Jueves, 04 de Marzo de 2021

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Heroínas de acción, villanas y misses, la rebelión de las mujeres en el cine

'Rebeldes y Peligrosas' es un recorrido por los diferentes arquetipos de los personajes femeninos en el cine, un ensayo publicado por María Castejón sobre aquellas mujeres de la gran pantalla que no actúan como se espera de ellas

Fotograma de Miss Agente Especial

Fotograma de Miss Agente Especial / CEDIDA

María Castejón lleva años revisitando los arquetipos femeninos en el cine y cómo muchos personajes consiguen dinamitar lo que el patriarcado espera de ellas. Géneros mal considerados como masculinos, como el wéstern o el cine de acción, nos ofrecen muchas veces una imagen de los personajes femeninos que rompen los moldes tradicionales asociados a las mujeres.

La violencia, el concepto de víctima o la sexualización son algunos de los tópicos que analiza Rebeldes y Peligrosas, publicado por Lengua de Trapo, en un análisis que recorre personajes femeninos desde el cine de los años setenta hasta la actualidad a través de villanas, heroínas, femmes fatales, vamp girls o madres y amas de casa que hacen reflexionar sobre nuevas lecturas, en las que sale reforzada hasta Miss Agente Especial, con Sandra Bullock. “Las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes” es la contundente frase icónica de la actriz Mae West que impulsó a María Castejón, crítica de cine e historiadora, a recorrer este viaje.

¿Por qué empieza con el wéstern y qué tienen estas mujeres que sea tan poderoso?

 Era un género que desconocía bastante y tenía mis prejuicios. A partir de descubrir Johnny Guitar empecé a indagar en el género y me encontré con que había muchas mujeres poderosas y que tenemos que quitarnos los prejuicios con que hay géneros solo dirigidos para hombres. Era un personaje verdadero y quería indagar en un género con una mirada diferente.

En el ámbito de la acción, quizá si estamos más acostumbradas a que haya personajes femeninos, incluso hay directoras detrás de muchas películas, algo que ha supuesto un cambio. Tú hablas de Alien o Terminator, ¿por qué han sido tan importantes la representación de estos personajes femeninos? ¿Seguimos comparando los personajes femeninos con lo que harían los hombres?

Sí pasa sí. Hay una reticencia muy grande a reivindicar este tipo de personajes. Lara Croft para mí no es un hombre, es un referente en sí mismo. Tenemos esa costumbre de una visión tan androcéntrica y creo que los personajes de acción tienen entidad propia y tenemos que dejar de compararlo. Todo lo que tiene que ver con la acción, que es movimiento, calle, salvar al mundo, ha sido siempre un rol masculino. Nosotras hemos sido personajes secundarios, un trofeo para el hombre, por eso ver a mujeres tomando los mandos es maravilloso, siendo un referente en sí mismo. La protagonista de los Juegos del Hambre no es una heroína porque le ha pasado algo, sino porque tiene que salvar el mundo ella. Es importantísimo que haya mujeres en los roles de acción, luego ya la reacción furibunda de muchos fans, por ejemplo en Mad Max porque la protagonista femenina no puede fulminar al hombre. Ahí se nota que estabas tocando alguna tecla.

Hablas también de Wonder Woman, primera superheroína, que tuvo también mucho debate dentro y fuera del feminismo, sobre la sexualización del personaje, algo que también está en Babarella, ¿se puede usar el poder sexual?

Una mujer consciente de su sexualidad es lo más revolucionario que hay. Si nos fijamos en los personajes masculinos de los superhéroes también están muy sexualizados, como Superman o Thor. Más allá de que el cine nos haya cosificado, que esto está claro, hay que saber ver muchas veces cuando puede ser fuente de empoderamiento. Wonder woman es una tía muy consciente de su cuerpo y podemos celebrar nuestros cuerpos y nuestra sexualidad. Tiene que ver con la época, no siempre con los personajes de mujeres que tienen la crisis de los cuarenta. Barbarella era la reacción a el ama de casa no sexualizada, era la reacción a Doris Day. Hay que verlo también desde un punto de vista más generoso y puede llegar a empeorar como espectadora Barbarella, que la película es una maravilla. Tenemos que permitirnos esa lectura, más allá de tener claro que el cine nos puede cosificar.

Reivindicas una comedia como Miss Agente Especial, una película que nadie pondría en una lista de películas feministas, ¿por qué?

Tenía muy buen recuerdo de verla y la recordaba como una película muy divertida. Al verla otra vez vi que había autodenfensa, una mujer poderosa, una película que juega con varios modelos de mujer y que todas se hacen muy amigas. Es una película muy poderosa, con un mensaje muy inteligente y que ha aguantado bien el paso del tiempo, tanto que si la ves ahora, descubres que incluso se adelantó al Me Too.

Muchas nos hemos creado en el mundo de Disney, ¿qué iconos estamos dando a las niñas? ¿qué referentes tienen?

El mismo Disney cambió con Brave, que fue un punto de inflexión. Eso fue en 2012 y luego con Frozen y Viana ha ido rompiendo un poco eso. Ahora no consumo mucho ese tipo de productos, pero sí que hay series interesantes, como la revisión en Netflix de Ana de las cejas verdes. Hay muchos más referentes en la actualidad, aunque el patriarcado siga ahí arraigado.

Hablas de la justicia y la venganza en los personajes femeninos, con dos películas, como Thelma y Louis y Tres anuncios a las afueras, ¿qué tienen en común o por qué el tema de la justicia debe ser tan importante en la representación femenina?

Tres anuncios en las afueras supone un antes y un después en la noción de víctima. El personaje protagonista rompe con esa noción de madre que se queda en casa llorando, sino que para soportar la culpa y el dolor se lanza a señalar a la sociedad y a la violencia. No es la víctima perfecta. Ahí está la diferencia. Con Thelma y Louis también, es que fueron las precursoras de muchas cosas. Lo interesante es que huyen porque saben que nadie las va a creer. Una huida hacía adelante que también dinamita la visión de la buena víctima. El sistema te está recordando constantemente lo que te ha pasado y las violencias que te han caído encima y estas dos películas hacen lo contrario.

Las amas de casa o las mujeres como nuestras madres y abuelas no han tenido una gran representación o, al menos, no con matices y dignidad en el cine. Tú mencionas a Carmina y amén, ¿por qué Paco León lo consigue?

Carmina es una auténtica diosa, hay muchísima verdad en ella y la reconocemos. Todas tenemos cerca a alguien así, aunque quizá no ten excesivo. La coloca en su cocina y nos habla directamente desde ahí. Es muy identificable y todas nos hemos sentido solas. Hay tanta verdad en esa película que por eso nos atraviesa. Es un antes y un después, porque yo si hubiera tenido una madre así, le hubiera hecho dos películas seguro.

Terminas con las pioneras del cine español, directoras como Josefina Molina, Pilar Miró o Cecilia Bartolomé, de las que se habla poco. Su trabajo ha quedado más en un segundo plano, incluso el de algunas en el olvido, y han hecho películas que hablan de nosotras y también de España como país, ¿por qué no asustamos cuentas?

Son las grandes olvidadas. En las tres películas que cito. Vámonos Bárbara es brutal lo corrosiva que es y cómo va en contra del amor romántico. Función de noche todo un retrato generacional y Gary Cooper que estás en los cielos que es una película muy dura y muy triste sobre lo que hay que renunciar para poder trabajar. Son desconocidas, aunque Josefina Molina últimamente esté más reivindicada y Miró por su posición política. Cecilia Bartolomé es quizá la más desconocida y eso que tiene Margarita y el lobo, que una película muy moderna y Atado y bien atado un documental que cambiaba el relato de la transición y tampoco se la conoce por eso. Son las pioneras, porque si miramos el cine de los noventa, sí hay mucha mujer liberada, todas trabajan, pero todos los personajes femeninos eran dependientes de los hombres. Y estas tres directoras reivindicaban lo contrario. Es un retrato que cada vez tiene muchísima más importancia.

¿Cómo está el cine ahora? ¿tienen relevo estas mujeres?

Las cifras siguen mostrando que no hay igualdad. Hay más, evidentemente, y las hay muy potentes que ya no solo hacen películas sobre mujeres, directoras que han llegado al gran público. Yo destaco el trabajo de Pilar Palomero con Las niñas y con el nuevo proyecto que tiene, que es brutal. Hay relevo y, cada vez, con historias más universales, ya no siempre está la mujer empedrada en el centro de las historias que crean las mujeres directoras. Cada vez las mujeres lo tienen más claro.

 

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