romántico y que pueda hablar de más cosas.

La primera diferencia con las comedias de Hollywood es que los dos protagonistas son dos personas de mediana edad, de más de sesenta. Una franja de población que sale poco en el cine y que, cuando lo hace, la representación es siempre para hablar de la enfermedad o la soledad. El director quería evitar hacer algo así, como nos cuenta en esta entrevista en la Cadena SER. "No puedo explicar por qué la gente prefiere un blockbuster y películas así. Creo que la clave está en que, por un lado, la juventud es una etapa bonita, por otro porque a esa juventud se le suman una serie de preocupaciones que tienen que ver con la creación de los héroes modernos en esas películas. Durante mucho tiempo se ha priorizado a ese público más joven", explica el director. Morrison tenía muy claro que quería hablar de su generación. "Mis personajes tienen preocupaciones y los dos son héroes que buscan tener una vida mejor".

Los proagonistas son Dave y Fern, tienen más de sesenta y viven solos y salen diariamente a pasear a sus perros. Se conocen en un parque y sus encuentros se hacen cada vez más frecuentes y emocionantes. Paseos que han sido, para muchos, la vía de escape durante este último confinamiento; de modo que 23 paseos, que se rodó antes de la pandemia, tiene ahora una nueva lectura. Si seguimos con las diferencias con las comedias románticas a las que estamos acostumbrados, descubrimos que no es habitual precisamente tener a dos personajes que no consumen, no van a lugares de moda, a bares, restaurantes, centros comerciales, ni siquiera van al cine o a bailar.

Morrison elige el parque como microcosmos donde se encuentran estas dos personas solitarias, donde interactúan con otras y donde la ciudad, el consumismo son las amenazas a su vida. Algo así quiso hacer, con otra intención, Gracia Querejeta en su última película, Invisibles. Aquí eran tres mujeres, de unos cincuenta años, que salían a andar juntas y a contarse o a ocultarse sus fracasos amorosos y laborales. En 23 paseos el paisaje tiene un papel preponderante. Morrison juega con él, con la naturaleza de los parques y con los cambios de estaciones que componen el contexto atmosférico de la película. Por eso, el rodaje tuvo que hacerse en cuatro meses. Un primer bloque se rodó en noviembre y el segundo en mayo y junio.

Como dice el título, en esos 23 paseos se van conociendo, como amigos y como amantes. Tanto ellos como sus dos perros. Vemos ambas casas, la de ella y la de él. allí cenan, desayunan, continúan con sus conversaciones, se resguardan de la lluvia y se producen las primeras discusiones. La tercera diferencia que encontramos, en esta comparativa con las comedias románticas, es que puede haber amor, romanticismo, sexo, pero se puede contar sin los tópicos del amor romántico, entendido como un todo que nos nubla la vista, que no nos permite estar con nadie más, que cree en la media naranja y que antepone el amor a cualquier cosa. Con esta relación entendemos que el amor es mucho más, que hay hijos, que hay exparejas, que hay trabajo, que hay perros...

La cuarta diferencia es la cuestión social o de clase, lo que acerca a la película a esa tradición del cine social británico, que hemos visto en directores como Ken Loach o Mike Leigh y también en películas más comerciales como Full Monty, Billy Elliot o Pride. Se puede hacer comedia romántica donde la denuncia social o las diferencias de clase estén presentes. En una franja de menor edad, lo ha hecho la serie Normal People. En 23 paseos cada miebro de esta nueva pareja tiene una situación económica diferente. Él, el actor Dave John -conocido precisamente por Yo, Daniel Blake, la película de Ken Loach- está jubilado, no tiene pensión y sufre series problemas para llegar a fin de mes. Es enfermero y conoce la situación de los cuidados y los servicios sociales en el desmantelado estado de bienestar británico. Ella es una señora de la clase media británica, que cree en el consumo, en las vacaciones en grandes hoteles y cruceros, que ha ahorrado y sigue trabajando... un personaje que emocionaría a Margaret Thatcher…

La caída del estado del bienestar es un tema que preocupa y enfada al director. "Sobre política, creo que el Estado del bienestar en Reino Unido desde la crisis financiera ha colapsado. Más bien ha sido desmantelado y a mí me cabrea mucho todo esto. Por eso quería contarlo en la película. Me preocupa mucho esta situación y quería que estuviera presente", dice Morrison. El gran problema, al que se enfrentan muchos jubilados y prejubilados británicos, es el de la vivienda. El paisaje urbano de las ciudades se va transformando y la vieja vivienda vendiendo a fondos buitres, ¿nos suena, verdad? El personaje no puede pagar el alquiler y debe mudarse a la otra punta de Londres, lo que lo separa de toda su vida. Además de la vivienda, la soledad, el fracaso del matrimonio, la homosexualidad, la enfermedad, los cuidados son algunos de los temas que apunta la película.

Hay una última complicación a toda la trama, los dos perros son tan importantes como los personajes protagonistas, que interpretan Dave Johnson y Alison Steadman. Los actores conocieron a sus perros durante el periodo de ensayos y hubo química, reconoce el realizador. "Llevó mucho tiempo, porque el equipo tenía que hacerlo todo alrededor del perro, que obviamente no era consciente de toque tenía que hacer. Eso requería mucha concentración por parte de todos para poder lograrlo. Tuvimos además un buenísimo entrenador que estuvo durante el rodaje", explica. En tiempos del Brexit, la pareja no solo habla inglés, también español. Ella tiene una hija en Canarias y va a casarse, así que le pide que le enseñe algo del idioma de Cervantes para cuando tenga que ir. "Soy muy fan de España", reconoce Morrison, que cuenta que es algo que le pasó a él cuando sacaba a pasear a su perro. "Yo estaba paseando a mi perro y conocí a una mujer que empezó a preguntarme direcciones y demás, seguimos hablando y me dijo, porque no me hablas en español y yo dije, vale. Esa anécdota decidí que estuviera en la historia porque usar otro idioma también me daba la posibilidad de jugar en esta relación". Dice el director que toda la película es un doble homenaje, a su generación, que parece que no tiene derecho a volver a enamorarse y a cambiar de vida y a su perro, que murió antes de empezar la película.

Vacaciones contigo y... tu mujer (Caroline Vignal)

 Un impulso provocado por la ceguera que alguien puede sentir cuando está enamorado hace que la protagonista de ‘Vacaciones contigo y tu mujer’ se embarque en una aventura campestre que, aunque comienza con algunas adversidades, termina siendo una auténtica experiencia de autodescubrimiento. Antoinette Lapogne es profesora y mantiene una relación con el padre de una de sus alumnas. Con las vacaciones a la vuelta de la esquina, esta mujer a la que da vida una gran Laure Calamy, planea una semana romántica cuando a última hora su amante decide irse de viaje con su familia. Será entonces cuando Antoinette se llenará de valentía y se adentrará en una aventura que conseguirá abrirle los ojos.

Con la única compañía de un burro al que le contará sus más íntimos secretos, esta particular profesora irá descubriéndose a sí misma conforme pone voz a sus sentimientos. Así, a pesar de tener a todo excursionista enganchado a su romance y ser el monotema de las reuniones en albergues, Antoinette buscará la felicidad en otras partes. La película está dirigida por Caroline Vignal, una directora francesa que regresa a la gran pantalla en el terreno de la comedia romántica veinte años después del estreno de su último largometraje, ‘Les autres filles’.

A pesar de las risas que durante gran parte del film nos regala la relación entre Antoinette y su burro Patrick, Vignal consigue profundizar con acierto en el interior de una mujer de mediana edad que ha encadenado varios fracasos amorosos y que tan solo quiere sentirse especial. Es una mezcla difícil pero lograda de la comedia y el crecimiento personal. Una mujer que busca sentirse querida y otra que es consciente de los affaires de su marido y se conforma. Cómo una parte de la sociedad acepta las relaciones extramatrimoniales y cómo otra lo condena. Más allá de las peripecias de una mujer y un burro, Caroline Vignal consigue crear un suave debate sobre la relación que tenemos con nosotros mismos y los demás.

Más allá de las palabras (Urszula Antoniak)

De Holanda nos llega este drama rodado en blanco y negro y que se presentó en festivales hace un par de años. Narra la historia de un joven abogado de origen polaco afincado en Alemania cuya vida y preocupaciones dan un vuelco cuando aparece su padre. Es una indagación en la identidad, en la integración de los inmigrantes y en la incomunicación masculina.

El deseo de Robin (Tylor Norwood)

Un documental sobre el actor Robin Williams que aporta nuevos datos sobre su muerte en agosto de 2014. Analiza la enfermedad, nunca diagnosticada, que padecía el actor, la demencia con cuerpos de Lewy, que fue dañando poco a poco su cerebro y le provocaba ansiedad, depresión, delirios... sin saber gestionarlos. Algo que afectó al carácter y el trabajo del intérprete, incapaz en los últimos años de retener muchas frases de los guiones. Participan su mujer, amigos y directos que recuerdan la brillantez del actor de películas como El indomable Will Hunting o Jumanji. Puede verse en Filmin.

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