Jueves, 25 de Febrero de 2021

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Una venganza india, la obsesión de Sarah Paulson y otras películas de estreno

Las películas nominadas a los Goya regresan a los cines para revitalizar una cartelera que sigue a medio gas

En plataformas, Netflix estrena el reverso de 'Slumdog Millionaire, un drama con crítica social titulado 'Tigre blanco'

También hay terror psicológico con 'Mamá te quiere', película que protagoniza Sarah Paulson en Movistar

El cine europeo, que sí va a salas, estrena el drama noruego 'Hope' y una nueva historia sobre el Holocausto, 'El profesor de persa'

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Las películas nominadas a los Goya regresan a los cines para revitalizar una cartelera que sigue a medio gas. 'Las niñas', 'Adú' y 'La boda de Rosa' son las grandes favoritas. En plataformas, Netflix estrena el reverso de 'Slumdog Millionaire, un drama con crítica social titulado 'Tigre blanco'. También hay terror psicológico con 'Mamá te quiere', película que protagoniza Sarah Paulson en Movistar. El cine europeo, que sí va a salas, estrena el drama noruego 'Hope' y una nueva historia sobre el Holocausto, 'El profesor de persa'. En Sucedió una Noche, Antonio Martínez recuerda la historia de 'Crash', la película de David Cronenberg vuelve a cines en su 25 aniversario. En series, toca discutir por 'WandaVision', lo nuevo de Marvel, y recomendamos varias series bélicas.

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Tigre blanco (Ramin Bahrani)

La denuncia de porno-miseria o de embellecer la pobreza ha pesado sobre muchos directores que se ha acercado a realidades complejas del llamado Tercer Mundo. No se libró Danny Boyle con 'Slumdog Millionaire', donde quiso acercase a la pobreza en la India. Por aquel entonces fueron muchas las voces que salieron a cuestionar una manera imperialista británica de retratar la realidad de su ex colonia, por ejemplo el escritor Aravind Adiga. Precisamente una de sus novelas más vendidas, Tigre Blanco, tiene esta semana su adaptación cinematográfica en Netflix.

Esta coproducción india y americana cuanta como productora y protagonista a la actriz Priyanka Chopra y tiene al director Ramin Bahrani, autor de películas en Hollywood como Un café en cualquier esquina o 99 homes. "Es la forma en la que la mayoría de gente vive. Lo que pasa es que el cine, en general, no habla de esto. Lo que quería hacer era contar historias de gente que nadie conoce, que la gente no sabe cómo viven, mostrar el mundo. De ahí cojo inspiración para mi cine. Ese ha sido el origen de esta historia que busca conectar con los sentimientos, porque son universales. Eso es lo que hemos tratado de hacer y algo que todo el mundo puede entender".

Narrada en tono de drama, pero con tintes de humor negro, Tigre blanco cuenta la historia de Balram, un joven indio sin estudios ni futuro que vive en la parte más agraria del país y que huye de su familia para buscarse la vida en la capital, en Delhi. Comienza entonces a ser el chófer y criado de un joven emprendedor que ha vuelto de estudiar en Estados Unidos con una novia americana.

Diferencia de clases y una disección de cómo funciona el sistema de castas, todavía demasiado presente en el día a día de los ciudadanos indios, machismo, violencia, pobreza… A diferencia del buenísimo de Slumdog Millionaire, salpicado de los modos y costumbres del cine de Bollywood, en Tigre blanco, todo es más crudo. El chófer verá cómo sus amos a los que sirve lo timan para salvarse de un delito que ellos han cometido y es ahí cuando se produce la toma de conciencia que hace ascender de clase al protagonista, papel que interpreta Adarsh Gourav.

Irónica, cruel y a veces previsible, Tigre blanco es también una crítica a la socialdemocracia en la India, que nunca buscó el estado del bienestar y que cayó al liberalismo y la corrupción como el resto de partidos.

Mamá te quiere (Aneesh Chaganty)

Thriller psicológico que estrena directamente Movistar Plus. Sarah Paulson es una madre controladora que guarda traumas y secretos y que tiene a su hija enferma, encerrada en casa, hasta que esta se rebela. Dirige Aneesh Chaganty, director de origen indio y de películas como Searching. 

El profesor de persa (Vadim Perelman)

De pequeñas historias surgen grandes relatos. El llamado cine del Holocausto, fuente inagotable de retratos de la barbarie, lo ha explorado desde múltiples vías. Hay clásicos como La lista de Schindler o La vida es bella y propuestas más radicales, como El hijo de Saúl. El director de origen ucraniano Vadim Perelman bebe del academicismo de las primeras.

Basado en un breve relato titulado Invención del lenguaje (de Wolfang Kholhaasse), El profesor de persa explota la tensión y el suspense con la historia de un joven judío que se hace pasar por persa en un campo de concentración. Ese joven impostor es Nahuel Pérez Biscayart, actor argentino que se rifa el cine europeo tras su trabajo en 120 pulsaciones por minuto. Habla francés, inglés, y en la película lo hace en alemán y en un idioma inventado para seguir con vida. "El personaje está constantemente en tensión y miedo, me parecía una energía interesante de explorar, nunca había actuado en una peli de suspense o terror que pudiera parecerse a eso. Y si bien no es de terror, había una tensión constante que me interesaba explorar, ver cómo actuar el miedo y esa tensión que produce el riesgo de morir", explica en conversación con El Cine en la SER.

Su salvación pasa por enseñar farsi a un oficial del campo que sueña con montar un restaurante en Irán. El alemán Lars Eidinger interpreta a ese gerifalte nazi que sospecha que es víctima de un engaño. Esas dudas se irán despejando gracias al talento y la astucia del joven Gilles, que mientras cocina o completa el libro de registro va memorizando las palabras que se ha ido inventando. Y de entre la oscuridad de la violencia emerge una fábula sobre el poder del lenguaje y la comunicación. "La película propone que a través de un idioma inventado -que también podríamos trasladar al arte, a la cultura, a la poesía, al amor…- dos personajes cuyo vínculo es improbable, a priori imposible, se vuelva posible. Todo en el marco de un personaje que hace todo por sobrevivir y que no lo descubran, no es un intercambio franco, hay intereses detrás, pero, sin embargo, ese idioma abre lugares entre estos dos personajes", añade.

El director de ‘Casa de Arena y Niebla’ humaniza al oficial germano sin mirar para otro lado, muestras las atrocidades y no justifica su comportamiento, e inexplicablemente surgen momentos cómicos, no buscados según los protagonistas, que aligeran la intensidad dramática. "Es muy loco. De hecho, lo descubrimos en la Berlinale cuando mostramos la película por primera vez. La gente se estaba riendo de algunas situaciones, lo que uno hubiera pensado que era imposible. Holocausto, Segunda Guerra Mundial, nazismo, prisioneros, muerte… uno hubiera pensado que aquí no hay lugar para la risa. No sabría decirte si es humor, no lo abordamos desde ese punto, tiene que ver con que la situación es tan tensa y tan fuerte y que hay una parte del público pensando en ese idiota que se está comiendo esa gran mentira, una especie de placer de ver a ese nazi embaucado por este joven astuto".

El resultado es un drama clásico que se apoya en la cuidada recreación de los campos de concentración y en las interpretaciones de sus protagonistas. La imponente presencia física de Lars Eidinger contrasta con la fragilidad y el ingenio de Biscayart, que cree que este tipo de historias siguen dialogando con nuestro presente. "Estamos a un dedo de volver a acometer atrocidades que parecían de otra época, superadas, que ya habían sido digeridas, transformadas y evolucionadas en otra cosa. Estamos muy lejos de haber alcanzado la emancipación, no estaremos en un periodo colonial, pero sí en un periodo neocolonial en el cual los capitales se mueven libremente por todo el mundo pero los cuerpos y las personas están totalmente condenadas a sus espacios. Y los que osan escaparse, lo hacen a costa de vivir epopeyas trágicas que frecuentan situaciones de miedo y muerte constantes", concluye el joven actor. El -falso- profesor de persa es un homenaje a las víctimas y una reivindicación de la memoria histórica en tiempos de zozobra y ultraderecha.

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Hope (Maria Sodahl)

La llegada de una enfermedad como el cáncer tiene la capacidad de destrozar a cualquier familia, pero, ¿qué ocurre cuando ésta se interpone entre una pareja distanciada y obsesionada con sus respectivas vidas laborales? En ‘Hope’, la familia encabezada por Anja y Tomas deberá enfrentarse a la Navidad más complicada de sus vidas después de que a la primera le detecten un tumor cerebral incurable. Desde ese momento los reproches, los recuerdos y la necesidad de exprimir cada segundo dominarán sus vidas.

Maria Sødahl nos cuenta así, a través de unos impecables Stellan Skarsgård y Andrea Braein Hovig, su propia historia. Una historia que evita los sentimentalismos excesivos y se centra en cómo, a dos personas que intentan recuperar el tiempo perdido, los errores del pasado no les va a impedir ser un apoyo indispensable para el otro. “Si la enfermedad no hubiera llegado a sus vidas habrían seguido adelante igual, porque ellos no pensaban que su relación fuera tan mala. De hecho, a efectos prácticos no lo era. Lo que les pasa es lo que nos ocurre a muchos de nosotros: nos centramos en el lado profesional y escondemos la necesidad de otras cosas. Al final lo que debemos hacer es parar un momento y ver qué ocurre, cómo va nuestra relación. En definitiva, pensarlo un poco más”, aclara Skarsgård en una entrevista con El Cine en la SER.

Esa distancia entre ambos miembros de la pareja se hace latente también en los distintos comportamientos que les definen. Mientras Anja es un torrente de emociones que se esconde, llora y no sabe cómo ocultar a sus hijos lo que ocurre, Tomas es introvertido y se sirve de los gestos y miradas para transmitir lo que siente. “Mi personaje no tiene muchos diálogos y realmente ilustra a la perfección lo que una persona siente cuando vive con alguien que acaba de recibir una condena a muerte. Es algo que no puedes llegar a compartir, y en eso Andrea estuvo maravillosa. Supo exactamente dónde ir y dónde estar en cada momento. Mi trabajo consistió en basar mi interpretación en lo que ella estaba haciendo”, señala el ganador de un Globo de Oro, que además, incide en que el guion estaba tan perfectamente escrito que no llegaron a participar mucho en él, simplemente se limitaron a hablar de las escenas antes de rodar: “Normalmente en las películas tiendo a quitar diálogo porque siempre pienso que sobra, pero en este caso no hacía falta, había poco de por sí”.

Porque Sødahl se mueve asombrosamente bien en este juego de desahogos y silencios. Cuando tiene que hacer que sus personajes hablen y se echen cosas en cara, en parte para contarle al espectador la historia que hay detrás de esos veinte años de relación, y en parte para dejar secretos aparte y dar una verdadera oportunidad a su relación, los encierra y estos comienzan un duelo interpretativo donde es difícil elegir al ganador. Pero cuando tienen que aparentar, esconder o callar para disimular y no aumentar la preocupación del otro, elegir al ganador ya es una misión más que imposible.

Es una película donde todos los detalles están más que cuidados. Skarsgård relataba cómo la casa que sirve de lugar de unión familiar y refugio está totalmente construida en un estudio: “Está tan bien hecha que me sentía en un hogar de verdad. La forma en la que estaba amueblada, los libros… todo hacía que se desprendiera la calidez del hogar”.

Con una enfermedad que atraviesa la película, el equipo de la película quiso rodearse de médicos reales y conseguir ese enfrentamiento frente a cámara entre actores profesionales y no profesionales, que aportan cierta naturalidad a la historia. ‘Hope’ transcurre a lo largo de unos once días coincidentes con las vacaciones de Navidad entre que Anja recibe la noticia del tumor y entre que deciden que puede operarse. Unos días donde el servicio sanitario no es fácil de recibir y el tratamiento del tema se puede percibir como una ligera crítica al sistema, algo a lo que Skarsgård apunta que no hay intención de hacer un gran reproche, más bien una crítica amistosa: “Tenemos una sanidad maravillosa que funciona muy bien, pero también tenemos muchos derechos laborales, por lo que de vez en cuando ocurre esto en periodos vacacionales. Por ejemplo, en julio no hay médicos, hay poquísimos: están todos en sus casas de campo o viajando. Y en Navidad igual, si caes enfermo, mala suerte”.

Candidata de Noruega para los Oscar, ‘Hope’ llega el 22 de enero a los cines españoles presentándose como una película “de humor y de amor” con la que el actor que da vida a Tomas cree que es fácil identificarse, aunque, ante todo, espera que a nivel internacional la película consiga contar con fuertes distribuidores capaces de hacer una gran promoción, porque “es una película que merece ser vista en cines, no en casa”.

In fabric (Peter Strickland)

Hay muchas maneras de contar las perversiones de la sociedad de consumo, traída desde el fin de la segunda guerra mundial, pero que en nuestros días ha alcanzado su culmen. Sin embargo, ninguna de esas maneras, cine social, drama, distopía, se asemeja a la propuesta del británico Peter Strickland en su nueva película, In Fabric, un estreno que llega dos años a España, pero llega que, en el fondo, es lo importante. Lo hace además en esta situación postpandemia, en la que muchos -menos de los que nos gustarían- se han replanteado su relación con los objetos, la ropa y el consumo desaforado.

In Fabric puede definirse como un filme gamberro que combina terror, humor y fetichismo con un trasfondo de crítica al consumismo y al mundo laboral moderno. Una película de género, que ya está estrenada en Movistar Plus, y que fue recibida con mucho entusiasmo, pero también con desconcierto, en el Festival de Cine de San Sebastián de hace dos años.

La película se iba a titular Pesadilla consumista en un inicio. "Sí que hay algo de eso, pero lo importante es que esté presente pero sin juzgarlo, porque al final yo mismo soy parte del problema y seguro que algo de lo que llevo puesto está hecho en algún sitio donde puede haber niños explotados haciéndolo. No quería como director mirar desde una atalaya y juzgar a los personajes, sino quererlos. Si yo fuera Ashila me compraría no un vestido, sino veinte, con esa vida anodina que tiene. ¿Por qué no va a poder disfrutar de comprarse algo? La crítica al capitalismo está, pero también lo muestro como elemento para mostrar el escapismo que buscan los personajes",

Un vestido rojo maldito que adquiere vida propia y que pasa de un dueño a otro sirve de enlace entre dos historias: la de una mujer en la cincuentena, madre separada que recurre a los anuncios clasificados para encontrar pareja y la de un reparador de lavadoras a punto de casarse casi por desidia después de una relación de 15 años.

Strickland dice que la inspiración le viene de la fascinación y el miedo que siente hacia los centros comerciales. "Tuve muchas pesadillas con maniquíes", dice el director de esta sátira anticonsumista. El director reconoce que él mismo es víctima de consumismo y que no quiere ser hipócrita en su denuncia. Le interesaba también, decía en San Sebastián, hablar de la aleatoriedad de la muerte, algo que es extrapolable a enfermedades como el cáncer.

En este momento de pandemia, el centro comercial ha pasado a un segundo plano y son las compras por Internet las que han tenido mayor protagonismo: "Odio las compras online, me gusta que me recomienden personalmente", dice. Asegura Strickland que consume en tiendas de ropa de segunda mano. "Te preguntas quién lo habrá vestido antes, me gustaba esa idea de ciclo de la ropa", explicaba.

Admirador del cine de Jess Franco y más habitual de Sitges -donde presentó The Duke of Burgundy (2014) y Berberian Sound Studio (2009)- que de San Sebastián, Strickland ambienta su nuevo filme en unos grandes almacenes ingleses, en 1993, aunque su estética remite a los 70. La distribución de In Fabric corresponde a Diamond FIlms, pero con la pandemia y la situación de las salas, la distribuidora ha llegado un acuerdo con Movistar Plus para lanzarla en plataformas.

La maldición de Lake Manor (Roberto de Feo)

No, ‘La maldición de Lake Manor’ poco o nada tiene que ver con la serie de Mike Flanagan para Netflix. Ambas presentan un caserón como espacio central de la trama, pero lo que allí sucede y la forma elegida para contarlo son totalmente distintas. De hecho, su título original, ‘The nest (Il Nido)’ probablemente sea mucho más acertado, pues lo que el cineasta italiano Roberto de Feo nos presenta es la historia de una madre que, después de que su hijo tuviera un accidente que le dejase en silla en ruedas, está obsesionada con que éste no salga de los límites territoriales de la mansión y lo sobreprotege de tal manera que lo que el espectador ve es un niño de diez años desconocedor del mundo y sin capacidad decisoria de ningún tipo. ¿O es lo que nos quieren hacer creer?

Porque en toda película de terror que se nutre del misterio y la intriga continua, muchos aspectos no son como parece. De primeras, en este film que llega a las salas españolas el 22 de enero, la forma de iluminación elegida, los contrastes (a veces tan excesivos que cuesta apreciar lo que ocurre en pantalla) y las puestas en escenas nos dan a conocer a una familia cuanto menos extraña compuesta por este joven Samuel, interpretado por un gran Justin Korovkin, que dedica su vida a tocar el piano; una madre, Elena (Francesca Cavallin), que tiene sueños extraños y se comporta de manera que no nos aporta mucha confianza y varios hombres que merodean por la mansión custodiándola. Entre ellos, un doctor un tanto misterioso que parece ocultar algún que otro secreto junto a Elena.

Tras presentar la situación inicial, el grueso de la película se desarrolla a partir de la llegada de Denise, una joven de quince años de la que Samuel queda prendado después de que esta le enseñe lo que hay fuera de esas cuatro paredes. A ritmo de una cinta de los Pixies y su tema ‘Where is my mind’, Samuel comienza a querer abandonar a Beethoven y abrazar esa nueva cultura que su nueva compañera le enseña. Es decir, Samuel empieza a sentir la necesidad de abandonar el nido y eso, su madre, no se lo va a permitir tan fácilmente.

Es cierto que consigue mantener la intriga en todo momento y que ofrece ciertos planos perfectamente rodados que llamarán la atención de cualquier amante del terror, pero, quizá sea una cinta que llega algo tarde. Recuerda demasiado a Flanagan o a Amenábar con ‘Los Otros’ y, aunque consigue que el espectador se quede hasta el final confabulando con lo que puede estar ocurriendo gracias a las pequeñas pistas que se van ofreciendo conforme avanzan los minutos de metraje, al final, lo que ocurre es lo que pasaba por nuestra mente desde los inicios.

De todos modos, en los últimos años, es de valorar que un cineasta del género de terror no quiera hacer uso de los jumpscares y prefiera desarrollar su historia a través de planos lúgubres y oscuros, con personajes peculiares que estremecen con su mera aparición y manteniendo el misterio hasta el final.

Fellini de los espíritus (Anselma Dell'Olio)

Documental que se estrenó en 2020 en Italia, el año pasado fue el centenario del director italiano. El trabajo cuenta la pasión por lo esotérico, lo intangible del creador de 'Ocho y medio', desde sus fantasmas, su atracción por el espiritismo a la creación de mundos oníricos en su cine. 

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